Home Enfermedades El virus Nipah vuelve a golpear a la India y enciende las alertas sanitarias internacionales

El virus Nipah vuelve a golpear a la India y enciende las alertas sanitarias internacionales

El riesgo para España es muy bajo, pero no nulo.

por Redacción Consejos
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Las autoridades sanitarias de la India han confirmado cinco nuevos casos de infección por el virus Nipah hasta el 26 de enero, con un foco inicial en un hospital privado de Barasat, en el área metropolitana de Calcuta. Es una enfermedad zoonótica grave que se transmite entre animales y seres humanos y para la que actualmente no existe tratamiento curativo.

Se trata del cuarto brote registrado en el país en los últimos cinco años, lo que incrementa la preocupación de la OMS. Con una tasa de mortalidad en humanos que oscila entre el 40 % y el 75 %, el Nipah representa una seria amenaza para la salud pública.

Ante la peligrosidad del brote, se han activado de forma inmediata los protocolos de rastreo de contactos y las medidas de cuarentena con el objetivo de frenar la propagación del virus. La Organización Mundial de la Salud ha incluido al Nipah en su lista de patógenos prioritarios por su elevada letalidad y su potencial de causar epidemias.

El riesgo para España es muy bajo, pero no nulo

Ante la peligrosidad del virus, localizado en el estado de Bengala Occidental, en las proximidades de Calcuta, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública y Gestión Sanitaria explica que se trata de uno de los patógenos zoonóticos que más preocupan actualmente a la Organización Mundial de la Salud, debido a su elevada letalidad, estimada entre el 40 % y el 75 %.

No existen por el momento vacunas autorizadas ni tratamientos antivirales específicos. Su reservorio natural son los murciélagos frugívoros, pero el contagio puede producirse tanto desde animales infectados como entre personas, principalmente a través de gotículas respiratorias y el contacto estrecho con fluidos corporales. Este último mecanismo ha sido determinante en varios brotes recientes, sobre todo en ámbitos hospitalarios y familiares.

En humanos, su impacto puede ir desde infecciones leves o incluso asintomáticas hasta cuadros respiratorios graves y encefalitis potencialmente mortal. El tratamiento se basa en cuidados de soporte intensivo, especialmente para las complicaciones neurológicas y respiratorias más graves. 

Aunque en España, el riesgo actual de infección por virus Nipah es muy bajo, según las evaluaciones del Ministerio de Sanidad y de organismos europeos como el ECDC y no se han notificado casos importados ni autóctonos en Europa, el riesgo no es inexistente, y resulta imprescindible estar preparados, tanto para este virus como para otras infecciones emergentes, en un contexto de intensa movilidad internacional que facilita la circulación rápida de agentes patógenos.

Los dos primeros afectados en el brote de Calcuta fueron dos profesionales de enfermería, seguidos por otros tres trabajadores sanitarios, lo que apunta a una probable transmisión nosocomial. Según los datos disponibles, el brote ha obligado a aplicar medidas estrictas de protección, aislamiento y control, con un impacto significativo en la actividad del centro. Aunque estas situaciones generan una comprensible alarma social, responden a patrones de transmisión bien conocidos desde el punto de vista epidemiológico. Por el momento, el brote parece limitado y sin evidencia de propagación comunitaria, si bien la afectación de personal sanitario constituye una señal de alerta que no debe ignorarse.

Los brotes en entornos asistenciales suelen estar ligados a una combinación de factores: identificación tardía de los primeros casos, debilidades en la vigilancia epidemiológica, infravaloración inicial del riesgo biológico, elevada presión asistencial o fallos en la aplicación sistemática de las medidas de prevención. En la mayoría de las ocasiones no se trata de errores individuales, sino de vulnerabilidades estructurales y organizativas que facilitan la diseminación del agente infeccioso.

Cerca de un centenar de personas, entre contactos estrechos, familiares y profesionales sanitarios, han sido puestas en cuarentena para frenar la transmisión. Las autoridades locales mantienen un elevado nivel de alerta, con rastreo intensivo de contactos, aislamiento y controles en hospitales y aeropuertos. Sin embargo, desde una perspectiva de Salud Pública, estas medidas corresponden a una fase reactiva. La verdadera fortaleza de los sistemas sanitarios reside en la prevención y en la detección precoz, cuando el problema aún no es visible ni ocupa la atención mediática.

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