Todos recordamos a Rocío Ramos-Paúl como la entrañable Supernanny que resolvía conflictos familiares y corregía la trayectoria de niños con comportamientos “indomables” desde la pequeña pantalla. Desde entonces su labor ha seguido muchos derroteros: además de profe en la universidad de Comillas, conferenciante, escritora y divulgadora, desde hace más de 20 años ejerce como psicóloga su gran pasión, al frente del Centro Ramos-Paúl Psicólogos. Desde su cuenta de Instagram orienta a los padres sobre mil cuestiones que se pueden presentar en el día a día de un adolescente: desde cómo afrontar un cambio inesperado de clase en un momento en el que los amigos lo son todo hasta cómo enfocar un divorcio, cómo hablar con ellos del acoso escolar, del consumo de alcohol o de pornografía o cómo abordar con ellos cuestiones tan elementales como una primera cita. Charlamos con ella sobre los retos que afloran en la adolescencia adentrándonos en el complejo mundo de educar y “mantenerse firme” en esta etapa.
- ¿Cuál cree que es el fallo en la educación de hoy en día?
Pues claramente, la sobreprotección y las consecuencias que está teniendo para los niños a la hora de salir a la vida. En ello coincido además con los coles y lo veo mucho en consulta: los niños de hoy no saben gestionar sus emociones y en gran parte tiene que ver con la sobreprotección. No les gusta que nos refiramos a ellos como “la generación de cristal” y me parece bien que no utilicemos ese término. Ellos prefieren que les llamemos la generación Zeta, pero entre sus peculiaridades destacan el efecto que ha tenido la sobreprotección en sus vidas. Yo lo resumo así: si algo te sienta mal tienes que aprender a gestionarlo, pero si te sobreprotejo, no te dejo sentir, no te dejo que te sientas mal, que te enfades, que llores… y el resultado es que no tienen ni idea de lo que sienten ni saben ponerle nombre, algo fundamental, porque al final la gestión emocional es la que te hace madurar. En definitiva, la emoción no puede bloquear la acción, tienes que aprender a modularla y aprender a gestionar la frustración cuando te dicen que no. Por eso ahora, a raíz de las consecuencias que ha tenido en esta generación la sobreprotección, estamos empezando a ver una vuelta a un discurso con el que yo me identifico más y que tiene que ver con dar peso educativo a las normas y a los límites acompañados de consecuencias que enseñen a los niños a ser responsables y empáticos. En esta generación estaban un poco difusos.
- ¿Cree que en los colegios ya no se trabaja con las familias como antes?
Para nada, más bien todo lo contrario, yo creo que el colegio como institución merece un reconocimiento mayor del que tiene en este momento. No podemos cargar todo en el colegio, me da igual de qué tema se trate: la conducta, el acoso escolar, etc. La figura del profesor necesita que se le dé más autoridad a nivel social… No podemos olvidar que el profesor tiene que dar una parte académica y las familias no pueden despreocuparse de la carga educativa y cargarlo todo en el colegio. Yo creo que hay que hablar de porno en casa, hay que hablar de sexo… aunque luego el colegio tenga la parte maravillosa de presentarlo desde otra óptica (si les dejan, claro, que esa es otra). Pero las familias tienen que hablar de emociones, limitar las pantallas en casa, enseñar a los hijos habilidades sociales que les ayuden a convivir. Y para eso, entre otras cosas, hay que fomentar el diálogo con los hijos, comunicarse con ellos.
- Y cómo fomentar el diálogo con un adolescente en casa.
A ver, yo soy muy sencillita… Comunicar es hablar, en el hueco que tengas, habla con tus hijos, siéntate con ellos a la hora de la cena… Sobre todo, no utilices esos momentos para regañar, sino para charlar. Una buena forma de iniciar las conversaciones con los adolescentes es hablar con ellos en tercera persona, por ejemplo, contando algo de lo que has oído hablar y preguntándole abiertamente si sabe algo del asunto, o contando algo que te ha pasado a ti primero…
- ¿Qué opina de esos padres que presumen de ser los mejores “amigos” de sus hijos?
A ver, amigos puedes tener muchos, pero padre vas a tener solo uno y madre vas a tener solo una. Al final los padres son los responsables de guiar tu comportamiento. Yo puedo tener una relación estupenda con mis hijos, pero no me puedo confundir, el rol de los padres es claramente distinto al de un amigo.
Pero fíjate, más que el colegueo (que también se da, por supuesto), me preocupa la sobreprotección y la falta de gestión emocional de los chavales, que se traduce en una dificultad manifiesta para tomar decisiones, en una incapacidad para llevar a cabo responsabilidades… porque sencillamente no se las ponen en casa. Ahora hay una filosofía del hijo como trofeo. Es decir, como no hay muchos, mi hijo es mi trofeo y genero expectativas sobre lo que tiene que hacer y cómo lo tiene que hacer y cuándo lo tiene que hacer… decido por él la vida casi desde que nace. Sin contar con ellos, sin que tengan que decidir, sin generar alternativas de solución porque no se tienen que enfrentar a dificultades “ya se las encuentran resueltas”. La sobreprotección está ocasionando muchos problemas a la hora de salir a la vida. Ese es problema principal que estamos teniendo, una pobre gestión de emociones que les bloquea y llena las consultas de los psicólogos. Las ansiedades, los miedos, la baja tolerancia a la frustración se derivan precisamente de esa sobreprotección. En cambio, cuando marcas los límites y les obligas a enfrentarse a situaciones que los ponen a prueba y a retos que no siempre salen a la primera (por ejemplo, atarse los zapatos si es pequeño, o poner la mesa o arreglar la habitación si es más mayor, a perderse de camino a casa, a tener que decir que no o que les molesta la actuación del otro…), estás permitiendo que se frustren, y con ello les estás dando herramientas para enfrentarse a la vida, les estás enseñando a gestionar sus emociones. Dejamos de sobreproteger cuando damos responsabilidades a los hijos p.e: asignamos una tarea y le explicamos las consecuencias de llevarla a cabo o no hacerlo. La obtención de un beneficio con adolescentes debe ir precedido de una responsabilidad que cumplir, porque si no, los volvemos exigentes y entienden que todo es gratuito. Y como no hacen cosas, pues tampoco se frustran, ni establecen alternativas de solución, ni aprenden del error.
- ¿Son muy pequeños para llegar al instituto con 12 años?
Con 12 años un chaval ya tiene que ser responsable y sobre todo, tiene que ser autónomo, porque es su autoestima la que está en juego si no les damos responsabilidades. Con esa edad tiene que saber ir y volver al colegio, y perderse algún día. En consulta es en lo que estamos trabajando cada día: en cómo trabajar la ansiedad, la depresión y los miedos… y la respuesta es con autonomía, responsabilidades y límites. Ya el debate sobre qué recursos deben destinarse para atender a una etapa con tantas peculiaridades y sobre las medidas que se deben implementar, lo dejo a los profesionales de la educación.
- Por qué son tan importantes los amigos en esta etapa.
Porque automáticamente el grupo cobra importancia y su autoestima depende de la aceptación que tenga en el grupo. Ya papá y mamá no le valen. Por eso se producen conductas de borreguismo (siempre ha sido así seguro que quién nos lee recuerda si perteneció a los punkis o los góticos o los emo…) para ser aceptados y cobran tanta importancia el alcohol, el tabaco… Aunque también está la parte B, es decir, que los amigos están para todo, también para estudiar o para hacer un voluntariado… Sociabilizar en el grupo es algo muy bueno, porque el grupo el desarrollo de la gestión emocional: es decir, cuando el grupo te hace una crítica, aprendes a aguantarla, y cuando te dice cosas que son buenas para ti, te da un papel dentro del grupo y te refuerza… o cuando utiliza el humor también aprendes a reírte de ti mismo… todo eso forma parte de su desarrollo social. Y luego está la parte externa, que es la vestimenta, que define también con qué grupo social te identificas, algo muy importante para ellos.
- Y cómo influyen las redes sociales y el FOMO en estos nativos digitales a la hora de sociabilizar y gestionar emociones.
Las pantallas quitan el cara a cara con el grupo, limitando la posibilidad de desarrollar habilidades sociales. Si yo estoy tras una pantalla me es más fácil ser agresivo, meterme con alguien, tampoco veo su sufrimiento ni empatizo con el que tengo enfrente. Es muy importante desarrollar habilidades sociales en el grupo, aprender a iniciar una conversación cara a cara y mantenerla. Cuando escuchan la primera crítica se ponen fatal sienten algo que no les gusta y no saben que hacer para que desaparezca esa sensación, aparece entonces la ansiedad, la ira o lo que es lo mismo les domina la emoción que les impide buscar un comportamiento que resuelva el malestar. Esto es el origen de la ansiedad para muchos adolescentes actualmente. Están los que tampoco son capaces de hacer una crítica. Un ejemplo clásico: presto mis apuntes constantemente, aunque sea un abuso y no lo digo ni sé decir que no… pero en algún momento ese malestar tiene que salirles por algún lado, es más, algunos hasta lo somatizan, los más pequeñitos tienen dolor de estómago y de cabeza y los mayores ansiedad pura y dura… Y respecto al FOMO… pues eso lo tenemos todos, también los adultos, esa ansiedad que te genera no estar en todas partes y saber que te estés perdiendo algo. Pero claro, esto lo trabajan muy bien las redes sociales, que solo te muestran lo bien que se lo pasa todo el mundo… Lo ideal es decir, estoy cansado y me quedo en casa, que no pasa nada.
- Sounds Of Silence es una impactante campaña de la Universidad Rey Juan Carlos y VML Health, que da voz a las autolesiones no suicidas en adolescentes (www.soundsofsilence.es). Según los datos que aportan, el 14% de los adolescentes se autolesiona. ¿Por qué cree que han aumentado tanto?
La autolesión no suicida se da cuando una persona se causa daño físico de manera deliberada, pero sin la intención de terminar con su vida. Y se da porque el dolor físico es incompatible con la respuesta de ansiedad. Suele ser una manera de lidiar con un dolor emocional intenso, un problema que les abruma o una dificultad que no sabe cómo gestionar de otra forma. Los chavales se autoagreden cuando lo pasan mal, cuando hay algo que no les gusta o no saben identificar lo que les pasa, no saben gestionarlo… y lo hacen porque descubren que el dolor físico momentáneamente calma su ansiedad. En los chavales que se autoagreden son típicas frases como “tengo un nudo en el estómago”, “no paro de pensar en lo mismo”, “no valgo para nada, no voy a ser capaz de hacer esto, ya lo he intentado y no me sale”, etc. La terapia consiste en enseñarle a poner nombre a lo que sienten… ayudarles a identificar sus emociones, su ansiedad, que puede manifestarse en forma de tristeza o de euforia, o de un montón de emociones. Para intervenir y aprender a gestionar ese malestar hay que dar muchos pasos, ayudarles a pensar de una manera más positiva, establecer un plan con ellos… Las autolesiones van desde hacerse cortes en la piel hasta quemarse, golpearse a sí mismo, rascarse de manera excesiva hasta causar heridas, arrancarse el cabello, morderse o interferir en la cicatrización de heridas. Hay que enseñarles herramientas para que dejen de hacerlo, que aprendan a respirar y relajarse, que dejen de pensar que la solución está en cortarse generando otras soluciones… Es un trabajazo largo, son, al menos, tres meses de terapia.
Según datos de la campaña Sounds of Silence, el 17% de los adolescentes ha recibido contenidos relacionados con las autolesiones no suicidas en plataformas como TikTok o X, que utilizan a modo de consulta. También los pediatras alertan sobre la incitación a autolesiones, contenido sexual y cambios graves de conducta en los chats de la plataforma de videojuegos Roblox.
- Otro problema que preocupa a los expertos es el consumo de pornografía a edades muy tempranas. Qué buscan los niños en el porno.
El origen de este auge del porno, además del acceso súper fácil que tienen hoy en día con los “pops”, está en que no hablamos de educación afectivo sexual con los niños en casa. Es fundamental que escuchen de los adultos que lo que ven, no es real. Si nadie te dice que eso que estás viendo es mentira, que es como una película en la que los actores están contratados, pues te lo crees. Y si nadie te dice que lo real es tener una relación con una persona a la que quieres y que las relaciones sexo-afectivas son completamente distintas a las situaciones irreales que recrea el porno, en las que no hay afecto ninguno, pues lo consumes. Por otra parte, el problema que a nivel terapéutico tiene consumir porno es que cuando establecen relaciones de pareja, no encuentran la misma excitación con un beso y con los tocamientos que cuando ven porno. Muchas veces me encuentro con chavales que buscan cada vez más excitación dentro del porno, donde el estímulo visual es tan fuerte y tan potente que la excitación se produce de manera inmediata, rápida e intensa. Además, es frecuente que a uno de los dos en la pareja no le guste, pero entiende que es lo que hay que hacer, porque no sabe hacerlo de otra manera. Todo esto se podría corregir hablando con naturalidad en casa, preguntando a los chicos si ven porno y si conocen a alguien que lo vea… y dejar la puerta abierta a que te puedan preguntar sin regañar ni hacer grandes aspavientos. Una pauta estupenda para iniciar estas conversaciones es hablando en tercera persona de cosas que habéis oído/leido o de casos que conozcáis ayuda al diálogo… Porque si esperamos a que lo limiten las grandes empresas, pues ya los tendremos criados.
- Usted participa en la campaña Menores, ni una gota (@menoresnigota) para prevenir el consumo temprano de alcohol en los adolescentes. Cómo podemos promover un consumo responsable. ¿Damos los padres buen ejemplo?
La edad de inicio en el consumo de alcohol está en torno a los 13 años y 10 meses. Pero hay una ley que dice que no se puede beber alcohol antes de los 18 años que hay que cumplir. En ningún caso hay que saltarse la norma, si se la saltan contigo, difícilmente van a dejar de saltársela con los amigos. Ellos van a experimentar y van a llevar a cabo comportamientos de riesgo para mostrarse como adultos. Pero aquí volvemos a lo de siempre: la responsabilidad. Hay que decirle: “tú eres responsable de tu comportamiento y si llegas tarde y bebes, tienes unas consecuencias, y si llegas tarde y no bebes tienes otras”. Nos movemos entre la no obtención o no, de beneficios derivados de su comportamiento. Los padres suelen preguntar qué hacer si tu hijo llega bebido a casa: “Si llega bebido, no discutas nada en ese momento y déjale que se acueste y al día siguiente actuar con normalidad, hacer el ruido normal de una casa incluido pasar la aspiradora. Puedes desayunar con él tranquilamente y contarle las consecuencias que va a tener su comportamiento, con total calma, pero, por supuesto, cumpliéndolas. De esta manera le hacemos responsable de su comportamiento “elegiste llegar bebido, las consecuencias de tu conducta son…”
- Niños que acosan, niños que permanecen mudos ante las injusticias cometidas con compañeros, niños que no saben defenderse… ¿qué hay detrás de todo lo que rodea al acoso escolar? ¿En qué cree que está fallando el sistema?
El perfil del acosador, muchas veces, se corresponde con el de un chaval que normalmente es incapaz de resolver sus problemas si no es con la agresión física o verbal y basa su autoestima en eso, en el miedo que provoca, que él entiende como respeto. Y argumenta su proceder de la siguiente manera: “como yo no sé hacerme respetar de otra manera, genero miedo para que todos sepan que yo soy el que mando. La culpa no la tengo yo, que no se metan conmigo y así no saltaré”. En cuanto a la víctima, vive en una sensación de indefensión horrible, porque está convencido de que haga lo que haga nadie va a venir a ayudarle y a sacarle de ahí. A esto le tenemos que sumar que una de las características del acoso es que se hace fuera de la vista del adulto. Para resolver el problema, los planteamientos deben centrarse en dos cuestiones: primero en los que están alrededor y en la necesidad de dotarlos de recursos para defender al agredido sin convertirlos en chivatos. Pero, mucho del problema del acoso se resuelve trabajando con la familia, porque cuando los padres reconocen el comportamiento del hijo acosador todo cambia. De su reacción depende mucho la resolución del problema: si eres el padre del acosador y no quieres reconocer el problema, utilizas frases como “cuidado con este niño del que me han hablado en el colegio, es mejor que no te acerques a él porque todo le sienta mal y es un blandito”. Con ello lo que consigues es que el chaval al final se crezca. En cambio, si eres capaz de reconocer el problema y hablas con tu hijo y le dices que ese comportamiento no lo vas a permitir, ya estás haciendo mucho por solucionar el problema. Es cierto que, en la mayoría de las ocasiones, lo que trae el acosador lo trae de casa, donde no se le pasa una, se ha siso exigente con él, y entonces él repite el esquema. Pero cuando los padres reconocen el comportamiento del hijo tenemos ganadas un montón de batallas.
Yo soy una convencida de que ante el acoso escolar hay que dar prioridad a la prevención, implicando al tutor o al jefe de estudios en el cole, a los padres, al equipo de psicólogos clínicos, e incluso al pediatra si es necesario. Trabajando todos juntos el riesgo se disminuye casi a cero. Luego el colegio tiene su protocolo, pero en la práctica también tienen que existir los recursos que se describen en los protocolos. Me da igual qué opciones sean: tutores, orientadores… todo eso me parece maravilloso. Pero no podemos cargar más al profesorado, que con su trabajo administrativo y las peticiones a las que tienen que atender a nivel social, no dan abasto. Es un colectivo sobre el que estamos descargando una responsabilidad enorme, sin aplicar recursos de ningún tipo. Incluso aunque haya un orientador, este no trabaja la parte clínica de la psicología, trabaja con el curso, hace dinámicas, en el mejor de los casos puede aplicar un programa integral de prevención del acoso en el centro escolar. Pero… Y si queremos tutorización hay que aumentar el número de profesores… si no, qué hacemos, porque van a saber de todo menos matemáticas. Me parece bien cualquier protocolo que se presente, pero por favor que a la par lo doten de los recursos necesarios, porque un psicólogo clínico es un servicio caro, te lo digo yo que he estado en la parte pública y en la privada.





