Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo y en España. Sin embargo, existe una cifra que debería darnos esperanza: el 80% de las muertes prematuras por estas causas son prevenibles si controlamos factores como el estilo de vida y el colesterol.
Las nuevas Guías europeas ESC/EAS 2025 marcan un cambio de paradigma en cómo debemos cuidar nuestras arterias. Como paciente, entender estas novedades no es solo una cuestión de salud, sino de supervivencia.
1. El colesterol LDL no es solo un riesgo, es la causa
Durante años hemos hablado del colesterol «malo» o LDL como un factor de riesgo más, similar al sedentarismo. La ciencia actual es más tajante: el LDL es un factor causal de la enfermedad vascular. En palabras de los expertos, debemos imaginarlo como un «veneno» o un «plástico no biodegradable» que se acumula en nuestras arterias (aterosclerosis) y que debemos atacar cuanto antes.
2. «Golpear pronto y fuerte»: El nuevo estándar
Hasta ahora, el tratamiento solía ser escalonado: empezar con una dosis baja y subir poco a poco. Las nuevas guías proponen el enfoque «Strike early and strong» (golpear pronto y fuerte).
Terapia combinada desde el inicio: En pacientes de alto riesgo, ya no se espera. Se recomienda el uso de dos o más fármacos (como estatinas con ezetimiba o ácido bempedoico) para alcanzar los objetivos rápidamente.
Más tiempo es más daño: Cuanto más tiempo pase el LDL circulando por nuestra sangre, mayor es la carga de enfermedad.


3. Nuevos objetivos y la categoría de «Riesgo Extremo»
No todos necesitamos el mismo nivel de colesterol. Las guías 2025 introducen la categoría de riesgo extremo para personas que, a pesar del tratamiento, sufren nuevos eventos cardiovasculares.
- Para estos pacientes, el objetivo es bajar el LDL a menos de 40 mg/dL
- Para el riesgo muy alto, el límite se mantiene en 55 mg/dL
Además, se recomienda medir al menos una vez en la vida la Lipoproteína(a), un componente genético que también causa infartos e ictus y que no siempre se detecta en un análisis convencional.
4. El peligro de lo «natural» y los suplementos
Es común que muchos pacientes busquen alternativas naturales para evitar la medicación química. En este sentido, se deben aclarar varios puntos:
Eficacia reconocida: Los expertos admiten que suplementos como el arroz de levadura roja sí funcionan para bajar el colesterol, ya que contienen una estatina de origen natural.
El problema del control: La razón por la que las guías no los recomiendan (Clase III) no es porque sean ineficaces, sino por la falta de estandarización. Al no ser fármacos controlados, es difícil saber la dosis exacta que se está tomando, pueden tener más efectos secundarios o interacciones, y a menudo no tienen la potencia suficiente para alcanzar los objetivos estrictos que requiere un paciente con riesgo alto.
5. La importancia de no abandonar
El mayor reto sigue siendo la adherencia. En España, cerca de la mitad de los pacientes que han sufrido un infarto no siguen correctamente su tratamiento, lo que multiplica por tres el riesgo de mortalidad. Para facilitar esto, la tendencia es la simplificación: usar combinaciones fijas (varios medicamentos en una sola pastilla), lo que aumenta la probabilidad de éxito en un 10% por cada comprimido que se reduce al día.





