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5 cosas que debes saber sobre el melanoma

por Redacción Consejos

Aunque la mayoría de la población atribuya al cáncer de piel menor importancia, en el caso del melanoma, la peligrosidad es evidente: es el cáncer más agresivo debido a su capacidad de extenderse a otros órganos si no se detecta a tiempo. Una sólida razón para extremar los cuidados este verano. 


Por Miguel Montero Moneo, vocal de Dermofarmacia del COF de Zaragoza

El melanoma es un tipo de cáncer de piel que se origina en los melanocitos, las células encargadas de producir el pigmento que da color a la piel. Aunque representa un porcentaje menor de casos respecto a otros cánceres cutáneos, es el más agresivo debido a su capacidad de extenderse a otros órganos si no se detecta a tiempo. Sin embargo, el mensaje clave es esperanzador: cuando se diagnostica en fases tempranas, la tasa de curación es muy elevada. Aquí las cinco claves esenciales que todos deberíamos conocer para prevenirlo. 

1. El riesgo no es igual para todos

El melanoma puede afectar a cualquier persona, pero existen factores que aumentan significativamente la probabilidad de desarrollarlo. Las personas con piel clara, que se queman con facilidad y se broncean poco o nada, presentan un mayor riesgo. Este perfil suele ir acompañado de cabello rubio o pelirrojo y ojos claros.

Otro factor importante es el número y tipo de lunares. Tener más de 50 o presentar lunares de aspecto irregular incrementa la vigilancia necesaria. Asimismo, haber sufrido quemaduras solares intensas —especialmente durante la infancia o adolescencia— es un factor determinante. La exposición acumulada al sol y el uso de cabinas de bronceado también juegan un papel clave.

Los antecedentes familiares o personales de melanoma elevan el riesgo, al igual que vivir en zonas con alta radiación solar o tener el sistema inmunitario debilitado, como ocurre en personas trasplantadas. Además, los hombres mayores de 50 años presentan una mayor incidencia.

Es importante recordar que tener factores de riesgo no implica necesariamente desarrollar la enfermedad, pero sí obliga a mantener una vigilancia más estrecha. La buena noticia es que la supervivencia a cinco años supera el 90 % si se detectan en fases tempranas, y en fases muy tempranas se acerca al 100 %.

2. Aprender a observar tu piel puede salvarte la vida

Una de las herramientas más útiles para la detección precoz es la conocida regla del ABCDE, que permite identificar signos sospechosos en los lunares:

  • A (Asimetría): cuando una mitad del lunar no coincide con la otra. 
  • B (Bordes): irregulares, dentados o poco definidos. 
  • C (Color): presencia de varios tonos en una misma lesión (marrón, negro, rojo, blanco o azulado). 
  • D (Diámetro): mayor de 6 milímetros, aunque algunos melanomas pueden ser más pequeños. 
  • E (Evolución): cualquier cambio reciente en tamaño, forma o color. Este último criterio es especialmente relevante, ya que el cambio en un lunar suele ser la señal más temprana de alerta. Además, los dermatólogos hablan del “signo del patito feo”: una mancha que destaca por ser diferente al resto.

3. No duele, pero sí avisa

Uno de los aspectos más peligrosos del melanoma es que, en la mayoría de los casos, no produce dolor en sus fases iniciales. Esto puede generar una falsa sensación de seguridad y retrasar la consulta médica. En lugar del dolor, las señales de alarma suelen ser visuales o sensoriales: un lunar que cambia de aspecto, una nueva mancha que aparece de forma inesperada, una lesión que sangra, supura o forma costra sin causa aparente, o un picor persistente. También es importante prestar atención a heridas que no cicatrizan en un plazo razonable (dos semanas aproximadamente). Estas señales pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo. En los hombres, el melanoma es más frecuente en la espalda; en las mujeres, en las piernas. Sin embargo, puede desarrollarse en cualquier zona, incluso en áreas poco expuestas al sol.

4. Detectarlo a tiempo cambia el pronóstico

Adquirir el hábito de observar la piel de forma regular, incluyendo zonas menos visibles como el cuero cabelludo, las uñas o las plantas de los pies, constituye una herramienta de prevención muy eficaz. El diagnóstico del melanoma comienza con una exploración clínica de la piel. Los dermatólogos utilizan el dermatoscopio, un instrumento que permite observar estructuras invisibles a simple vista. Si una lesión resulta sospechosa, se realiza una biopsia, que consiste en extraer el tejido para su análisis en el laboratorio. Este procedimiento es fundamental, ya que es el único que permite confirmar el diagnóstico con certeza.

Uno de los datos más importantes que se obtiene de la biopsia es la profundidad de Breslow, que indica cuánto ha penetrado el tumor en la piel. Cuanto menor sea esta profundidad, mejores serán las posibilidades de curación.

El tratamiento depende del estadio del melanoma. En fases iniciales, la cirugía para extirpar la lesión suele ser suficiente. En casos con mayor riesgo, puede ser necesario estudiar el ganglio centinela para descartar que el cáncer se haya diseminado. En estadios avanzados, los avances médicos han sido notables: la inmunoterapia y las terapias dirigidas han mejorado significativamente la supervivencia en los últimos años.

5. La prevención está en tus manos

A diferencia de otros tipos de cáncer, una gran parte de los casos de melanoma puede prevenirse con hábitos adecuados de protección solar. Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día (entre las 10:00 y las 16:00) es una de las medidas más eficaces.

El uso de protector solar de amplio espectro (UVA y UVB) con un factor de protección de al menos 50 es fundamental. Debe aplicarse generosamente y reaplicarse cada dos horas, especialmente tras el baño o la sudoración.

La ropa también es una aliada: sombreros de ala ancha, gafas de sol con filtro UV y prendas que cubran la piel ayudan a reducir la exposición. Y hay una recomendación clara: evitar completamente las cabinas de bronceado.

Además, es recomendable realizar una exploración de la piel una vez al año por un dermatólogo. Esta visita puede marcar la diferencia entre detectar un melanoma a tiempo o en una fase más avanzada.

Rompiendo mitos

Aún existen creencias erróneas que conviene desterrar. El melanoma no es exclusivo de personas mayores; también afecta a adultos jóvenes. Tampoco necesita doler para ser grave, y extirpar un lunar sospechoso no disemina el cáncer, sino que permite diagnosticarlo y tratarlo a tiempo. Observar la piel, protegerla del sol y consultar ante cualquier duda son gestos sencillos que pueden salvar vidas. El melanoma es un cáncer serio, pero también uno de los más prevenibles si se actúa a tiempo.

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