La medicina reproductiva avanza hacia un futuro donde la infertilidad se tratará de forma mucho más personalizada, dejando atrás los enfoques estándar. Dos de las líneas de investigación más prometedoras se centran en recrear el endometrio en el laboratorio y en aplicar suplementos moleculares para devolver la energía celular a los óvulos envejecidos. Ambas han sido expuestas durante el evento LIFE “La ciencia de la vida en directo”, organizado por la compañía de ciencia y tecnología Merck, y que se celebró el pasado fin de semana en Madrid, reuniendo a más de 130 especialistas en reproducción asistida de toda España.
Estos avances científicos prometen transformar el éxito en los tratamientos de reproducción asistida, ofreciendo nuevas opciones terapéuticas a pacientes que, hasta ahora, se enfrentaban a diagnósticos inciertos. Al profundizar en los mecanismos celulares y metabólicos que rigen los primeros instantes de la vida, los especialistas buscan optimizar los protocolos clínicos y diseñar estrategias a medida que protejan la salud de la madre y del futuro bebé, marcando el inicio de una medicina reproductiva adaptada a cada circunstancia.
Entender por qué el embrión no se implanta en el útero
Uno de los mayores retos para las pacientes y los médicos en la reproducción asistida es comprender por qué, en ocasiones, embriones aparentemente sanos no logran implantarse. Para descifrar este proceso, el equipo del dr. Francisco Domínguez, líder de Grupo Fundación IVI y coordinador del Área de Fertilidad y Medicina Materno-Infantil en el Instituto de Investigación Sanitaria La Fe de Valencia, está desarrollando modelos tridimensionales del endometrio —la capa interna del útero donde se implanta el embrión— mediante bioingeniería y creando organoides, pequeñas estructuras celulares que imitan algunas de las características y funciones de ese tejido.
El próximo gran paso de esta investigación será incorporar embriones humanos a estos modelos para observar directamente cómo se produce la adhesión y qué señales intercambian el embrión y el tejido materno. Para las mujeres que han sufrido fallos de implantación repetidos tras varios tratamientos, esto supone abrir una nueva vía para encontrar respuestas. «A largo plazo, esto podría permitirnos identificar mecanismos biológicos que expliquen algunos casos de fallo de implantación que actualmente no comprendemos bien«, explica el dr. Domínguez.
El doctor hace un llamamiento a la prudencia, recordando que ningún modelo artificial reproduce todavía al 100% la complejidad del útero, su sistema inmune o su circulación sanguínea. «El objetivo final sería evitar tratamientos innecesarios y aumentar las posibilidades de conseguir un embarazo«, añade, recalcando que el fin es entender la biología para tomar mejores decisiones en la clínica.
Rejuvenecer los óvulos devolviéndoles su energía celular
En paralelo, el paso del tiempo sigue siendo el principal factor que reduce la calidad de los óvulos de la mujer. A partir de los 35 años, el descenso de la reserva ovárica —el número de óvulos disponibles— es más acusado y el deterioro de su calidad se aceleran de forma significativa, lo que explica la caída de las tasas de embarazo y el aumento del riesgo de alteraciones cromosómicas a partir de esa edad. Frente al reto que supone el aumento de la edad de las mujeres que buscan un embarazo, la dra. María José Escribá, embrióloga e investigadora en Reproducción Humana en IVI Fertility de Valencia y su equipo, están logrando avances preclínicos prometedores en el llamado «rejuvenecimiento ovocitario”.
Sus estudios atacan el problema desde la raíz: el metabolismo y la «batería» de las células. Con la edad, disminuyen en los óvulos los niveles de una molécula vital llamada NAD⁺ (nicotinamida adenina dinucleótido), esencial para que la célula tenga energía. La dra. Escribá explica que su investigación consiste en suplementar óvulos inmaduros en el laboratorio con NMN (mononucleótido de nicotinamida, un precursor de la NAD+) para que estos recuperen su equilibrio energético y logren madurar con éxito. «La idea no es actuar sobre una única molécula de forma aislada, sino comprender y modular los mecanismos celulares que se deterioran con la edad«, detalla la experta.
El objetivo se centra en conseguir que un mayor número de los óvulos extraídos a una mujer alcancen su máximo potencial biológico. Si esta técnica demuestra su eficacia y seguridad en el futuro, podría ser un cambio importante para mujeres de edad avanzada o con enfermedades como la endometriosis, ampliando enormemente sus posibilidades de lograr un embarazo y dar a luz a un bebé sano.
La Inteligencia Artificial como nuevo «ojo» del embriólogo
La otra gran revolución en los laboratorios viene de la mano de la tecnología. Aunque el dr. Marcos Meseguer, director global de Investigación en Embriología del IVI Institute, aclara que la inteligencia artificial todavía no puede sustituir a los métodos invasivos para evaluar la calidad genética de los embriones, destaca que estamos inmersos en una evolución asombrosa. Las nuevas imágenes tridimensionales y técnicas de tinción digital, combinadas con Inteligencia Artificial, abren la puerta a que en el futuro se puedan identificar características genéticas sin necesidad de realizar biopsias embrionarias.
Donde el cambio de paradigma ya es una realidad es en la evaluación de la calidad ovocitaria y embrionaria. Durante décadas, los embriólogos han dependido de evaluar visual y subjetivamente la apariencia morfológica para estimar el potencial de los óvulos. “La inteligencia artificial ha mejorado considerablemente nuestra capacidad para analizar las imágenes embrionarias, identificar características que pueden pasar desapercibidas al ojo humano y realizar evaluaciones más objetivas y reproducibles. Esto nos permite disponer de herramientas adicionales para priorizar los embriones con mayor potencial de desarrollo e implantación, complementando la experiencia del embriólogo y facilitando la toma de decisiones clínicas”, explica el profesional.
Esta tecnología se ha convertido en un complemento esencial para la experiencia del especialista ya que, con ella, es posible obtener información biológica objetiva, cuantitativa y basada en datos que, de otra manera, no se puede obtener.
La reunión científica LIFE 2026 ha sido coordinada por el dr. Julio Herrero, jefe de sección de reproducción asistida del Hospital Vall d’Hebrón, profesor asociado de la Universidad Autónoma de Barcelona y director médico de ARA (Assisted Reproduction Alliance), la dra. Silvia Iniesta, jefa de sección de Ginecología-Reproducción Asistida en el Hospital La Paz de Madrid, el dr. Luis Rodríguez-Tabernero, director médico Nacional de Clínicas Vida Recoletas Salud, y la dra. Elena Labarta, ginecóloga especialista en Medicina Reproductiva e investigadora en IVI Fertility Valencia.
