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Reclaman más apoyo y reconocimiento para quienes cuidan de las personas dependientes

por Redacción Consejos

En España, el 70 % de los cuidados recae en las familias, muchas veces sin los recursos ni el acompañamiento necesarios. Con motivo del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, la Confederación Española de Organizaciones de Personas Mayores (CEOMA) reivindica mejores condiciones para los cuidadores profesionales y más apoyo para quienes asumen esta responsabilidad en el entorno familiar. Entre sus prioridades figuran la formación, la profesionalización y un modelo de atención que garantice la dignidad y autonomía de las personas dependientes.

Cuidar de una persona dependiente puede convertirse en una responsabilidad que ocupa todos los días y que, en ocasiones, se prolonga durante años. Una realidad especialmente delicada es la de las personas mayores que cuidan de sus propias parejas, a menudo sin contar con los apoyos necesarios y mientras su propia salud y autonomía se ven comprometidas.

Con motivo del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, la Confederación Española de Organizaciones de Personas Mayores (CEOMA) quiere dar visibilidad a esta situación y reclamar un mayor reconocimiento para quienes realizan esta labor, tanto desde el ámbito profesional como desde el familiar. La entidad considera necesario mejorar la formación de los cuidadores, reforzar los recursos disponibles y promover una nueva mirada social sobre la dependencia y la longevidad, que permita garantizar el derecho de todas las personas a vivir dignamente.

El presidente de CEOMA, José Luis Fernández Santillana, pone el acento en la situación de quienes, a edades avanzadas, asumen el cuidado de otras personas mayores, generalmente sus compañeros de vida.

“No podemos dar por hecho que una persona octogenaria puede asumir indefinidamente el cuidado de su pareja sin recibir apoyos adecuados. Cuidar a otra persona no puede suponer renunciar a la propia salud, autonomía y calidad de vida”, advierte.

El 70 % de los cuidados recae en las familias

La dimensión de esta realidad queda reflejada en un dato: el 70 % de los cuidados en España son asumidos por las familias cuando una persona cercana enferma o presenta algún grado de dependencia.

Para Sabina Camacho, miembro de la Junta Directiva de CEOMA y de su Comisión de Trabajo de Servicios Sociales, esta responsabilidad necesita algo más que reconocimiento simbólico. “Las familias cuidadoras y los profesionales necesitan algo más que palabras de agradecimiento”, señala.

Desde la organización recuerdan que cuidar no puede entenderse como una obligación que se da por supuesta, sino como “una responsabilidad social, y una contribución imprescindible al bienestar individual y colectivo”.

Cinco medidas para mejorar la atención a la dependencia

CEOMA reconoce el importante avance que supuso la aprobación de la Ley de Dependencia, pero advierte de que su aplicación continúa encontrando obstáculos. Entre ellos figuran las demoras en las valoraciones, las dificultades para acceder a las prestaciones, las desigualdades entre territorios, la insuficiencia de la atención domiciliaria y la falta de coordinación entre los servicios sanitarios y sociales.

Para avanzar hacia un sistema de cuidados más sólido, la entidad plantea cinco medidas dirigidas a las administraciones públicas:

  1. Financiación estable y suficiente. Reforzar los recursos económicos destinados al Sistema de Dependencia para garantizar una atención adecuada.
  2. Más servicios de proximidad. Potenciar los recursos que permitan a las personas mayores permanecer en sus hogares y entornos habituales, preservando su autonomía y dignidad.
  3. Apoyo a las personas cuidadoras. Desarrollar programas específicos de formación y acompañamiento psicológico para quienes asumen esta responsabilidad.
  4. Coordinación sanitaria y social. Impulsar una atención integrada que tenga en cuenta la fragilidad, las enfermedades crónicas, la salud mental y la soledad no deseada.
  5. Respeto a las decisiones de las personas dependientes. Garantizar sus preferencias y derechos mediante un modelo de cuidados centrado en sus necesidades y voluntad.

Profesionalizar y dignificar el trabajo de cuidar

La mejora del sistema de dependencia también exige transformar el reconocimiento que recibe la profesión de cuidador. Para CEOMA, no basta con ampliar los servicios: es imprescindible invertir en las personas que los hacen posibles.

Sabina Camacho considera que España debe avanzar hacia un modelo que “reconociendo verdaderamente el valor de cuidar, proteger a quienes cuidan y garantizando a las personas que reciben los cuidados el derecho a vivir dignamente, autonomía y con posibilidad de construir su propio proyecto de vida”.

Este cambio requiere mejorar las condiciones laborales, impulsar la formación y ofrecer oportunidades de desarrollo profesional. La calidad de la atención que reciben las personas dependientes está estrechamente relacionada con las condiciones en las que trabajan quienes las cuidan.

En palabras de Camacho, es necesario avanzar en “el reconocimiento profesional, las mejoras de las condiciones laborales, formación y desarrollo profesional”.

La transformación debe ir acompañada, además, de un cambio cultural. Los cuidados no pueden seguir considerándose una responsabilidad exclusiva de las familias, sino que deben entenderse como una tarea compartida entre todos los agentes implicados.

“Porque cuidar es una responsabilidad compartida entre familias, profesionales, administraciones públicas y empresas del sector”, argumenta Camacho.

La dimensión del reto también se refleja en las previsiones de empleo. Según datos del Ministerio de Derechos Sociales de marzo de 2025 citados por CEOMA, España necesitaría incorporar al menos 261.400 profesionales adicionales al sistema de cuidados antes de 2030.

“No se puede exigir excelencia en cuidados si no se ofrecen las condiciones que permitan ejercer la profesión con dignidad”, sentencia Sabina Camacho.

Longevidad y dependencia: un desafío social y sanitario

El aumento de la longevidad plantea nuevos retos para la organización de los cuidados. Sobre esta cuestión trabaja el doctor Antonio Burgueño, director del programa Desatar y Desatar 2.0, promovido por CEOMA, que tiene entre sus objetivos la eliminación de las sujeciones físicas y farmacológicas en las residencias.

Burgueño pone de manifiesto la necesidad de abordar conjuntamente la situación de los cuidadores profesionales y la de quienes atienden a sus familiares sin formación específica.

También advierte de que el envejecimiento de la población debe afrontarse desde una perspectiva diferente, abandonando el edadismo y la consideración de las personas mayores como una carga.

La longevidad constituye un “desafío social y sanitario, que requiere por un lado un cambio cultural abandonando el “edadismo vigente” considerado como una carga”.

Invertir en cuidados es invertir en salud y autonomía

Para CEOMA, los recursos destinados a la atención a la dependencia no deben contemplarse como un gasto, sino como una inversión en empleo, salud, autonomía, igualdad y prevención.

Entre las actuaciones necesarias figuran adecuar las ratios de atención a las características de cada servicio y a las necesidades de las personas atendidas, incrementar la financiación del sistema de dependencia, mejorar la formación y acreditar las competencias profesionales. A todo ello se suma la necesidad de prestar apoyo a quienes cuidan.

En relación con los cuidados no profesionales, el doctor Burgueño explica que este tipo de atención “se caracteriza por desarrollarse sin una base técnica, asumiendo los cuidados de los allegados”.

Cuando esta responsabilidad se prolonga durante mucho tiempo, sus consecuencias pueden ser importantes para la salud emocional de quien cuida. Según advierte, “puede llegar a agotar emocionalmente a la persona que los proporciona, incluso llegando a sufrir un vacío existencial al final de los procesos de los cuidados cuando la persona objeto de la atención fallece”.

Cuidar también significa proteger a quien cuida

El desgaste asociado a los cuidados no afecta únicamente a los familiares. Los profesionales también pueden experimentar síndrome de burnout o desgaste profesional, especialmente cuando carecen de apoyo por parte de sus organizaciones o no disponen de la preparación necesaria para abordar situaciones complejas.

Esta cuestión adquiere especial relevancia en la atención a personas con demencia, que requiere conocimientos específicos y entornos adaptados a sus necesidades.

El doctor Antonio Burgueño, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, insiste en que cuidar a estos pacientes “requiere de una formación especializada”. También reclama adaptar los espacios residenciales a las características y necesidades de quienes viven en ellos: “los hábitats, los entornos donde les toca vivir y recibir los apoyos y cuidados, deben estar adaptados a las necesidades de los residentes, porque no hacerlo es hablar de lugares que maltratan”.

El mensaje de CEOMA en el Día Internacional de las Personas Cuidadoras es claro: una sociedad que aspira a ofrecer buenos cuidados debe empezar por reconocer, proteger y cuidar a quienes dedican su tiempo y esfuerzo a atender a los demás.

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