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AESEG alerta de la vulnerabilidad de algunos medicamentos esenciales por la caída continuada de precios

por Redacción Consejos
Riesgo para la seguridad suministro

La Asociación Española de Medicamentos Genéricos (AESEG) advierte de que la reducción continuada del precio de determinados medicamentos maduros está coincidiendo con una menor oferta efectiva y una creciente concentración del suministro.

La asociación aclara que no afirma que estos medicamentos vayan a sufrir necesariamente un desabastecimiento, sino que ha detectado señales de vulnerabilidad que, a su juicio, aconsejan actuar de manera preventiva. El análisis se basa en datos públicos y trazables procedentes, entre otras fuentes, de CIMA, Nomenclátor y los listados oficiales de bajadas voluntarias del Ministerio de Sanidad.

«Los desabastecimientos no empiezan el día en que falta un medicamento en la farmacia. El riesgo se construye mucho antes, cuando desaparecen proveedores, se concentra el suministro y se debilita la capacidad de respuesta del mercado», señala Elena Casaus Lara, secretaria general de AESEG.

Cuatro medicamentos que muestran señales de vulnerabilidad

El estudio de AESEG analiza la evolución de cuatro medicamentos esenciales y compara tanto sus precios como el número de presentaciones realmente disponibles.

Uno de los casos más destacados es el de la furosemida 40 mg/30 comprimidos, utilizada, entre otras indicaciones, en insuficiencia cardiaca y determinadas formas de hipertensión arterial. Su precio de venta del laboratorio (PVL) ha pasado de 1,44 euros en 2021 a 0,36 euros en 2026, lo que supone una caída aproximada del 75% en cinco años. En paralelo, las presentaciones comercializadas han disminuido de 19 en 2021-2022 a 11 en 2026.

En el caso de la metformina 850 mg, medicamento esencial en diabetes tipo 2, la última bajada sitúa una presentación de 60 comprimidos en 0,99 euros de PVL. De los 36 registros analizados, solo 10 están efectivamente comercializados. Entre 2024 y 2026, las presentaciones comercializadas han pasado de 15 a 10, una reducción del 33,3%, mientras que las autorizaciones anuladas han aumentado de 8 a 15, un 87,5%.

En hidroxicloroquina 200 mg/30 comprimidos, empleada en enfermedades autoinmunes como lupus y artritis reumatoide, el PVL ha pasado de 7,79 a 2,97 euros en 2026, una reducción del 61,9%. De las nueve autorizaciones analizadas, solo cinco están efectivamente comercializadas.

AESEG señala también el caso de deflazacort, que acumula una erosión de precio de casi el 72% y cuya oferta efectiva se ha reducido un 57%.

LOS DATOS, DE UN VISTAZO

Furosemida: 1,44 € → 0,36 € de PVL; aproximadamente -75%.

Metformina: 0,99 € de PVL; solo 10 de 36 registros comercializados.

Hidroxicloroquina: 7,79 € → 2,97 €; -61,9%.

Deflazacort: casi -72% de precio y -57% de oferta efectiva.

No basta con contar las autorizaciones

Para la asociación, conocer cuántos medicamentos están autorizados no ofrece por sí solo una imagen completa de la seguridad del suministro.

«Estos casos muestran que no podemos valorar la seguridad de suministro contando únicamente autorizaciones. Lo importante es cuántos medicamentos se comercializan realmente, cuántos proveedores suministran y qué capacidad alternativa existe si alguno falla. No estamos diciendo que vaya a producirse un desabastecimiento, sino que son señales que debemos vigilar antes de que aparezca el problema», explica María Álvarez, directora técnica de AESEG.

¿Qué propone AESEG?

La organización insiste en que no cuestiona la competencia en precios ni el ahorro generado por los medicamentos genéricos, pero reclama que, ante reducciones extraordinariamente intensas que afecten a medicamentos esenciales, críticos o a mercados con pocos proveedores efectivos, se valore previamente su posible impacto sobre el suministro.

Entre los aspectos que propone analizar figuran el stock disponible, la capacidad adicional de fabricación, el aprovisionamiento del principio activo, los plazos de reposición y los planes de contingencia.

AESEG plantea además revisar el actual sistema de bajadas voluntarias en las agrupaciones homogéneas y sustituirlo por un modelo de competencia que considere más ordenado y previsible.

También propone elevar de 1,60 a 2 euros de PVL por presentación el umbral mínimo del Sistema de Precios de Referencia, actualizarlo periódicamente y establecer mecanismos extraordinarios de revisión para medicamentos esenciales, críticos o mercados vulnerables.

«No basta con elevar el umbral mínimo. Tenemos que revisar los mecanismos que siguen empujando los precios hacia abajo cuando los medicamentos ya cuestan céntimos. Necesitamos un modelo que siga generando ahorro, pero que preserve varios proveedores y la viabilidad de los medicamentos esenciales», afirma Elena Casaus Lara.

El debate europeo sobre los medicamentos críticos

AESEG enmarca sus reivindicaciones en un contexto europeo orientado a reforzar la fabricación, diversificar proveedores, reducir dependencias estratégicas y aumentar la resiliencia de las cadenas de suministro.

La asociación recuerda iniciativas como la Lista Europea de Medicamentos Críticos, la Critical Medicines Alliance y la futura Critical Medicines Act.

Una petición ante la próxima legislatura

Ante las elecciones generales del 29 de noviembre de 2026, fecha de convocatoria confirmada oficialmente, AESEG pide a los partidos políticos y al futuro Gobierno que la seguridad del suministro de medicamentos esenciales y críticos figure entre las prioridades de la política sanitaria e industrial.
La asociación reclama que la próxima legislatura aborde, entre otras cuestiones, la reforma del Sistema de Precios de Referencia, las bajadas voluntarias en las agrupaciones homogéneas, la protección de los mercados vulnerables y la evaluación preventiva de reducciones de precio especialmente intensas.

«Esto no es una reivindicación corporativa. Es una cuestión de salud pública, autonomía estratégica y seguridad de nuestro sistema sanitario. No podemos esperar a que falte un medicamento para empezar a preocuparnos por su suministro», afirma Elena Casaus Lara.

Y concluye: «El medicamento más barato deja de ser eficiente si, cuando el paciente lo necesita, no está disponible. La seguridad de suministro no se improvisa cuando falta un medicamento: se construye antes».

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