Ejercicio físico para unos, técnicas de relajación para otros y, según las últimas investigaciones, una terapia de lo más saludable. Las llamadas gimnasias suaves están subiendo enteros en la oferta de los gimnasios de hoy en día; no en vano, son la mejor opción para ponerse en forma y ganar salud sin sudar la gota gorda.
Técnicas como pilates, yoga o tai chi han dejado de ser privilegio de famosos y estrellas de cine y poco a poco se han ido haciendo un hueco en los gimnasios y centros especializados. Cada vez cuentan con más adeptos y quienes las practican aseguran que crean adicción. Se trata de un nuevo concepto de gimnasia, en la que el ejercicio se concibe como prevención y fundamentalmente se le utiliza como liberador de los niveles de estrés y generador de bienestar, tanto interno como externo. Con ellos, la mente ha pasado a ocupar un lugar protagonista en el concepto de puesta a punto y pesas, mancuernas y actividades de alto
impacto han dado lugar a movimientos tranquilos, placenteros y relajantes.
De entre estas gimnasias suaves hay tres cuyos beneficios han sido demostrado científicamente y de las que derivan otras modalidades que están surgiendo en el panorama del fitness. Se trata del método pilates, creado por el alemán Joseph Pilates, un instructor de defensa personal que descubrió los beneficios de hacer ejercicio «contra resistencia»; el
tai chi, un arte marcial que forma parte de la medicina tradicional china; y el yoga, una terapia relajante de origen hindú que lleva practicándose la friolera de diez mil años.
El DNI de los ejercicios dulces
Todas estas gimnasias comparten una serie de características que son, precisamente, en las que radica la clave de su popularidad:
- Son aptas para todos los públicos y para todas las edades.
- Apenas tienen contraindicaciones y, una vez que se aprende la técnica, se pueden realizar por libre y en cualquier momento.
- Excepto el método pilates, no precisan de accesorios ni aparatos: basta con un entorno lo más relajado y agradable posible, ropa cómoda y capacidad de concentración.
- Se trata de actividades anaeróbicas, en las que no hay ni que saltar ni agitarse.
- En todas ellas, el control de la respiración es fundamental. De hecho, en actividades como el yoga, el ritmo respiratorio es más importante que la flexibilidad.
- La postura es otro elemento importante en todas ellas, así como la búsqueda del equilibrio y el estímulo de la mente.
- En ninguna se requieren condiciones físicas especiales. Cada persona adapta los objetivos a sus propios límites.
- Estas técnicas no comprometen las articulaciones y no suponen ejercicios agresivos para el cuerpo.
- Todas ellas tienen como efecto inmediato la relajación.
- Las nuevas gimnasias, además de la actividad física que suponen, implican en cierta medida un nuevo estilo de vida, reflejo de una tendencia cada vez más presente en las sociedades occidentales.
PILATES:
El ejercicio de las estrellas
–EN QUÉ CONSISTE: Es un sistema de entrenamiento en el que se combinan ejercicios de resistencia muscular con otros dirigidos a mejorar la flexibilidad. El objetivo es conseguir que la mente y el cuerpo trabajen conjuntamente de forma que se logren mejoras positivas en ambos.
–CÓMO SE REALIZA:
-Se ejecutan diferentes ejercicios con un número bajo de repeticiones, los cuales se realizan en el suelo y en los aparatos diseñados por el inventor del método.
-Las máquinas más empledas son el Reformer (para trabajar el tren inferior y superior); el Cadillac (permite ejercitar el tronco, brazos y piernas); el barril con escalera (trabaja abdominales y musculatura lumbar); el Combo Chair (para ejercitar brazos y piernas); y el Círculo (mejora el tono y la forma de los músculos de la parte interna del muslo).
-Todos los ejercicios obedecen a seis principios fundamentales: concentración (para coordinar eficazmente cuerpo y mente); control (mejora la coordinación y la agilidad del cuerpo); centro (compuesto por los músculos abdominales, la columna lumbar y los glúteos); precisión (los ejercicios tienen premisas de movimiento concretas); fluidez (cada ejercicio tiene su ritmo propio y debe practicarse combatiendo la rigidez); y respiración (hay una forma de respirar específica para cada movimiento).
-La clave está en el fortalecimiento del centro, ya que todo movimiento surge de ahí. Pilates defendía la idea de que fortaleciendo este centro de energía de cada individuo se puede conseguir el movimiento libre del resto del cuerpo. Los expertos en esta disciplina afirman que muchas de las lesiones y dolores que tenemos son debidas a una mala postura originada en gran medida por no tener en la forma adecuada esta parte del organismo, que se encuentra en la región de nuestro centro de gravedad.
-El resultado de todo ello es que los músculos se fortalecen, se estiran y tonifican sin crear volumen muscular excesivo.
-Con el pilates se realiza un trabajo global en el que la concentración es fundamental.
-Aunque según los «puristas» las sesiones deben ser privadas y nunca debe haber más de una persona con el profesor, actualmente también se ofertan en los distintos centros especializados clases semiprivadas (compartiendo el instructor con dos o tres personas) o de grupos reducidos (de tres a seis personas en la misma clase).
-La duración de las clases es de 55 -60 minutos y se recomienda una media de dos clases por semana.
–SUS BENEFICIOS: Además de la eliminación de tensiones y la corrección postural, el pilates permite el alivio de las dolencias de la espalda (es especialmente efectivo para los problemas discales), caderas, rodillas y cuello; osteoporosis y lesiones deportivas (en muchos centros se emplea como terapia rehabilitadora). Además, permite estilizar la figura y recuperarla tras el embarazo. A nivel psíquico, está comprobado que relaja y aumenta los niveles de autoestima.
-PARA QUIÉN: Cualquier persona puede llevar a cabo los ejercicios ilates. De hecho, un estudio publicado en la prestigiosa revista BMC Geriatrics demostró cómo, tras aplicar este método en un hospital a 39 pacientes de una edad media de 70 años, la mayoría fue capaz de realizar estas actividades mientras estaban hospitalizados. Tal y como sentenció el creador del método, «Una persona de treinta años en baja forma es vieja. Una persona de 60 en forma es joven».

