Durante todo el año, pero sobre todo cuando llega esta época, los dermatólogos no se cansan de repetirlo: padecer melanoma en la edad adulta se duplica si en la infancia o adolescencia se sufrieron quemaduras. Tomar precauciones y vigilar especialmente una lesión o lunar que no nos gusta o cambia de aspecto, técnica conocida como “el patito feo”, es esencial para prevenirlo.

Ir a la playa y quemarse es plantar la semilla de futuras lesiones cutáneas que pueden convertirse en melanoma, el cáncer de piel maligno con peor pronóstico y que aparece habitualmente en piernas, espalda y escote. Tiene su origen en los melanocitos (las células que dan color a la piel), y aunque normalmente aparece sobre piel sana, hasta un tercio aparece sobre nevus melanocíticos (lunares). Diagnosticarlo a tiempo es fundamental, ya que hay veces en las que el melanoma puede llegar a órganos internos y afectar a distancia, dependiendo del tiempo de evolución en la piel y de su grosor (dependiente del crecimiento vertical de las células). Afortunadamente, gracias a las campañas de divulgación como la del Euromelanoma que tiene lugar cada 13 de junio, la mayoría de los pacientes se diagnostican hoy en fases tempranas, aunque alrededor del 15% de los pacientes pueden desarrollar metástasis.

El sol, peligro público

A pesar de que en España la cultura de la fotoprotección ha mejorado visiblemente, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), cada año se siguen diagnosticando más de 6.000 nuevos casos de melanoma, el doble que hace treinta años, siendo la exposición a los rayos de sol (ya sea de forma natural o de forma artificial), el factor de riesgo que más predispone a padecerlo. Otros factores de riesgo son tener la piel, el cabello y los ojos claros, tener muchos lunares y haber padecido antecedentes de melanoma en la familia.

Atención al “patito feo”

Ante toda lesión en la piel que cambie o crezca rápido, se ha de consultar con el médico para su evaluación sin demora. Tal y como explican los expertos de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV), la técnica del “patito feo” consiste en la observación de una lesión o lunar cuyo aspecto “no nos gusta” o “nos parece extraña” (más negra, más roja, o cualquier aspecto que simplemente la haga diferente a las demás), y que es fundamental que el especialista observe en consulta. Los signos de alarma para detectar un melanoma que se parezca o asocie a un nevus melanocítico (lesión de la piel coloquialmente llamada lunar) son los siguientes:

  1. Asimetría.
  2. Bordes irregulares.
  3. Color no-homogéneo.
  4. Diámetro superior a 6 mm.
  5. Evolución (cambio de tamaño, forma, color, relieve, síntomas como picor, dolor o sangrado).

Reconocerlo por su aspecto

  • Melanoma de extensión superficial: se manifiesta generalmente como una mancha de color no homogéneo, de aparición sobre piel normal o sobre un lunar preexistente que haya cambiado, que generalmente cumple los criterios ABCDE (asimetría, bordes irregulares, color no-homogéneo, diámetro >6 mm, evolución-cambios en su forma).
  • Melanoma nodular: aunque lo más frecuente es que aparezca en el tronco, puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, y lo hace en forma de nódulo de rápido crecimiento (en semanas o meses) que con frecuencia sangra o se ulcera.
  • Melanoma sobre lentigo maligno: aparece generalmente en la cara, sobre piel en la que ha habido una exposición solar crónica (esto es, dañada por el sol). Las lesiones de melanoma sobre lentigo maligno pueden tener muchos años de evolución. Es frecuente que cumpla criterios ABCDE, aunque los cambios son habitualmente más sutiles y tardan más tiempo en aparecer.
  • Melanoma lentiginoso acral: aparece sobre la piel de las manos o pies. Una variante especial de este tipo de melanoma es el que afecta a las uñas: aparecen como una banda pigmentada que característicamente suele ser irregular y de una anchura mayor a 3 mm.

Un segundo melanoma, más que probable

Se sabe que todo paciente al que se ha dado diagnóstico de melanoma presenta mayor riesgo de desarrollar un segundo melanoma. Por ello, se recomienda la realización de autoexploraciones de la piel cada 2 meses, consultando al dermatólogo siempre que se detecte alguna lesión nueva en la piel o cambios en las preexistentes (con cambios de forma, color, episodios de sangrado o aparición de síntomas). En todos los casos, posteriormente son aconsejables el seguimiento y revisiones pautadas por parte del dermatólogo que abarquen exploración completa de la piel y de los ganglios linfáticos.

¿Sabías que hay casos en los que un melanoma aparece en otras partes del cuerpo, como mucosas (melanoma desmoplásico), especialmente la del ojo y el aparato digestivo, o los ganglios?

Tratamientos novedosos

Aunque el tratamiento fundamental pasa por la cirugía para extirpar completamente el tumor en los márgenes adecuados, normalmente con anestesia local y de forma ambulatoria, la llegada de nuevos tratamientos inmunológicos y terapias dirigidas ha cambiado las perspectivas de supervivencia de forma radical. Los tratamientos inmunológicos “activan el sistema inmunitario para que reconozca las células tumorales y las destruya”, explica el doctor Jesús Gardeazábal, jefe del Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Cruces y presidente de la sección Vasco-Navarro-Aragonesa-Riojana de la AEDV. “Igualmente”, continúa, “las terapias dirigidas paralizan la reproducción de las células malignas bloqueando mecanismos en su proceso reproductivo”. El doctor Gardeazábal subraya que “la introducción de estos tratamientos ha supuesto que alrededor del 50% de los pacientes con melanoma metastásico continúen vivos cinco años después de iniciarlos”, un avance “revolucionario” si se tiene en cuenta que antes la supervivencia era casi nula.

Buenos hábitos

  1. Utiliza ropa de trama tupida, no elásticos, de algodón y color oscuro.
  2. Utiliza complementos que actúen de barrera, como pueden ser las gorras, los sombreros de ala, los pañuelos o las gafas de sol.
  3. Evita la exposición durante las horas centrales del día, es decir entre las 12 y las 16 horas y evita quedarte dormido al sol.
  4. Haz uso de las sombras: árboles, sombrillas, toldos, etc…
  5. Es fundamental hidratarte por dentro (bebiendo al menos 1,5 litros de agua) y por fuera (aplicando crema hidratante tras la exposición solar).
  6. Aplica un fotoprotector solar adecuado a cada tipo de piel y zona específica del cuerpo con un SPF igual o superior a 30 media hora antes de la exposición solar con la piel limpia y seca (sin olvidarse de los labios, las orejas, y el cuero cabelludo).
  7. Reaplica el protector solar en abundancia y de manera uniforme cada dos horas o después del baño.

*Fuente: Fundación Piel Sana de la AEDV

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Paula Rivero

Pertenezco a la primera promoción de Periodismo que salía del "horno" de Sevilla (en todos los sentidos), allá por el año 94. La falta de experiencia de una facultad que empezaba me llevó a tener...