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Varicela: contagio, síntomas y tratamiento

por Redacción Consejos

La varicela es una enfermedad infecciosa muy contagiosa causada por el virus varicela-zóster, que se contrae principalmente en la infancia.

La varicela se transmite a través de las gotitas de saliva que se expulsan con la tos o al estornudar, o por contacto directo a través de las lesiones de la piel. El contagio se produce desde 48 horas antes de la aparición de las primeras lesiones cutáneas hasta que todas las lesiones de la piel se han convertido en costras (alrededor de una semana). Durante la fase contagiosa es importante evitar el contacto del enfermo con aquellas personas que no han pasado la enfermedad ni han sido vacunadas, especialmente aquellos que presentan mayor riesgo de presentar complicaciones: adultos y adolescentes, recién nacidos, personas inmunodeprimidas o con ciertas enfermedades subyacentes, y embarazadas. La mejor forma de prevenir la enfermedad es mediante la vacunación.

Los síntomas

Se suele manifestar con síntomas leves (cefalea leve, fiebre moderada y malestar general), seguidos poco tiempo después de lesiones cutáneas que aparecen en brotes e incluyen máculas, pápulas, vesículas y costras. Así, el signo característico de la varicela es una erupción en la piel en forma de pequeños granos que en poco tiempo se convierten en ampollas (vesículas) y que, tras un par de días se transforman en pústulas y luego en costras. La erupción suele empezar en la cara, tronco y cuero cabelludo, para después extenderse por todo el cuerpo. Las lesiones suelen producir mucho picor. Unos 5 días después del comienzo de la enfermedad dejan de aparecer lesiones nuevas y la mayoría de ellas se convierten en costras hacia el sexto día. Las costras pueden tardar en desparecer unos 20 días.

CÓMO TRATAR LOS SÍNTOMAS 

  • La varicela leve en niños sólo requiere tratamiento sintomático. Este está enfocado a aliviar el prurito o picor para evitar el rascado de las lesiones y que estas se infecten o dejen cicatrices. 
  • Para el picor se recomienda la aplicación de lociones o fármacos antihistamínicos, así como compresas húmedas.
  • Con el objetivo de prevenir la infección bacteriana debido a las lesiones de la piel, los pacientes deben bañarse regularmente, y mantener la ropa interior y las manos limpias, con las uñas bien cortas. No deben aplicarse antisépticos salvo que las lesiones se infecten. La sobreinfección bacteriana se trata con antibióticos.
  • También es conveniente evitar la exposición al sol hasta que las lesiones hayan desaparecido por completo, dado que puede provocar la aparición de manchas oscuras durante el proceso de cicatrización.
  • No debe administrarse aspirina para evitar la aparición del síndrome de Reye que (aunque inusual es muy grave), tratando la fiebre con otros antitérmicos.
  • Los pacientes no deben regresar a sus actividades hasta que las últimas lesiones se hayan convertido en costras.

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