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Home artículo ¿Bañarse con lentillas en verano? El peligro oculto de la queratitis por bacterias y amebas

¿Bañarse con lentillas en verano? El peligro oculto de la queratitis por bacterias y amebas

por María José Merino
queratosis bacteriana por mal uso de lentes de contacto

Se estima que entre 3 y 5 millones de españoles utilizan lentes de contacto de forma habitual. Sin embargo, con la llegada del verano, el calor y el aumento de las actividades acuáticas, una gran parte de estos usuarios comete de forma inconsciente un error que puede poner en serio peligro su salud ocular: entrar en el agua con las lentillas puestas.

Tanto en piscinas como en playas, ríos, jacuzzis o incluso en la propia ducha de casa, bañarse con lentillas incrementa drásticamente el riesgo de sufrir infecciones corneales graves que, si no se tratan a tiempo, pueden comprometer la visión de manera permanente.

Como profesionales de la salud, te explicamos por qué este hábito es tan peligroso, cuáles son los síntomas de alerta y cómo debes proteger tus ojos durante la temporada estival.

El peligro real: bacterias y la temida «Acanthamoeba»

Las lentes de contacto son fantásticas para el día a día, pero actúan como una esponja. Su material facilita que los microorganismos presentes en el agua se adhieran a la lentilla, permanezcan en contacto directo con la córnea durante horas y acaben colonizándola.

Durante el verano, los oftalmólogos advierten de un repunte notable en dos tipos de infecciones de la córnea (queratitis):

  • Queratitis bacteriana: Es una infección de la córnea provocada por bacterias que suele verse incrementada en verano por malas prácticas de higiene, como no desinfectar las lentes correctamente, dormir con ellas o bañarse en piscinas tratadas con cloro. De hecho, estudios clínicos como el del Hospital Clínico de València revelan que hasta un 24% de los pacientes atendidos por este problema presentan sobreinfecciones bacterianas.
  • Queratitis por Acanthamoeba: Es una de las infecciones oculares más complejas, dolorosas y difíciles de tratar. Está causada por una ameba microscópica (Acanthamoeba) que habita de forma natural en el agua corriente, dulce o salada. Según advierte la Dra. Paloma Martínez de Carneros, directora de la Clínica Martínez de Carneros, cerca del 85-90% de los casos de esta grave infección se producen en portadores de lentes de contacto.

Dato clave: De invierno a verano, la cantidad de pacientes que acuden a las consultas oftalmológicas con molestias o infecciones asociadas a la exposición al agua se multiplica por cuatro.

Síntomas de alerta: ¿cómo saber si tengo una infección?

La queratitis puede confundirse en sus inicios con una conjuntivitis leve o con el clásico ojo rojo por el cloro de la piscina. No obstante, si utilizas lentillas y notas alguno de los siguientes síntomas, debes encender las alarmas:

  • Sensación de cuerpo extraño o de «arenilla» en el ojo que no desaparece (o incluso empeora) al quitarse la lentilla.
  • Dolor ocular intenso y enrojecimiento persistente.
  • Fotofobia o sensibilidad extrema a la luz.
  • Lagrimeo continuo y secreciones.
  • Visión borrosa o disminución de la capacidad visual.

Posibles secuelas y complicaciones

Retrasar el diagnóstico de estas patologías puede tener consecuencias fatales para la vista. Si una infección como la queratitis afecta a la parte central de la córnea, al cicatrizar puede dejar opacidades que provoquen una disminución permanente de la visión. En los escenarios más graves de queratitis por ameba, puede ser necesario recurrir a un trasplante de córnea para intentar salvar el ojo.

Afortunadamente, la ciencia avanza rápido. Recientemente se ha aprobado en Europa el primer tratamiento específicamente desarrollado para combatir la queratitis por Acanthamoeba, lo que supone un hito médico histórico para mejorar el pronóstico de esta compleja enfermedad.

Guía práctica: cómo proteger tus ojos este verano

Evitar una infección grave es tan sencillo como cambiar pequeños hábitos diarios. Los especialistas recomiendan seguir estrictamente estas pautas de prevención:

  • Lentillas fuera del agua: Retira siempre tus lentes de contacto antes de entrar a la piscina, la playa, el río, un spa o un jacuzzi. Tampoco te duches con ellas puestas.
  • Cero agua corriente: Nunca limpies ni guardes tus lentillas con agua del grifo. Utiliza siempre soluciones de desinfección específicas y estériles recomendadas por tu óptico o farmacéutico.
  • Sustitución periódica: Cambia el estuche portalentillas con frecuencia para evitar la proliferación de biofilmes bacterianos en su interior.
  • Higiene estricta: Lávate y sécate muy bien las manos antes de manipular tus lentes.
  • Alternativas seguras: Si vas a nadar, opta por utilizar gafas de natación graduadas. Para el resto del día, sustituye las lentillas por unas buenas gafas de sol graduadas con filtro UV homologado.

¿Qué hacer si notas molestias? Si tras bañarte con lentillas sientes dolor, enrojecimiento o pérdida de visión, quítatelas de inmediato y acude sin demora a un servicio de urgencias oftalmológicas. El tiempo es un factor crítico para salvar tu visión.

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1 comentario

Otitis, conjuntivitis, cistitis… Cuando el baño pasa factura – Lo Último en Marketing, Negocios y Farma con Persand Barnes – Alexander Persand Coll 15 de julio de 2026 - 12:26

[…] aparecer rojos, llorosos, con picor o sensación de arenilla. En personas sensibles o que usan lentillas, estas molestias pueden ser más intensas. Además, aunque el cloro reduce el riesgo […]

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