En el marco del Día Mundial sin Tabaco, que se conmemora cada 31 de mayo, la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC) alerta sobre la grave relación entre el consumo de tabaco y los cánceres localizados en cavidad oral, laringe y faringe. Según esta sociedad científica, más del 80% de los tumores en estas zonas están directamente vinculados al tabaquismo.
“La mayoría de nuestros pacientes diagnosticados con cánceres de cabeza y cuello empezaron a fumar siendo muy jóvenes. Tras años de exposición constante al humo del tabaco, desarrollan enfermedades graves y, en muchos casos, incapacitantes”, explica la doctora Sara Ferrero, presidenta del Comité de Prevención del Tabaquismo de la SEORL-CCC. La especialista advierte también del auge de nuevas formas de consumo como los cigarrillos electrónicos y las cachimbas, que podrían replicar este mismo patrón de riesgo en el futuro.
Cifras alarmantes
En 2024 se detectaron unos 10.700 casos nuevos de cáncer de cabeza y cuello en España, lo que representa aproximadamente el 5% del total de diagnósticos oncológicos, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) y la Red Española de Registros de Cáncer (REDECAN). Pese a los avances en detección precoz y campañas informativas, más de 3.600 personas fallecieron por este tipo de cáncer el año pasado.
“El impacto de estos tumores es muy severo, tanto a nivel clínico como emocional. Con frecuencia requieren intervenciones quirúrgicas muy agresivas, pueden afectar funciones básicas como el habla y la deglución, y alteran profundamente la calidad de vida del paciente”, recalca la doctora Ferrero.
Crece el uso de cigarrillos electrónicos
Aunque el consumo de tabaco ha disminuido con el paso del tiempo, cerca del 26% de los españoles entre 15 y 64 años continúa fumando a diario. A esta cifra se suma una preocupación creciente: el incremento del uso de cigarrillos electrónicos entre los más jóvenes. “Lejos de ser inocuos, estos dispositivos introducen a los adolescentes en la adicción a la nicotina y contribuyen a normalizar su consumo en contextos sociales”, añade la doctora.
De acuerdo con el último Informe del Plan Nacional sobre Drogas, el 46% de los adolescentes entre 14 y 18 años ha probado cigarrillos electrónicos o cachimbas en el último año. Además, el 27% admite haber fumado tabaco tradicional, siendo más elevado el porcentaje entre las chicas (30%). Un estudio estadounidense reciente refuerza esta preocupación al señalar que muchos adolescentes perciben el tabaco convencional como más saludable o accesible que el vapeo, lo que les lleva a cambiar de una forma de consumo a otra. “Los adolescentes que usan cigarrillos electrónicos tienen el doble de posibilidades de acabar fumando tabaco convencional”, subraya la Dra. Ferrero.
La prevención, clave para revertir la tendencia
La SEORL-CCC insiste en la necesidad de intensificar los esfuerzos de prevención, con campañas educativas sostenidas en el tiempo, el fortalecimiento de los programas para dejar de fumar y una legislación más rigurosa que limite la venta y promoción de productos relacionados con el tabaco y la nicotina.
“Cada día atendemos en consulta y en quirófano a personas que son el reflejo directo del daño que provoca el tabaco. Es fundamental seguir visibilizando la conexión entre esta adicción y el desarrollo de graves enfermedades oncológicas”, concluye la doctora Ferrero.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que el tabaco es la principal causa de muerte evitable en el mundo. Es responsable de aproximadamente el 25% de todos los tumores malignos y está implicado en al menos 18 tipos de cáncer, entre ellos los de pulmón, vejiga, riñón, páncreas, estómago, cérvix, próstata y orofaringe. Además, el tabaquismo causa el 80% de las muertes por cáncer de pulmón y el 30% de las muertes por cáncer en general. Según un estudio publicado en European Journal of Cancer, uno de cada cinco tumores en Europa está directamente relacionado con el tabaco, lo que se traduce en unos 750.000 casos anuales.





