Manuel Sánchez Luna: “La incidencia de la displasia broncopulmonar ha ido aumentando porque cada vez nacen más niños prematuros que sobreviven”

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La displasia broncopulmonar es una enfermedad crónica que puede condicionar alteraciones en la función pulmonar a largo plazo. Se puede originar por muchos factores, pero su desencadenante principal es el parto muy prematuro. Con el objetivo de ayudar a los padres y madres de niños con esta patología, el Grupo Español de Investigación en Displasia Broncopulmonar (GEIDIS) y la Fundación IMAS han elaborado un manual práctico para ayudarles a entender este proceso y facilitar su labor como cuidadores.

Manuel Sánchez Luna es presidente de GEIDIS, presidente de la Sociedad Española de Neonatología. SENEO, Jefe de Servicio de Neonatología del Hospital Gregorio Marañón y Profesor Titular de Pediatría, Universidad Complutense de Madrid

La displasia broncopulmonar es una enfermedad originada en la mayoría de los casos por un parto muy prematuro. ¿A qué bebés afecta y por qué se desencadena?
Aparece fundamentalmente en niños que pesan menos de 1.000 gramos al nacer, es decir aquellos con una edad gestacional de 27 o 28 semanas. Puede haber también algún caso en niños un poquito más maduros, aquellos que nacen entre los 1.000 y 1.500 gramos, pero ya es menos frecuente.
Cuando el bebé nace muy prematuro el crecimiento y el desarrollo de los pulmones fuera del útero de la madre se detiene y empieza a crecer de una manera diferente. Ese crecimiento diferente hace que sean pulmones con una función disminuida con respecto a los niños que siguen desarrollando el pulmón dentro del útero de la madre.

¿Entraña gravedad?
El bebé puede sufrir una enfermedad respiratoria debido a su inmadurez, desarrollar una forma más leve o no verse afectado, porque algunos niños que nacen muy prematuros apenas tienen problemas respiratorios. Por lo tanto, hay distintos grados y distintas formas de manifestarse la enfermedad. Los casos más graves son normalmente en niños que nacen con menos de 750 gramos, que precisan ayuda con oxígeno, que precisan de un respirador y el efecto de uno y otro, unido a que la nutrición no es la misma dentro del útero que fuera y a la confluencia de enfermedades infecciosas, hace que el desarrollo de los pulmones no sea el adecuado.

Los especialistas consideran que un bebé tiene displasia broncopulmonar cuando requiere algún tipo de ayuda para respirar durante más de 28 días después de su nacimiento…
Nosotros no definimos la enfermedad en el momento de nacer, sino cuando ha pasado ya bastante tiempo. Esperamos a que el niño cumpla el tiempo que hubiera tardado en terminar su gestación y cuando ya ha alcanzado este desarrollo, si necesita oxígeno o ayuda de algún equipo para respirar, decimos que padece esta enfermedad.

Manuel Sánchez Luna: “En la mayoría de los casos, los niños van tener una vida rigurosamente normal”

Parece ser que la incidencia de esta patología ha ido aumentando, ¿a qué se debe?
Es de las pocas secuelas que no ha bajado. Todas las secuelas de los recién nacidos muy prematuros han ido disminuyendo con los años. De hecho, vemos muy pocas lesiones cerebrales ya y, si las encontramos, son en niños que han nacido muy prematuros con complicaciones muy graves. Vemos muy pocos problemas relacionados con el intestino, casi están desapareciendo las secuelas de la visión, las retinopatías. No es el caso de la displasia broncopulmonar, y se debe a que cada vez nacen más niños prematuros que sobreviven, cosa que antes no ocurría. Niños que nacen con pesos inferiores a 700 o 600 gramos ahora sobreviven con garantías y son los que tienen esta enfermedad. Por tanto, no es que haya más, es que hay más niños que sobreviven.

Pero a pesar de que aumenta la incidencia el mensaje es esperanzador…
Sí, y esto es importante, los casos que nos encontramos son de enfermedades más leves en las que los pulmones no están tan dañados y, en la mayoría de los casos, los niños van tener una vida rigurosamente normal, como cualquier otro niño que hubiera nacido a término.

Y en cuanto al tratamiento, ¿en qué consiste el abordaje de la patología?
Esta enfermedad no tiene tratamiento, lo que hay que hacer es evitarla o evitar los factores que aumentan que haya formas graves. Podemos evitar el daño que ejerce en los pulmones una ayuda muy agresiva por parte de respiradores, la utilización de oxígeno a concentraciones elevadas, el tener infecciones respiratorias o no llevar una nutrición adecuada. Todas estas cosas son las que van a conseguir que de alguna manera mejore el pronóstico. Algunas medicinas pueden disminuir el riesgo de esta enfermedad, pero no la van a curar. La mejor medida es intentar mantener al niño en un ambiente lo más sano posible.
Hay que tener en cuenta que el pulmón sigue creciendo y desarrollándose a lo largo de toda la vida, fundamentalmente los primeros 25 años, así que, durante ese tiempo, si no ha habido problemas graves como por ejemplo infecciones, bronquiolitis, infecciones por el virus respiratorio sincitial, si no hay tóxicos en el entorno del niño (tabaquismo, polución) si la nutrición es correcta, estos niños van a desarrollar sus pulmones de manera bastante razonable y su calidad de vida va a ser buena.
Pero, aunque aparentemente los pulmones de estos niños tengan una función normal, no lo son, y van a reaccionar y a manifestarse problemas respiratorios si empiezan a fumar, si no llevan una un estilo de vida sano, si tienen infecciones respiratorias, o si se les exige una función respiratoria muy intensa porque quieran hacer un deporte de élite por ejemplo. En esos casos pueden aparecer limitaciones de la función respiratoria.

El manual elaborado por GEIDIS y la Fundación IMAS tiene como objetivo ayudar a los padres en su labor como cuidadores. Una vez que el niño vuelve a casa, ¿precisa muchos cuidados? ¿en qué consisten estos principalmente?
La única medida es lo ya mencionado, intentar mantenerle en un ambiente lo más sano posible. Durante la primera época de su vida hay más riesgo de tener problemas respiratorios, sobre todo los dos primeros años, que es cuando los niños tienen más complicaciones. En esta fase hay que ser más cuidadoso, hay que evitar más si cabe la toxicidad el tabaco, las infecciones respiratorias, tienen que estar correctamente vacunados, y el entorno familiar también. A los niños de riesgo hay que ponerles unos anticuerpos monoclonales especiales para protegerles de la infección por virus respiratorio sincitial sobre todo, en el primer año y algunos de ellos durante el segundo. Precisan un cuidado especial.
Y un consejo a los padres, que acudan siempre a fuentes de información fidedignas, institucionales para que no tengan nociones equivocadas, porque muchas veces debido al exceso información que nos llega, a las redes sociales, los padres están muy desinformados.

¿Hoy por hoy, cuál es la semana límite de nacimiento para que un niño puede salir adelante y cuáles son las principales razones por las que estos niños nacen antes de la semana 28 de gestación?
El límite ahora mismo está en la semana 22, en la semana 22 o menos o no hay ninguna viabilidad, los que nacen entre la 23 y la 24 son los niños que tienen más complicaciones porque son los más inmaduros y, normalmente, a partir de la 25 semana la supervivencia ya es muy alta.
Razones hay muchas, hay familias en las que la mamá ha tenido de forma repetida partos prematuros porque tiene insuficiencia cervical, un problema anatómico, infecciones, hipertensión o preeclampsia… Y luego asistimos también al envejecimiento de la población. La edad media de la mujer en el primer parto en España ya ha superado los 32 años y esto aumenta el riesgo de nacimientos prematuros al igual que las técnicas de reproducción asistida.

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