Expertos en dos años
Quienes practican el Mindfulness terminan aplicándolo a todos los momentos de su día a día: al ducharse, asearse, afeitarse, maquillarse, al esperar en un semáforo, al escuchar música, al comer, en una reunión, o al terminar una tarea y aún no has empezado la siguiente”. Todo consiste, según los expertos, en focalizar la mente en la tarea, en centrar la atención, lo que produce un estado mental de claridad “incrementada” y ayuda a cultivar un estado emocional más estable. La presidenta de la Asociación Española de Mindfulness AEMind asegura que aprender es fácil y que incluso puede ser rápido, pero “mantenerlo de forma permanente es bastante más complicado. Hemos podido comprobar en nuestras formaciones y grupos que se tarda una media de dos años en consolidar la práctica de mindfulness de una forma estable y continuada”, afirma.
El cerebro, principal beneficiado
Por su parte, el doctor Vicente Simón, catedrático de Psicobiología y miembro fundador de la AEMind, ha enumerado en su conferencia “El impacto de Mindfulness sobre la salud’, celebrada en el marco del I Congreso Internacional de Psicología de la Salud los beneficios de la práctica de la meditación en la salud cerebral.
- El Mindfulness tiene efectos sobre la disminución de la frecuencia respiratoria. Cuando el sistema nervioso se encuentra en equilibrio, el corazón late con mayor fluidez y la variación de la frecuencia cardiaca, sobre todo entre la inspiración y la espiración, es mayor. En cambio, cuando el sistema nervioso autónomo se encuentra en una situación de desequilibrio o una reacción de estrés, el corazón late a ritmo constante. El mindfulness permite reducir el ritmo de respiración y activa el cortex prefrontal, incrementando la variabilidad de la frecuencia cardiaca, lo que permite al cerebro y al cuerpo pasar de un estado de estrés a un estado de relajación y auto-control.
- El Mindfulness incide directamente en la protección del adelgazamiento de la corteza cerebral derivado del envejecimiento. Gracias a nuevas técnicas de resonancia y neuroimagen, se ha comprobado que la práctica de mindfulness de forma continuada “produce un engrosamiento y un establecimiento de muchas conexiones neuronales nuevas en la región llamada corteza prefrontal medial”.
- Incrementa la atención focalizada.
- Produce emociones positivas y reduce el estrés laboral. En esta línea, el doctor Simón ha explicado cómo algunos estudios han demostrado que la meditación puede incidir directamente en los telómeros: fragmentos de ADN que se localizan en los extremos de los cromosomas y que, en función del estrés, acortan o retrasan el envejecimiento.
- Marta Alonso certifica que está constatado que la práctica constante produce un estado de serenidad, desdramatización y concentración, un estado de calma profunda, eliminando el estrés negativo, a medida que los ejercicios se van consolidando. A nivel mental, permite llegar a captar la realidad, por una parte, y la forma en que nuestra mente la deforma por la otra. Aporta concentración, calma, serenidad y paz. A nivel emocional, produce empatía y restablecimiento del equilibrio emocional; favorece los estados de ánimo positivos. Y a nivel relacional, facilita el conocimiento de uno mismo a través de la comprensión de la propia experiencia. Fomenta una actitud básica de respeto y amor hacia sí mismo y hacia todos.
Aplicaciones clínicas
Además de aplicarse en el mundo de la empresa y en de la educación, el mindfulness tiene muchas y variadas aplicaciones clínicas, como el programa de Reducción del Estrés Basada en la Atención Plena o Mindfulness (MSBR o REBAP). “Existen otras para prevenir recaídas en depresión o trastornos alimenticios, tratar adicciones o convivir con dolor crónico, aunque casi todas tienen MBSR como base y se adaptan a un público en concreto”, explica el fundador del Instituto Esmindfulness Andrés Martín.
