Home InfantilCuidados y consejos Desmontando mitos: ¿vacunas? Sí, gracias

Desmontando mitos: ¿vacunas? Sí, gracias

Los expertos insisten en que son fármacos seguros y no guardan relación con el autismo.

por Redacción Consejos
bulos sobre las vacunas

Desde hace tiempo, y sobre todo a raíz de la pandemia de COVID, las vacunas han entrado en un cierto descrédito (alentado por diversos sectores), que preocupa mucho a los expertos. Bulos como el que relaciona el alza de los casos de autismo con las vacunas han animado a las principales sociedades médicas de nuestro país a salir al paso de estos peligrosos mensajes para desmentirlos y poner las cosas en su sitio.

Los expertos han alzado la voz en defensa de las vacunas: «Son los fármacos más seguros y no guardan relación con el autismo”. Así de contundentes se muestran desde la Asociación Española de Vacunología, que ha hecho público un manifiesto, respaldado por diversas sociedades y asociaciones científicas, para responder a la reciente publicación de los Centros de Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU, que pone en entredicho la seguridad vacunal. Las noticias vinculan las vacunas, particularmente la triple vírica (sarampión, paperas y rubéola), con el autismo y según estas sociedades, carecen de evidencia científica.

154 millones de vidas en 50 años en el mundo

El escrito de la AEV comienza recordando que, antes de obtener la autorización de las agencias del medicamento, las vacunas se estudian en poblaciones más numerosas que otros medicamentos, y que en los últimos 50 años han salvado 154 millones de vidas en todo el mundo. “Además, una vez autorizadas y en uso, se mantienen múltiples niveles de vigilancia de seguridad mientras se distribuyen, lo que reafirma que su uso en la población es seguro”, explican. Además, estudios epidemiológicos a gran escala llevados a cabo por las principales instituciones de salud mundial (como la OMS y las agencias regulatorias de medicamentos) coinciden en que no existe una asociación clínica ni una vinculación epidemiológica entre los componentes vacunales (incluyendo el timerosal) y el desarrollo de autismo. Los expertos insisten en que nunca se han detectado señales de seguridad que relacionen las vacunas con el autismo o el trastorno del espectro autista, y que los niños vacunados desarrollan autismo con la misma frecuencia que los no vacunados.

Un “dudoso” estudio

El manifiesto recoge los orígenes de la atribución del autismo a las vacunas, que se remontan a un artículo de una revista científica británica publicado en 1998, que establecía falsamente una conexión entre la vacuna contra el sarampión y el desarrollo del autismo. La AEV recuerda que este artículo fue retractado por los editores de la revista después de descubrir que habían sido manipulados con datos falseados. “Pese al descubrimiento del fraude, la creencia errónea de que la vacunación causa autismo se arraigó en un grupo pequeño de población que, como podemos ver, sigue teniendo gran importancia”, señalan desde la AEV. 

Consecuencias muy peligrosas

Una de las consecuencias de esta desconfianza es la disminución de coberturas de vacunación infantil, que pone en peligro la inmunidad comunitaria, exponiendo a poblaciones vulnerables y facilitando el resurgimiento de enfermedades prevenibles. Por este motivo, el manifiesto insta a los profesionales sanitarios a seguir siendo la principal fuente de información confiable para las familias, y a la población a consultar a sus profesionales sanitarios y vacunólogos ante cualquier duda.

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