El colesterol y la grasa también se acumulan en las arterias del cuello (las carótidas) pudiendo provocar microinfartos e incluso un ictus. La Sociedad Española de Angiología y Cirugía Vascular y la de Radiología Vascular e Intervencionista nos dan las pautas para evitar su estrechamiento y permitir que la sangre fluya hacia el cerebro con normalidad.
Al igual que ocurre con el resto de arterias, el estrechamiento o estenosis de la pared de la arteria carótida se debe fundamentalmente a la acumulación de grasa y colesterol, junto con otras sustancias. Cuando esto ocurre, el estrechamiento puede reducir el flujo de sangre al cerebro y provocar microinfartos o incluso un accidente cerebral o ictus. De hecho, está en el origen del 15-30% de los casos de ictus que se producen. El estrechamiento de estas arterias se produce fundamentalmente a consecuencia de la formación gradual de la placa de ateroma, cuando el colesterol y la grasa se acumulan en las capas internas de las arterias como consecuencia de hábitos de vida poco saludables, dando lugar a una reacción inflamatoria. Evitarlo pasa por lo de siempre: cero alcohol, cero tabaco, una alimentación correcta y la práctica diaria de ejercicio físico.
¿Cuántas carótidas tenemos?
Según explican desde la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI), hay una arteria carótida en cada lado del cuello, que asciende proporcionando el aporte de sangre principal al cerebro. Cada una se divide en dos ramas, justo debajo del ángulo de la mandíbula: la rama interior (arteria carótida interna) lleva la sangre al cerebro y los ojos, y la rama exterior (arteria carótida externa) lleva la sangre a la cara, la lengua y las partes externas de la cabeza. “Característicamente en el punto de bifurcación de la arteria carótida es donde más afectación por arterioesclerosis tiene este vaso y tanto los estrechamientos como la velocidad del flujo de sangre pueden verse fácilmente con una ecografía con Doppler. La consecuencia es una disminución lenta pero progresiva del calibre de la arteria ocasionando una estrechez focal (estenosis) que puede restringir directamente el aporte de sangre al cerebro. Adicionalmente, y lo que es no es menos importante, son los pequeños trocitos de la placa arterioesclerótica que pueden desprenderse al torrente sanguíneo y ascender por la arteria hasta el cerebro o hasta el ojo donde ocasionaran un pequeño tapón (ateroembolia)”, explican desde la SERVEI. Cuando la estenosis es tan seria que va a requerir tratamiento puede estar indicada la arteriografía o cateterismo carotideo, una prueba que permite estudiar el flujo cerebral de manera dinámica en tiempo real. Esta es una prueba invasiva que requiere una pequeña punción de la arteria femoral a la altura de la ingle desde la que se introduce el catéter.
Así te avisa
Los residuos arterioescleróticos liberados de la placa de ateroma e introducidos en las ramas arteriales del cerebro pueden provocar pequeños infartos. Un mini-infarto (ataque isquémico transitorio o TIA) es una pequeña falta de riego de la que se recupera uno totalmente en 24 horas. Puede afectar a la cara, al brazo o a la pierna de un solo lado del cuerpo. A veces provoca ceguera transitoria afectando sólo a uno de los dos ojos y que habitualmente dura sólo unos minutos. Otras, el centro del habla del cerebro puede verse afectado provocando tanto un discurso desordenado como la pérdida total del habla. La clave de los ataques isquémicos transitorios es que siempre se superan completamente.
Cuando el ataque isquémico provoca síntomas neurológicos que no desaparecen entonces se denomina ACV (accidente cerebrovascular) o ictus isquémico.
Por una vida sin accidentes cerebrales
*Por la Sociedad Andaluza de Angiología y Cirugía Vascular
- Sigue una dieta baja en sal, grasas, colesterol y sodio, y alta en verdura, fruta y fibra.
- Lleva a cabo actividad física de manera regular: Al menos 30 minutos diarios entre 3 y 5 días a la semana.
- Deja el tabaco. Puede reducir hasta en un 50% el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.
- No abuses del alcohol. Se recomienda que los hombres no consuman más de dos unidades de alcohol al día ni las mujeres más de una.
- Llevar un estricto control de la tensión arterial, así como de la glucosa en sangre si se padece diabetes. En este último caso debe controlarse con dieta, ejercicio y los fármacos adecuados con el objetivo de mantener la hemoglobina glicosilada por debajo del 7%.
- Las personas de más de 60 años (más común en hombres que en mujeres), el tabaco, la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la obesidad, el sedentarismo y la presencia de insuficiencia renal conlleva un riesgo significativamente aumentado de estenosis carotídea.
Tratamientos según la severidad del daño
- Medicación: la SERVEI recomienda a todos los pacientes tomar una aspirina como medicación, además de controlar los factores de riesgo como la hipertensión, colesterol y diabetes. El tratamiento médico debe hacerse siempre y además es complementario de la cirugía o del stent.
- Colocación de stents: “es un procedimiento en el que mediante un cateterismo desde la ingle se avanza por dentro de la arteria y guiados por rayos X hasta llegar al punto del estrechamiento arterial. Una vez allí se colocará un stent que es una malla muy fina de metal que distiende la arteria eliminando la zona estrecha. Es un tratamiento de efectividad probada, poco invasivo y que generalmente resuelve su problema de forma definitiva”, explican desde la SERVEI.
- Endarterectomía carotidea: es un procedimiento quirúrgico bien estandarizado y sirve para desbloquear las arterias carótidas estrechadas. La arteria es cuidadosamente descubierta a través de una incisión vertical en el lado del cuello. La arteria se abre, se limpian los residuos arterioescleróticos y se sutura cuidadosamente de nuevo. La operación puede llevarse a cabo bajo anestesia local o general.





