Los inhaladores, esos grandes desconocidos

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“Desde la farmacia comunitaria hemos detectado el grave problema que supone el mal uso de los inhaladores, que puede hacer fracasar en muchos casos el tratamiento”.

Por M.ª Mercedes Viguera Estrada, farmacéutica comunitaria en Mérida (Badajoz)

Es verdad que el inhalador es un sistema de dosificación del medicamento, en forma de aerosol, para ser inhalado y que se encuentra muy extendido entre los pacientes que requieren un tratamiento rápido y efectivo. Debido a que estos dispositivos permiten que el principio activo acceda directamente al árbol bronquial, lo que aumenta la rapidez del inicio de la acción, con una necesidad de dosis menor y por tanto menos efectos secundarios. Es un tratamiento de elección en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas tal como alergias, bronquitis, asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), etc. Sin embargo, desde la farmacia comunitaria hemos detectado el grave problema que supone el mal uso de los inhaladores, que puede hacer fracasar en muchos casos el tratamiento.

Cómo utilizar los inhaladores: formarse para educar

Es básico que el farmacéutico y el personal técnico de las farmacias estén al día sobre el manejo de estos dispositivos, para poder educar al paciente en el uso correcto. Por ello, creo que es fundamental que, en cada dispensación, nos tomemos un ratito con nuestro paciente, indicándoles cómo sería el uso correcto del dispositivo. Incluso tratando de ver que conocen la pauta de dosificación, que manejan correctamente la técnica de inhalación, siendo la técnica de utilización del dispositivo defectuosa el principal problema que limita su efecto. Siempre recomendando las medidas higiénico-sanitarias adecuadas, tanto para el uso y limpieza del dispositivo, como de ellos mismos. Indicándoles que, por ejemplo, tras el uso del inhalador deben enjuagar su boca, para evitar una posible infección fúngica (común en los corticoides inhalados).

En estos tiempos que vivimos, donde los centros de atención primaria están colapsados por la pandemia del covid-19, y no están dando una atención presencial. Los pacientes encuentran en la farmacia comunitaria a ese profesional cualificado para darles la atención que demandan, además de ofrecerles un seguimiento fármaco terapéutico de calidad, que ayuda sin duda a la adhesión del paciente al tratamiento, evitando así el fracaso del mismo.

Hay, además, varios factores que pueden interferir en la ventajosa disponibilidad que suponen estos dispositivos de inhalación, donde el efecto farmacológico, con poca dosis es capaz de alcanzar el tejido diana con rapidez y con relativamente pocos efectos secundarios. Estos factores a tener en cuenta serán: la técnica de inhalación, la naturaleza de los propelentes, la capacidad torácica del individuo (especialmente niños y ancianos dependientes) e incluso la temperatura del ambiente.

¿Qué actuación debemos seguir con el paciente?

  1. Una vez dispensemos el medicamento, debemos darles una explicación sobre la correcta utilización, incluso utilizando un dispositivo placebo. Estar preparados para resolver sus dudas, cerciorarnos de que realizan bien la inhalación, dando consejos sobre cómo limpiar y guardar los dispositivos. Por ejemplo, decirles que en el caso de un inhalador de cartucho presurizado hay que desmontarlo y lavarlo con agua y jabón. Luego, secarlo adecuadamente y guardar hasta la siguiente dosis. En este tipo de inhalador algunos no presentan contadores de dosis, por lo que tenemos que indicar al paciente que deben estar al tanto de no quedarse sin medicación. Este problema está resuelto en dispositivos de otro tipo, como el accuhaler® que tienen una ventana con un contador de dosis.
  2. Además, debemos siempre recordarles que, en caso de olvidar una dosis, nunca deben duplicar dosis en la siguiente toma. Es muy importante que el paciente que usa más de un inhalador conozca la forma adecuada de utilizarlos, dosis y distancias temporales con que debe aplicarlos.
  3. También debemos tener especial cuidado cuando el paciente es anciano, niño o dependiente. Lo mejor es hablar con su cuidador, para dar estas explicaciones de uso correcto.
  4. Igualmente, siempre debemos realizar el seguimiento fármaco-terapéutico tras la dispensación, para ver si cumple con todas las indicaciones, y si tiene alguna RAMS o efecto que no podamos resolver desde la farmacia, y por el que derivar al médico.
  5. Los errores más frecuentes en los inhaladores de cartucho presurizado son el disparo del cartucho antes o al final de la inspiración. La interrupción de la inspiración al disparar el cartucho, con la consiguiente impactación del gas en la pared posterior de la faringe (efecto freón-frío), la inspiración nasal en lugar de por la boca y la no realización de la apnea  tras la inspiración, por lo que en este tipo de inhaladores se usan a veces las cámaras de inhalación tipo volumatic®, nebuhaler®, nebuchamber ®, Aerochamber®.
  6. Debemos explicar paso a paso a mamás y cuidadores, el uso correcto de las cámaras de inhalación, que se suelen utilizar con inhaladores cartuchos presurizados para que penetre mejor en los pulmones, evitando que tenga el paciente que mantener una correcta sincronización entre la pulsación del dispositivo y la inspiración.
  7. Algunos tratamientos tienen el inconveniente que producen el efecto freón-frío, dejando un depósito orofaríngeo del fármaco, que puede dar lugar a infecciones fúngicas. Esto no ocurre si el propelente del cartucho presurizado es un hidrofluoroalcanados o si se usan con cámaras de inhalación muy adecuadas en niños, ancianos y dependientes como ya hemos indicado anteriormente, y que resuelven también el problema de candidiasis, que se puede producir por el depósito orofaríngeo del corticoide inhalado.
  8. Conviene recordarles que el inhalador no se debe utilizar si está por debajo de la temperatura ambiente, ya que la presión interna del inhalador es sensible a la temperatura.
  9. En dispositivos de dosis única tipo Handihaler®, es fundamental explicar la colocación en el dispositivo, de la cápsula u óvulo, para una correcta perforación de la misma. Como anécdota curiosa, contaré que tuve un paciente que no mejoraba con el tratamiento, y una vez dispensado, le invité a que me enseñase como introducía la cápsula y resultó que el señor se tomaba la cápsula y luego aspiraba la boquilla del difusor. Tuve que decirle que no lo estaba haciendo bien, que la cápsula debe ir dentro del inhalador, cómo se coloca adecuadamente para que el dispositivo taladre la misma, y cómo espirar, introducir la boquilla y hacer una inspiración lenta y profunda, retirar el dispositivo y aguantar unos segundos. Tras esto el paciente, que siguió mis indicaciones, mejoró y conseguimos que su medicación diese el resultado esperado.

El mal uso de los inhaladores puede hacer que un paciente se sobre dosifique, mientras otro no ha tomado ninguna dosis. Por eso es tan importante la intervención del farmacéutico comunitario.

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