Home Bienestar Déficit de vitamina D en deportistas: menos fuerza, más fatiga y mayor riesgo de lesiones

Déficit de vitamina D en deportistas: menos fuerza, más fatiga y mayor riesgo de lesiones

por Redacción Consejos
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La práctica deportiva depende de un correcto funcionamiento del sistema musculoesquelético, donde la vitamina D juega un papel fundamental. Esta vitamina interviene en procesos como la contracción muscular, el metabolismo del calcio y la salud ósea, aspectos esenciales para el rendimiento físico.

Diversos estudios muestran que el déficit de vitamina D es relativamente común incluso en personas activas y deportistas.

“La vitamina D es esencial para el correcto funcionamiento del músculo y del hueso, dos estructuras clave en la práctica deportiva”, explica la Dra. Begoña Ortiz Santodomingo, directora del Área Científica de Farmasierra.
“Cuando existe un déficit de vitamina D, el deportista puede experimentar menor fuerza muscular, mayor sensación de fatiga y una mayor predisposición a sufrir lesiones musculoesqueléticas”, añade.

Aunque el ejercicio al aire libre facilita la síntesis de vitamina D gracias a la exposición solar, muchos deportistas entrenan en interiores o en horarios con baja radiación, lo que limita la producción natural. Además, factores como el uso de protección solar, la estación del año o el fototipo de piel influyen en la capacidad del organismo para generar esta vitamina.

Estudios recientes indican que una proporción considerable de deportistas presenta niveles insuficientes de vitamina D, sobre todo en invierno o en deportes que se realizan mayoritariamente en espacios cerrados.

Vitamina D y función muscular

Más allá de su efecto sobre los huesos, la vitamina D tiene un impacto directo en el tejido muscular, ya que existen receptores específicos en los músculos.

“La vitamina D participa en mecanismos que influyen en la contracción y en la función muscular. Por ello, mantener niveles adecuados es especialmente importante para quienes practican deporte de forma regular o de alta intensidad”, señala la Dra. Ortiz Santodomingo.

Niveles bajos de vitamina D se han asociado con disminución de la fuerza, peor rendimiento físico y un mayor riesgo de fracturas por estrés o lesiones musculares. Además, esta vitamina interviene en la respuesta inflamatoria y en los procesos de recuperación post-ejercicio, esenciales para un óptimo desempeño deportivo.

Exposición solar y dieta: las principales fuentes de vitamina D

La exposición al sol cubre aproximadamente el 90% de las necesidades de vitamina D, ya que la piel la sintetiza cuando recibe radiación ultravioleta. La dieta aporta el 10% restante, con alimentos como:

  • Pescado azul (salmón, caballa, sardina)
  • Huevos
  • Algunos alimentos fortificados

Para evaluar los niveles de vitamina D, se recomienda el cribado de 25-hidroxivitamina D [25(OH)D], principal marcador del estado de esta vitamina en el organismo. Mantener niveles óptimos no solo previene enfermedades, sino que maximiza la capacidad de entrenamiento.

En deportistas con déficit o con riesgo elevado, como quienes entrenan en interiores o en invierno, puede ser necesaria la suplementación supervisada por un profesional sanitario.

“Es importante recordar que mantener niveles adecuados de vitamina D forma parte del cuidado integral de la salud del deportista, junto con una alimentación equilibrada, un entrenamiento adecuado y un descanso suficiente”, concluye la Dra. Ortiz Santodomingo.

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