Las personas con trastorno del espectro autista (TEA) presentan una mayor incidencia de problemas de salud en comparación con la población general. Así lo pone de manifiesto un reciente estudio de la Confederación Autismo España, que señala que el 91% de los mayores de 16 años dentro del espectro ha experimentado algún problema de salud en el último año, frente al 56% de la población general.
Además, cerca del 89% de las personas autistas reporta limitaciones en su vida diaria relacionadas con la salud, una cifra muy superior al 25% registrado en el resto de la población.
Entre las afecciones más frecuentes se encuentran los trastornos de salud mental, como la ansiedad o la depresión, así como problemas dermatológicos, gastrointestinales y trastornos de la conducta alimentaria.
Factores que explican esta mayor incidencia
Tania Ruiz, psicopedagoga y coordinadora terapéutica de anda CONMiGO, explica las causas de esta mayor vulnerabilidad:
“El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que influye en la forma en que el cerebro procesa la información y afecta tanto a las habilidades social como a la regulación sensorial. Estas características pueden generar niveles elevados de estrés en entornos cotidianos que no están adaptados a sus necesidades”.
Esta interacción entre factores neurológicos y ambientales puede derivar en un mayor desgaste físico y emocional si no se cuenta con apoyos adecuados.
La importancia de un enfoque integral en el autismo
Ante este escenario, los especialistas insisten en la necesidad de abordar el autismo desde una perspectiva global que incluya la salud física, el bienestar emocional y el desarrollo de hábitos saludables.
Contar con recursos especializados como anda CONMiGO permite a los jóvenes trabajar distintas áreas clave, desde la actividad física adaptada hasta el desarrollo emocional, en entornos diseñados específicamente para sus necesidades.
Actividad física, habilidades emocionales y entornos adaptados
Según destaca Tania Ruiz:
“la práctica regular de actividad física, el entrenamiento en habilidades emocionales y la creación de entornos estructurados y seguros son factores que pueden contribuir de manera significativa a mejorar la calidad de vida de las personas con autismo”.
Estos elementos no solo ayudan a reducir el estrés, sino que también favorecen la autonomía personal y actúan como factores protectores a largo plazo.
Prevención y calidad de vida a largo plazo
El modelo de intervención de anda CONMiGO combina el acompañamiento terapéutico con programas orientados al desarrollo cognitivo, físico y emocional, lo que contribuye tanto a resolver dificultades presentes como a prevenir problemas futuros.
Este enfoque permite reforzar la salud mental y física de los jóvenes, al tiempo que apoya a sus familias en el proceso.
Hacia una mejor comprensión del autismo
Avanzar en el conocimiento del impacto del trastorno del espectro autista en la salud es fundamental para mejorar la calidad de vida de este colectivo.
La apuesta por modelos integrales y recursos especializados no solo responde a las necesidades actuales, sino que también sienta las bases de un bienestar sostenible a lo largo de la vida, favoreciendo el desarrollo pleno de las personas autistas.





