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Sarampión: adiós a la total inmunidad

por Redacción Consejos
vacuna del sarampión

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recomendado a España que refuerce la vacunación frente al sarampión y aumente «todavía más» la vigilancia de casos sospechosos, después de retirarle el estatus de país libre de sarampión que ostentaba desde 2016.

Cuando no se puede descartar con seguridad que haya habido una cadena de transmisión del virus de más de 12 meses de duración, el Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubeola (CRV), organismo de expertos independientes de la OMS, retira técnicamente a un país el estatus de eliminación del virus. Es lo que ha ocurrido en España a partir de los datos notificados durante 2024 y 2025, que nos han hecho perder el título de “país libre de sarampión”: en 2024 se confirmaron 227 casos de sarampión en 12 comunidades autónomas y en 2025, al menos 397 casos (datos provisionales a diciembre). Y es que el sarampión es uno de los virus más contagiosos que existen y basta una persona no protegida correctamente con la vacuna triple vírica MMR, que protege contra sarampión, rubeola y paperas, para que se inicie un brote. 

El foco, en la segunda dosis 

El problema es que mucha gente se relaja con la pauta de vacunación o simplemente no sabe que esta vacuna no protege al 100% con una sola dosis, sino que para mantener la inmunidad colectiva y elevar la protección al 99% hay que poner una segunda. Según explican desde la Asociación Española de Pediatría (AEP), en los niños, las dos dosis estipuladas se deben poner a los 12 meses y a los 3-4 años, y en los niños y adultos que no han recibido esta vacuna o tienen un esquema incompleto, se deben poner una o dos dosis de recuerdo, separadas por al menos 4 semanas. Esta segunda dosis podría administrarse como vacuna tetravírica SRPV (sarampión, rubeola, parotiditis y varicela), si precisa protegerse también de la varicela. 

El sarampión, ¿es peligroso?

Según explican desde la AEP, aunque el virus del sarampión generalmente provoca una enfermedad benigna, puede llegar a ser grave si se complica con otitis, neumonía o afectación grave del cerebro (encefalitis). Entre sus síntomas están fiebre alta con una erupción por todo el cuerpo, tos irritativa y conjuntivitis (ojos rojos). También produce puntos con un halo rojizo en la mucosa de la boca que solo aparecen en esta enfermedad y se denominan manchas de Koplik

El virus se transmite por las gotitas de las vías aéreas (gotas de Pflügge) al hablar, estornudar y toser por lo que debe aislarse al paciente para evitar contagios. No tiene un antiviral específico que lo cure y el tratamiento está orientado a aliviar los síntomas y prevenir complicaciones: antitérmicos para la fiebre tipo paracetamol, hidratación con líquidos orales y suero para la deshidratación y limpieza con suero fisiológico. No se usan antibióticos salvo que aparezca una infección bacteriana secundaria (otitis, neumonía, etc.).

Una enfermedad, cuatro fases

  1. Una primera fase de incubación, que dura de 10-14 días y es normalmente asintomática.
  2. Un período catarral, que dura unos 4 días y se caracteriza por malestar general y fiebre alta antes del exantema (pequeñas manchas rosadas que se ven sobre todo en el velo del paladar); rinitis y secreción nasal y conjuntival (lagrimeo, fotofobia, congestión ocular) con tos seca irritativa; manchas de Koplik: pequeñas manchas con centro blanco en mucosas de cara interna de mejillas y labios, que aparecen al final de este periodo y antes de que aparezca el exantema y son exclusivas de esta enfermedad; en esta fase se produce también inflamación ganglionar laterocervical.
  3. El tercer periodo exantemático dura unos 5 días y se caracteriza por fiebre alta, irritabilidad, somnolencia, empeoramiento de los síntomas catarrales, malestar general y pérdida de apetito. Aparece exantema rojizo, que se inicia en cara y va extendiéndose al resto del cuerpo, incluyendo la palma de las manos y las plantas de los pies. 
  4. En la cuarta fase o periodo descamativo disminuye la fiebre, se produce una mejoría generalizada, desaparece el exantema y aparece una descamación blanquecina (piel con aspecto de harina).

Así es la vacuna

La vacuna triple vírica se inyecta por vía subcutánea en el muslo o el brazo, según la edad. Puede administrarse el mismo día que se reciben otras vacunas diferentes o bien con cualquier intervalo con ellas. Los efectos adversos son poco frecuentes y leves. Puede haber fiebre moderada con o sin sarpullido, entre 5 y 15 días después de la vacunación. También, aunque raramente, se han encontrado casos de alteración transitoria de la coagulación (descenso de las plaquetas) o hinchazón de una articulación. Esta vacuna está contraindicada si se ha tenido una reacción alérgica grave con una dosis anterior o con algún componente de la vacuna (como la gelatina o los antibióticos que a veces contiene para evitar su contaminación). Al ser una vacuna viva, también se debe evitar recibirla en el embarazo y debe consultarse con el médico si se tienen las defensas disminuidas por alguna enfermedad o si se recibe un tratamiento de fondo que las pueda debilitar (corticoides orales, etc.). La vacuna triple vírica y la tetravírica no están contraindicadas en los alérgicos al huevo, incluso aunque hubieran tenido una reacción anafiláctica al mismo.

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