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Pie pronado o pie plano: reconocerlo a tiempo y tratarlo

Esta condición puede alterar la postura, la manera de caminar y la función del pie.

por Redacción Consejos
pie pronado

Más de cuatro de cada diez niños españoles presentan algún grado de pie pronado o pie plano, una condición que, aunque muy común en la infancia, puede tener consecuencias si no se detecta y controla a tiempo. 

Así lo confirman diferentes estudios realizados que, para evitar problemas futuros, ponen el foco en la importancia de realizar revisiones desde edades tempranas. Uno de estos trabajos, publicado en la Revista Española de Podología y liderada por los podólogos Inés Palomo Fernández y Félix Marcos Tejedor, analizó a 654 escolares y reveló que el 45,1% de los niños y el 40,3% de las niñas entre 6 y 12 años presentan pie pronado o muy pronado.

¿Qué es?

Se caracteriza por la disminución o ausencia del arco interno del pie y una desalineación del eje, lo que puede alterar la postura, la manera de caminar y la función del pie. Al nacer y durante los primeros años de vida, el arco plantar aún no está formado, por lo que el pie plano puede considerarse normal hasta los 4-6 años. Con el crecimiento, los tejidos que sostienen las articulaciones se van tensando y formando un arco. Si pasados los años el pie plano persiste o se agrava será necesaria la atención podológica. 

Síntomas…

Hay niños con pie plano que no presentan molestias, pero otros se cansan con facilidad después de estar de pie, caminar o hacer deporte durante un tiempo prolongado o sufren caídas con frecuencia. Pueden experimentar dolor en la cara interna de la rodilla, del tobillo, en los gemelos o en la planta de los pies, exacerbado por la actividad física. En algunos casos se observa un desgaste interno o asimétrico del calzado o un arco del pie muy bajo que no mejora con el tiempo. 

Y consecuencias

Un pie pronado no tratado, además de causar dolor en pies, piernas o espalda y limitar la actividad física, puede originar tendinitis, desviación de las rodillas hacia dentro (genu valgo), deformidades en los dedos (juanetes o dedos en garra) o callos y durezas. Con el tiempo, puede incluso favorecer la aparición de artrosis precoz debido al desgaste anormal de las articulaciones. 

Tratamientos y prevención

La mayoría de los casos no requieren intervención más allá de la observación y seguimiento por parte del pediatra para monitorizar la evolución. En los casos más severos o sintomáticos se suele aconsejar la utilización de plantillas ortopédicas personalizadas (para mejorar la alineación y el apoyo del pie), ejercicios específicos y un seguimiento periódico para evitar complicaciones. El tratamiento quirúrgico se reserva para casos de deformidades severas o ante una sintomatología persistente. El Colegio de Podólogos de Andalucía (COPOAN) recuerda la importancia de utilizar un calzado adecuado para prevenir problemas en los pies: el zapato ideal debe permitir la movilidad de los dedos, ofrecer una base estable, buena amortiguación y estar fabricado con materiales transpirables y que no alteren la mecánica del pie.

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