«Desde hace unos años padezco una insuficiencia cardíaca y me ahogo, sobre todo al realizar un esfuerzo y al acostarme. El médico me ha dicho que tengo edema pulmonar e insuficiencia cardíaca, ¿podrían decirme algo más? Muchas gracias»
Ignacio R.P. (San Sebastián)
El edema pulmonar es un trastorno caracterizado por la acumulación de líquido en los tejidos o espacios aéreos pulmonares, lo cual da lugar a una insuficiencia respiratoria. Habitualmente, el edema pulmonar corresponde a una complicación de una insuficiencia cardíaca izquierda, que según tu diagnóstico médico, es lo que tienes. Para prevenir la formación de un edema pulmonar, las personas que padecen una insuficiencia cardíaca crónica no deben abandonar nunca el tratamiento que el médico le haya indicado, ya que es fundamental que esté siempre adecuadamente controlado con la medicación o las medidas terapéuticas. La aparición de disnea o sensación de dificultad respiratoria que se presenta al efectuar un esfuerzo y empeora al acostarse es el primer síntoma de edema pulmonar, por lo que la consulta al médico es fundamental, a fin de que el edema no se intensifique y llegue a producirse un episodio de disnea paroxística nocturna, que consiste en una crisis de ahogo que se presenta bruscamente por la noche, ya que cuando se está acostado aumenta la acumulación de líquido en los pulmones. Si te ocurriera esto, debes incorporarte inmediatamente con las piernas colgando de la cama, ya que en esta posición se reduce la acumulación de líquido en los pulmones y el corazón tiene que trabajar menos. Sobre todo hay que evitar que se pueda producir un edema agudo de pulmón, una complicación muy grave de la insuficiencia cardíaca aguda, que es una forma grave de edema pulmonar, que consiste en una inundación de los alveolos por líquido que impide notablemente el aporte de oxígeno a la sangre. Sus síntomas son disnea intensa, aceleración de la respiración, tos con expectoración espumosa de color rosado, palidez y coloración azulada en los labios, nariz y extremos de los dedos, y respiración cada vez más ruidosa.
