SIGRE celebra su 25º aniversario tras un cuarto de siglo impulsando la correcta gestión de los medicamentos caducados o que ya no se necesitan, el reciclaje de sus envases y la incorporación progresiva del ecodiseño y la economía circular al sector farmacéutico.
La iniciativa, creada en 2001, nació de la colaboración entre la industria farmacéutica, la distribución y las oficinas de farmacia y se ha consolidado como uno de los principales modelos de gestión ambiental del medicamento en España.
Actualmente, más de 22.300 farmacias participan en el sistema y el 99% de la población española dispone de al menos un Punto SIGRE en su municipio.
La farmacia, el punto de contacto con el ciudadano
La farmacia comunitaria ha desempeñado desde el inicio un papel fundamental en el funcionamiento de SIGRE, acercando el sistema a los 2,3 millones de ciudadanos que visitan diariamente las farmacias.
El Punto SIGRE permite depositar medicamentos caducados o que ya no son necesarios, así como sus envases, para garantizar una gestión adecuada y evitar que acaben en la basura doméstica o en el desagüe.
Jesús Aguilar, presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España y vicepresidente de SIGRE, destaca que “SIGRE es una iniciativa pionera que ha convertido a España en un referente internacional en la gestión de los residuos de medicamentos, demostrando el valor de la colaboración entre la industria, la distribución y las farmacias. Estos 25 años representan mucho más que la trayectoria de un proyecto ejemplar. Representan una manera de entender la salud, la sostenibilidad y la responsabilidad compartida. Y en ese éxito colectivo, la red de farmacias comunitarias -una auténtica conquista social de nuestro país- ha desempeñado un papel esencial. Porque para los farmacéuticos cuidar de la salud de las personas y cuidar del planeta son objetivos inseparables”.
Tres de cada cuatro hogares reciclan sus medicamentos
El balance de estos 25 años refleja una creciente concienciación ciudadana.
Actualmente, tres de cada cuatro hogares españoles reciclan los medicamentos, mientras que el 90% de la población considera perjudicial eliminarlos a través de la basura o del desagüe.
El sistema cuenta además con la participación de 397 compañías farmacéuticas, 142 almacenes de distribución y más de 22.300 oficinas de farmacia.
La distribución aprovecha las rutas ya existentes
La distribución farmacéutica constituye otro de los pilares del modelo. Los residuos depositados por los ciudadanos en las farmacias se recogen aprovechando las mismas rutas utilizadas para distribuir medicamentos.
Según SIGRE, este sistema permite evitar cada año la emisión de unas 1.400 toneladas de CO₂, al no ser necesario crear una estructura logística paralela.
“La distribución farmacéutica de gama completa ha sido clave en SIGRE desde sus orígenes. Desde FEDIFAR contribuimos a impulsar una solución logística que permitió dar respuesta a las exigencias medioambientales sin necesidad de crear estructuras paralelas. Veinticinco años después, este modelo sigue demostrando que es una forma eficaz de contribuir a la sostenibilidad”, recalca Matilde Sánchez Reyes, presidenta de FEDIFAR y vicepresidenta de SIGRE.
Del reciclaje al ecodiseño de los envases
La actividad de SIGRE ha evolucionado también hacia la prevención.
Desde el año 2000, las compañías farmacéuticas han aplicado más de 3.900 iniciativas de ecodiseño destinadas a reducir el impacto ambiental de los envases. El actual Plan Empresarial de Prevención y Ecodiseño 2024-2028 contempla otras 1.000 actuaciones.
La tecnología empieza además a desempeñar un papel importante. La incorporación de inteligencia artificial y robótica a la planta de clasificación permitió recuperar para reciclaje en 2025 el 74,93% de los materiales de los envases depositados en los Puntos SIGRE.
Nuevas responsabilidades ambientales para el sector
Desde enero de 2025, SIGRE ha ampliado su ámbito de actuación a los envases comerciales e industriales de medicamentos, adaptándose a las nuevas obligaciones derivadas de la normativa sobre envases.
La organización afronta ahora retos relacionados con una regulación ambiental más exigente, la responsabilidad de los productores, la prevención, el ecodiseño y el uso de nuevas tecnologías, sin perder de vista las exigencias específicas de seguridad, calidad y conservación propias de los medicamentos.
Juan Yermo, presidente de SIGRE y director general de Farmaindustria, señala que “Las compañías farmacéuticas llevan décadas entendiendo que su compromiso con la salud de las personas debe ir unido también al cuidado del medioambiente. SIGRE es una de las expresiones más visibles y tangibles de esa responsabilidad: una iniciativa impulsada por la industria farmacéutica que, gracias a la inmediata colaboración de la distribución y las farmacias, ha permitido convertir ese compromiso en acciones concretas, medibles y mantenidas en el tiempo. Después de 25 años, no basta con mantener nuestro nivel de ambición: tenemos que aumentarlo y seguir avanzando hacia una economía cada vez más circular, con más prevención, ecodiseño, innovación y responsabilidad compartida”.
