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Home artículo Piernas pesadas y varices: claves de experta para mejorar la circulación y frenar su evolución

Piernas pesadas y varices: claves de experta para mejorar la circulación y frenar su evolución

por Redacción Consejos
piernas con varices

Con los consejos de Piluca Barrau (Farmacéutica)

Son cerca de las once de la noche y Mónica llega a su casa después de acabar su jornada laboral como dependienta en un centro comercial. Durante ocho horas al día, sus piernas soportan, sin tregua, el peso de su cuerpo. Al irse a dormir, comprueba que tiene los tobillos ligeramente hinchados y que asoman las primeras varices, acompañadas de una intensa y dolorosa sensación de pesadez. Como cada noche, coloca los pies sobre un cojín para intentar descansar.

El caso de Mónica no es una excepción. Diversos estudios epidemiológicos indican que hasta un 80% de la población adulta sufre problemas de piernas cansadas, hinchazón o varices a lo largo de su vida. Sin embargo, con frecuencia se comete el error de restarle importancia.

La farmacéutica Piluca Barrau (@pilucabarrau), experta en dermocosmética y salud integral, advierte de que la sensación de piernas cansadas no es solo una molestia puntual al final del día, sino una señal silenciosa de que el sistema circulatorio no está funcionando correctamente. “Es un síntoma muy frecuente en la farmacia, pero también muy infravalorado. La mayoría de los pacientes no lo relaciona con un problema venoso hasta que aparecen las varices”, explica la experta.

Los secretos de una mala circulación: ¿Por qué fallan nuestras piernas?

A diferencia de otras zonas del cuerpo, la sangre en las extremidades inferiores necesita subir hacia el corazón viajando en contra de la gravedad. Para lograrlo, el organismo depende de dos factores clave: el correcto funcionamiento de las válvulas venosas (que impiden que la sangre retroceda) y la activación de la musculatura de la pantorrilla, que actúa como una verdadera «bomba» de impulso.

Cuando pasamos muchas horas de pie o sentados sin movernos, este sistema pierde eficacia. El sedentarismo provoca que el retorno de la sangre se ralentice, aumentando la presión dentro de las venas y capilares. Esto favorece que parte del líquido se filtre hacia los tejidos circundantes, traduciéndose en retención de líquidos, hinchazón (edema) y calambres. “El error es pensar que hasta que no vemos la vena, no hay problema; pero la alteración empieza mucho antes”, señala Barrau.

Factores de riesgo que agravan el problema

Además de la falta de ejercicio físico, existen otros desencadenantes críticos:

  • Factores hormonales y embarazos: Razón por la cual las mujeres están significativamente más predispuestas a padecer insuficiencia venosa.

  • Genética: La herencia y la constitución individual juegan un papel determinante.

  • Malos hábitos: El uso de prendas de vestir muy ajustadas, calzado con tacones extremos (muy altos o completamente planos), el estreñimiento, el consumo de alcohol y el tabaco elevan el riesgo.

  • La llegada del calor: En verano, las altas temperaturas dilatan las venas de forma natural, dificultando aún más el retorno venoso y haciendo que las piernas «pesen el doble».

¿Qué son las varices y cómo se clasifican?

Las varices se forman por el mal funcionamiento prolongado de las válvulas venosas, lo que provoca que la sangre se estanque y dilate las paredes de las venas. Clínicamente se dividen en tres grandes grupos:

  1. Varices pequeñas (varículas, varicosidades o arañas vasculares): Suelen percibirse como un problema estético o hematomas superficiales, aunque pueden producir quemazón, fatiga y pesadez local.

  2. Varices medianas (reticulares): Representan ya un problema de salud latente. Provocan dolores mucho más intensos y pueden desencadenar flebitis (inflamación de las venas).

  3. Varices grandes (tronculares): Su tratamiento médico es urgente y obligatorio, ya que conllevan complicaciones graves que van desde la flebitis superficial hasta la tromboflebitis profunda (formación de coágulos).

7 claves de farmacia para prevenir y actuar a tiempo

Para Piluca Barrau, «hablar de circulación no es hablar de belleza, es hablar de salud». Dado que las varices son el resultado de un proceso progresivo, aplicar estas 7 pautas diarias te ayudará a frenar su evolución y ganar calidad de vida:

1. Activar la «bomba» muscular

Moverse es el gesto más eficaz. Caminar, nadar o montar en bicicleta son ejercicios ideales. Si trabajas sentado, realiza pequeños movimientos con los pies (de arriba hacia abajo) y evita a toda costa cruzar las piernas. Al final de la jornada, tómate 15 minutos para elevar las piernas por encima del nivel del corazón.

2. Romper la inercia térmica

Evita las fuentes de calor directas (saunas, calefactores hacia las piernas o baños muy calientes). En su lugar, finaliza siempre la ducha con chorros de agua fría en sentido ascendente (desde los tobillos hasta los muslos) para contraer las venas y activar el flujo sanguíneo. Para la depilación, prioriza las ceras frías o cremas antes que la cera caliente.

3. El abordaje venotónico desde la farmacia

Consulta a tu farmacéutico sobre el uso de plantas medicinales con propiedades antiinflamatorias y vasoconstrictoras. Ingredientes como el castaño de Indias, la vid roja, el rusco o el ginkgo biloba ayudan a fortalecer las paredes de las venas desde el interior.

4. Alivio tópico inmediato

El uso de cremas o geles refrescantes formulados para la circulación proporciona un alivio inmediato de la pesadez. Aplícalos siempre mediante masajes suaves y ascendentes.

5. Dominar el uso de las medias de compresión

Las medias elásticas de compresión graduada son herramientas indispensables tanto para la prevención como para el tratamiento. Sin embargo, la experta Piluca Barrau aclara un detalle crucial: “Deben colocarse antes de levantarse de la cama, con las piernas descargadas. Si se ponen cuando el edema del día ya se ha instaurado, su efecto puede ser menor y la colocación resulta más difícil”.

6. Cuidar la despensa

Una alimentación equilibrada influye directamente en la salud vascular. Las frutas y verduras frescas son ricas en flavonoides, que protegen los vasos sanguíneos. Paralelamente, reduce al mínimo el consumo de sal y de alimentos muy procesados (embutidos, conservas) para evitar la retención de líquidos.

7. El farmacéutico como aliando clínico y cuándo ir al médico

Hoy en día, las farmacias disponen de herramientas de valoración rápida para conocer el estado del retorno venoso. El farmacéutico es clave para detectar los primeros signos y personalizar las medidas. No obstante, se debe acudir de inmediato al médico especialista si se observa una hinchazón unilateral (en una sola pierna), dolor intenso, cambios en la coloración de la piel, úlceras o si se requiere un diagnóstico avanzado mediante palpación.

Cuando la prevención se queda corta y el problema está muy desarrollado, el especialista podrá valorar tratamientos médicos como la esclerosis (inyección de una sustancia química para secar y cerrar las varices pequeñas) o la intervención quirúrgica para extirpar los trayectos venosos más dañados.

Conclusión: Las piernas cansadas no tienen por qué ser el destino inevitable del final de tu día. En palabras de Piluca Barrau: «Son el principio de un problema mayor si no se actúa a tiempo». Escucha a tu cuerpo, cuida tus hábitos y consulta con tus profesionales de salud de confianza.

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