Aprender a descansar no es fácil, sobre todo si sufres desgaste profesional o “burn out”. La clave para lograrlo, según los expertos en psiquiatría, consiste en dejar las pantallas a un lado, disfrutar de los “momentazos” que brindan el mar, la montaña o la piscina, rodearse de amigos y dar salida a la risa, nuestra mejor fábrica de endorfinas.
El desgaste profesional, también conocido como “burn out”, se produce cuando una persona está sobrepasada por el trabajo y su capacidad positiva de adaptación ya no funciona. Cuando ocurre, el estado de agotamiento mental, físico y emocional que provocan la sobrecarga de trabajo y la exposición prolongada a situaciones estresantes, impide al que lo sufre dormir adecuadamente, desconectar de la rutina y disfrutar del descaso que suponen las vacaciones. El resultado: cansancio físico y psicológico, dolores de cabeza, problemas digestivos, problemas para dormir, irritabilidad, negatividad ante la propia percepción y la ajena, ansiedad, depresión, falta de concentración, actitudes negativas y de cinismo, dificultad para tomar decisiones, cambios en el comportamiento, aislamiento social y cambios en la forma de interactuar con los demás.
El insomio, un garbanzo negro
Una de las patologías que impiden disfrutar al 100% de los momentos de relax que nos brindan las vacaciones es el insomnio. La Alianza del Sueño lo define como “la dificultad que se mantiene a lo largo del tiempo en el inicio del sueño, su duración, consolidación o calidad y que ocurre a pesar de la existencia de circunstancias adecuadas y oportunas externas para un buen descanso. Se acompaña al día siguiente, de algún tipo de repercusión diurna en áreas importantes del funcionamiento humano como: la social, la laboral, la educativa, la académica y la conductual, y es crónico cuando se prolonga más allá de los 3 meses de duración”.
“Soltar el estrés”, qué difícil
Y como un camino de ida y vuelta, el estrés también puede provocar falta de sueño y de descanso e influir negativamente en la calidad de vida de quien lo padece, impidiendo la realización de las actividades diarias con normalidad y volviendo al insomne todavía más irritable. Todo ello puede provocar ansiedad y en algunos casos incluso depresión. Si el insomnio es crónico, además de no poder dormir bien, la capacidad de concentración disminuye en el trabajo y fuera de él. Y cuando llegan las vacaciones, la falta de descanso se prolonga impidiendo la desconexión y el disfrute.
Los antídotos
Entre las pautas para desconectar del trabajo y disfrutar de las vacaciones están tomar conciencia de lo importante que es el relax; intentar poner todos los medios para no llevar temas profesionales a la mente; buscar actividades que sean realmente relajantes, como leer o escuchar música; fomentar los amigos y las relaciones interpersonales; aparcar el móvil y reír mucho y bien.
La risa, una fábrica de endorfinas
Este último apartado, el de la risa, es infalible, ya que ayuda de manera natural a combatir la depresión, la ansiedad, el estrés y los problemas de sueño. Además, según afirman desde la Fundación Española del Corazón, es buena para la circulación, el corazón y el sistema respiratorio. El efecto de la risa en nuestro sistema cardiovascular es vasodilatador, ya que cuando reímos, el endotelio (la capa interior de los vasos sanguíneos) se relaja, mejorando así la circulación de la sangre y disminuyendo la presión arterial. Reír reduce también los niveles de hormonas asociadas al estrés y aumenta el nivel de óxido nítrico, una sustancia que mejora la circulación, reduce la inflamación de los vasos sanguíneos y previene la formación de placas de colesterol. Además, con la risa liberamos endorfinas, dopamina y adrenalina, sustancias bioquímicas que promueven un estado de ánimo positivo, reducen el estrés y fortalecen el sistema inmunológico. ¿Qué más se puede pedir?
Dormir, ¡qué importante!
Entre las recomendaciones imprescindibles para la “vuelta a casa” del sueño, la Alianza cita las siguientes:
- Define un horario regular para dormirte y levantarte. “Permitirá al organismo iniciar los procesos que desencadenan el sueño con antelación, además de optimizar el reloj interno y, por tanto, mejorar la calidad del sueño”, explican los expertos.
- Desconecta de las pantallas: “la exposición a la luz azul de las pantallas dificulta la producción de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño. Evita el uso del teléfono móvil, la tablet o el ordenador al menos dos horas antes de irte a la cama”.
- Crea un entorno adecuado: “duerme sobre un colchón cómodo, con una almohada adecuada y en una habitación tranquila, con poca luz y una temperatura agradable”.
- Cuida tu alimentación: “evita cenas copiosas y el consumo de alcohol o bebidas estimulantes como refrescos azucarados, té o café antes de irte a dormir”.
- Practica ejercicio físico: hacer deporte de manera regular ayuda a las personas a dormir mejor y descansar por las noches. Evita practicar deportes de alta intensidad unas horas antes de irte a dormir.
- No te automediques: el doctor Lorenzo Armenteros, miembro del Grupo deTrabajo de Salud Mental de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) y de la Alianza por el Sueño, subraya que “las benzodiazepinas, comúnmente recetadas para tratar la ansiedad o el insomnio, no son una solución por sí sola para conciliar el sueño. Adquiridas en muchos hogares sin receta y sin supervisión médica, facilitadas por familiares o conocidos, representan un grave riesgo para la salud pública, ya que pueden causar dependencia, deterioro cognitivo, accidentes de trafico, caídas y un empeoramiento del insomnio a largo plazo”.
- Acude a un especialista si es necesario: el insomnio puede ser síntoma de un trastorno psicológico como la depresión o la ansiedad o una señal de que algo no va bien en tu organismo.





