Pérdida repentina de visión, alteración del lenguaje, pérdida súbita de fuerza o sensibilidad… Si notas alguno de estos síntomas, acude rápidamente al hospital. Las posibilidades de fallecer o quedar con una discapacidad tras un ictus se reducen a la mitad con una atención temprana.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, 15 millones de personas sufren un ictus cada año. Actualmente, más de 300.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional tras haber sufrido este tipo de accidente cerebrovascular. Aunque en España el ictus es la segunda causa de muerte, primera entre las mujeres, y afecta cada año a entre 120.000 y 130.000 personas, todavía un porcentaje importante de españoles desconoce cómo prevenir su aparición, cuáles son las señales de alarma o cómo actuar durante los primeros minutos tras el accidente cerebrovascular. Concretamente, un 63,5% de la población no es capaz de identificar ningún síntoma de ictus y menos de un 50% llamaría a los servicios de emergencias o acudiría al hospital. Así lo confirman los resultados de dos estudios presentados en la LXV Reunión Anual de la Sociedad Española de Neurología (SEN).
“Queremos recordar que un solo síntoma de ictus es una urgencia, por lo que ante la primera sospecha es necesario llamar inmediatamente al 112 o al 061 y acudir rápidamente al neurólogo, aunque los síntomas (pérdida repentina de visión, alteración del lenguaje, pérdida súbita de fuerza o sensibilidad), 

Síntomas que alertan “a la primera”
Un ictus es un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro. Se produce cuando se obstruye o se rompe uno de los vasos que suministra sangre al cerebro. Entre los factores de riesgo la SEN cita la edad (por cada década que cumplimos el riesgo de padecerlo se dobla), el sexo (los hombres sufren con más frecuencia ictus salvo entre los 35 y 44 años, franja de edad en el que es más frecuente en la mujer), el uso de anticonceptivos orales (más aún si se fuma), antecedentes familiares de ictus, tabaquismo (riesgo que parece normalizarse tras 5 años de abstención), migrañas frecuentes, inactividad física, obesidad, diabetes, hipertensión arterial y colesterol.
En cuanto a los síntomas que deben alertarnos están:
- Pérdida de fuerza repentina de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
- Trastorno repentino de la sensibilidad, sensación de acorchamiento u hormigueo de la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
- Pérdida súbita de visión parcial o total en uno o ambos ojos.
- Alteración repentina del habla, dificultad para expresarse y ser entendido por quien nos escucha.
- Dolor de cabeza súbito de intensidad inhabitual y sin causa aparente.
- Sensación de vértigo, desequilibrio si se acompaña de cualquier síntoma anterior.
Recomendaciones de la SEN
1. Llevar una dieta rica y saludable, baja en sal y grasas.
2. Realizar ejercicio moderado.
3. Controlar el peso, la presión arterial, nivel de colesterol y azúcar en sangre.
4. Abandonar el tabaco.
5. Si se consume alcohol, hacerlo de forma moderada.
6. Controlar el pulso regularmente. Si sientes palpitaciones fuertes y rápidas, sin haber realizado ninguna actividad física previa, es recomendable que acudas a tu médico.
Si sospechas…
1. Pídele que levante los dos brazos.
Si siente debilidad en alguna de sus extremidades, ya sean brazos o piernas, pídele que levante ambos brazos a la vez, o que se siente y levante las dos piernas al mismo tiempo. De este modo podrás comprobar si hay algo inusual. Si no puede levantar tanto uno como el otro por falta de fuerza estaremos ante un probable síntoma de ictus. Llama a emergencias.
2. Haz que sonría.
Otro de los síntomas más habituales de ictus es la parálisis facial. A veces, puede ocasionar pérdida de visión, pero otras resulta más difícil de identificar. Simplemente pidiéndole que sonría podrás comprobar si la comisura de sus labios se tuerce hacia uno de los lados, dejando el otro prácticamente inmóvil. Una boca torcida puede ser un síntoma de parálisis facial, y suele venir acompañada de una sensación de acorchamiento u hormigueo
3. Pregúntale cosas concretas.
La dificultad en el habla y el entendimiento es también un síntoma común. Para comprobar que está teniendo problemas de comunicación, señala un objeto (bolígrafo, televisión, periódico…) y pregúntale “¿Qué es?”. Si al responder cambia el orden de las sílabas o pronuncia mal el nombre del objeto, podría ser un síntoma de ictus. Si todavía te surgen dudas, pregúntale a tu interlocutor “¿Qué está sucediendo a tu alrededor?”, para que describa la situación (dónde está, qué está haciendo, con quién…) y si responde entrecortado o se explica sin coherencia, no lo pienses más y llama a emergencias. Algo no funciona correctamente. En los casos más graves puede existir un mutismo.
Más información en www.sen-ictus.es





