«Es más importante invertir en unos buenos zapatos que en la mochila o el estuche”, explica Elena Carrascosa, presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Podólogos. Y no es lo mismo calzar a un bebé que va a la guardería y tiene sus pies en plena formación, que a un niño de primaria, momento en el que se suelen detectar anomalías como pie plano, rotaciones de piernas o dismetrías que hay que vigilar de cerca en el podólogo. Sin embargo, la tendencia es la de heredar los zapatos del hermano, comprárselos un poco grandes para que le duren todo el año o comprar el más económico sin tener en cuenta las peculiaridades de cada etapa.
Estas son las recomendaciones que desde el Consejo General de Colegios de Podólogos nos dan antes de ir a la tienda a comprar los zapatos escolares de nuestros hijos:
Guarderías (0-3 años): pies en formación
En esta etapa, los bebés y niños pequeños están aprendiendo a gatear, ponerse de pie y dar sus primeros pasos. “En guardería lo ideal es que vayan descalzos o con calcetines antideslizantes siempre que sea posible. De este modo estimulan la musculatura del pie y desarrollan mejor la marcha”, recomienda Carrascosa.
Si el centro exige calzado, debe ser muy flexible, ligero, transpirable y con suela fina, que proteja pero no limite el movimiento natural. El calzado con sujeción de velcro o cordones es preferible para evitar que el pie se deslice dentro del zapato.
Asimismo, es importante vigilar que los pies no sufran sudoración excesiva, cambiando los calcetines a diario y optando siempre por fibras naturales o técnicas transpirables.
En estas edades, más que corregir, lo fundamental es observar: detectar si el niño arrastra mucho los pies, se cae con frecuencia o muestra dolor. “Esto puede ser clave para identificar alteraciones neurológicas o del desarrollo que puedan haber pasado desapercibidas en las revisiones pediátricas”, añade la presidenta.
Colegios (3-12 años): la importancia del calzado y las revisiones
A partir de los 3 años y medio, cuando la marcha ya está instaurada, los profesionales de la podología recomiendan realizar la primera revisión podológica. “Es el momento idóneo para detectar a tiempo problemas como pie plano infantil, rotaciones de las piernas o dismetrías, que pueden derivar en alteraciones de rodillas, caderas o columna si no se tratan”, señala Carrascosa.
En esta etapa, lo más importante a tener en cuenta la hora de elegir calzado escolar es que la pala sea recta y la suela flexible y ligera para no debilitar la musculatura. Los materiales deben ser transpirables y con plantilla interior plana y extraíble. También hay que evitar los tacones, las plataformas, los zapatos estrechos o el calzado heredado de hermanos, ya que el zapato se deforma adaptándose a las anomalías del pie del anterior dueño. Cada pie es único, por eso tampoco se deben heredar los zapatos de hermanos o amigos”, advierte Carrascosa.
Además, Carrascosa recomienda revisar la talla cada tres meses, ya que los pies pueden crecer hasta 8 milímetros cada trimestre. “El error más habitual es comprar los zapatos un número más grande para que duren todo el curso. Eso genera rozaduras, inestabilidad y altera la marcha.
Otro consejo que dan los podólogos es alternar el calzado: “En casa no es necesario llevar zapatos. Basta con calcetines antideslizantes o zapatillas de casa. Dejar que los pies respiren evita la acumulación de humedad y la aparición de hongos o papilomas, muy comunes tras el verano sobre todo si se han frecuentado piscinas”, apunta la presidenta de la organización podológica colegial.
Atentos a…
Los profesionales de la podología recomiendan acudir a la consulta podológica si los niños se quejan de dolor en pies, tobillos o piernas, si se caen con frecuencia, caminan de puntillas o meten mucho los pies hacia dentro. En algunos casos puede ser necesario un tratamiento con plantillas personalizadas o ejercicios de reeducación postural.
“El inicio de curso es un momento perfecto para programar una revisión anual en el podólogo, igual que hacemos con el dentista o el oftalmólogo. La salud de los pies es clave porque están en pleno crecimiento y cualquier problema detectado a tiempo tiene fácil solución”, concluye Carrascosa.




