ALERGIA AL POLEN Peligro en la ciudad

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Desde hace unas décadas, el caldo de cultivo para la alergia se sirve mejor en las grandes ciudades que en el campo, donde la mezcla de contaminación unida a la plantación de especies como el plátano de sombra de manera indiscriminada en parques y jardines, han disparado la amenaza. Alérgicos, esta primavera, ¡blindaos!

“Si hace décadas era una enfermedad poco frecuente, ahora la alergia a pólenes puede afectar hasta al 40% de la población y curiosamente, pese a que hay más pólenes en el ámbito rural, los que se hacen alérgicos son los habitantes de las ciudades, donde se mezclan pólenes y contaminación”, comenta la doctora pilar murPilar Mur, jefa de Alergología del Hospital de Santa Bárbara de Puertollano. Actualmente, entre un 10% y un 25% de la población en los países industrializados padece rinitis alérgica, y el diagnóstico de asma se ha incrementado entre un 4% y un 10%. La contaminación, unida a la plantación de especies muy alergénicas, parecen explicar esta situación. Se trata de un problema que preocupa mucho a los expertos, ya que, a medida que se perfilan nuevos factores favorecedores como algunos químicos, metales pesados, radiaciones, etcétera va a ser más necesario un esfuerzo integral para abordar este problema. De hecho, según el alergólogo Javier Subiza, especialista en alergología e inmunología clínica y director de la Clínica Subiza de Madrid, “la contaminación en las grandes ciudades hace que el polen pueda llegar a ser hasta 27 veces más alergénico”. “2015 será difícil para los alérgicos, ya que las concentraciones de polen, sobre todo las de gramíneas, serán similares a las de la pasada temporada. Además, aumentará el número de alérgicas: las cupresáceas es el polen que más afecta en invierno y dentro del perfil de paciente está emergiendo un subgrupo muy importante: mujeres por encima de los 30 años”, comenta.

En la actualidad existen unos estándares de calidad del aire con unos valores de referencia para cada contaminante aéreo establecidos por la Agencia Europea de Medio Ambiente que revisa periódicamente sus umbrales. En este sentido, la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), considera que controlar la contaminación podría mejorar la calidad de vida de los pacientes asmáticos, disminuir las hospitalizaciones y el gasto farmacéutico e incrementar el rendimiento laboral y escolar.

Las plantas también sufren
Y es que la contaminación no solo afecta a los humanos. Según explica la doctora Mur, las partículas diésel producidas por vehículos y calefacciones crean un ambiente hostil para las plantas, que generan polen con proteínas de estrés como mecanismo de defensa. “Las plantas están sufriendo los efectos de la contaminación y están reaccionando de manera defensiva fabricando nuevas proteínas, denominadas proteínas de estrés, que tienen un efecto directo sobre la alergenicidad de los granos de polen”, añade la experta. La doctora Mur indica que la combustión incompleta del diésel y del aceite para motores produce numerosas sustancias nocivas, creando un ambiente hostil y haciendo que las plantas produzcan proteínas diferentes a los pólenes de zonas no contaminadas, más agresivas”.

Un ejemplo: el ciprés estresado
Estas teorías han sido confirmadas por varios estudios como el estudio en el que ha participado el doctor Ángel Moral, presidente del Comité de angel moralAerobiología de la SEAIC. Este estudio analizó el polen de ciprés recogido en Toledo, por un lado, de una carretera con tráfico en una zona industrial y, por otro, de cipreses plantados en una zona residencial no polucionada. Los investigadores descubrieron cantidades elevadas de un nuevo alérgeno del ciprés (Cup a 3) que solo aparecía en los pólenes de la zona contaminada y que además era cinco veces más alergénico. “Este nuevo alérgeno pertenece a un grupo de proteínas llamadas de defensa o PR, que se expresan en las plantas ante situaciones de estrés, como sequías, bajas temperaturas, infecciones de bacterias, virus u hongos y la contaminación. Esta nueva proteína permite al ciprés adaptarse a vivir en zonas contaminadas y la detección de este alérgeno en la atmósfera podría indicar una degradación de la calidad del aire”, apunta la doctora Mur.

Asma y contaminación
Además, las partículas diesel están constituidas en un 80% por partículas de tamaño ultrafino que pueden atravesar alveolos y capilares sanguíneos aumentando la sensibilización frente a un alérgeno. Por ello, la contaminación puede descompensar a pacientes con asma de intensidad leve o moderada, y a alérgicos a pólenes. Para probar esta afirmación, esta investigadora estudió los factores que favorecían el asma por el polen en dos poblaciones españolas cercanas con distinto nivel de contaminación, ALTO en Puertollano (núcleo industrial) y BAJO en Ciudad Real (ciudad de servicios). “Dicho estudio constata que, en la primera ciudad, la contaminación es el principal factor asociado. Los pacientes con asma polínico se descompensaban hasta tres veces más en Puertollano, aumentando el riesgo un 15% los días en que se habían superado los niveles de ozono. Además los pacientes de este núcleo industrial se descompensaron antes que los de Ciudad Real”, comenta la especialista.

Qué se planta en las ciudades
El plátano de sombra se utiliza como árbol de alineación en las grandes ciudades, así en Barcelona se han censado 57.471 plátanos (33 % del arbolado) y en Madrid 73.000 (25 % del arbolado). La polinización del plátano de sombra es explosiva y se produce en la segunda quincena de marzo y primera quincena de abril, no sobrepasando habitualmente el mes de polinización. Tal y como explica el doctor Ángel Moral, “este año el plátano de sombra, al igual que ha ocurrido con los cipreses, ha retrasado su polinización, debido a las bajas temperaturas de enero y febrero”. “El uso indiscriminado de árboles como el plátano de sombra en parques y jardines de grandes ciudades, donde la contaminación ambiental es más elevada, es una de las razones para explicar el aumento de las alergias por pólenes en las ciudades. Para hacernos una idea, el porcentaje de pacientes polínicos alérgicos al plátano de sombra en Madrid en los años 80, era de un 2%, mientras que en el momento actual supone un 40% de los polínicos”, revela el doctor Moral.
En España, las plantas que más problemas alérgicos producen en orden decreciente son: gramíneas, olivo, ciprés, salsola, plátano de sombra y parietaria. En determinadas zonas geográficas pueden ser importantes otros pólenes, como la palmera en Elche o el abedul en Galicia. En el centro peninsular el polen más frecuente es el de gramíneas y olivo. En Madrid capital, el porcentaje de polínicos alérgicos al plátano de sombra supera el 40%. Este año, según la Red Española de Aerobiología, se han alcanzado niveles récord de polen de plátano de sombra en el centro y sur de la Península, aunque han bajado los índices de polen de parietaria y álamo, alcanzándose concentraciones altas de este último en Madrid, así como los de ciprés.

Esfuerzo integral
El conocimiento de los niveles de pólenes atmosféricos, su estacionalidad, picos de concentración y duración de la estación polínica, gracias a los captadores de pólenes del Comité de Aerobiología de la SEAIC, son herramientas muy útiles en sanidad ambiental para la prevención de las alergias por pólenes. Tal y como explica el presidente del Comité de Aerobiología, “los responsables de parques y jardines en los Ayuntamientos deberían tener en cuenta estas cosas y diseñar los espacios verdes con menor impacto sobre las alergias y bajo la supervisión de los alergólogos. Los pólenes de plantas silvestres como las gramíneas no pueden ser controlados, pero si los de especies plantadas como el plátano de sombra o los cipreses”, añade el doctor Moral. “Los ayuntamientos deberían evitar la plantación en las ciudades de especies que han demostrado ser muy alergénicas, como ocurre con los plátanos de sombra, cipreses, olivos, abedules y palmeras. En su lugar se utilizaran especies poco alergénicas como el almez (Celtis) o el falso pimentero (Schinus). A la vez se deben realizar podas controladas en el invierno, previa a la floración sobre aquellos árboles que ya estén plantados, como los plátanos, lo que disminuiría la producción de flores por no existir ramillas terminales y como consecuencia los niveles de pólenes”, recomienda el alergólogo.

APP Polen Control 
Polen Control es la única app avalada por la SEAIC. Ha sido actualizada recientemente con importantes mejoras con la colaboración del laboratorio Almirall. Esta aplicación permite al paciente completar en menos de un minuto, un breve cuestionario indicando los síntomas que ha sufrido así como el consumo de medicamentos, durante la época de polinización, además de informar al paciente sobre los niveles diarios cuantitativos de los diferentes pólenes, a los que el paciente es alérgico. “Gracias a esta aplicación los alergólogos podremos conocer cuál ha sido la evolución de los síntomas del paciente y el tratamiento utilizado, lo que revertirá en un mejor control de su enfermedad”, señala el experto.

Impacto en la calidad de vida
La rinitis alérgica, además de producir los síntomas clásicos (estornudo, picor, lagrimeo, goteo de nariz) también repercute en las actividades cotidianas de los pacientes. Éstos pueden manifestar un grado importante de fatiga y cambios de humor, cierto deterioro de la función cognitiva, depresión y ansiedad. Por ello el empeoramiento de la calidad de vida y del rendimiento laboral y escolar es frecuente, especialmente en pacientes con síntomas moderados/graves. “La rinitis alérgica no es una enfermedad grave ni supone una amenaza para la vida, pero tiene dos características que le dan una gran relevancia socioeconómica: su alta prevalencia y el notable deterioro de la calidad de vida de quien la padece, a través de las importantes limitaciones que causa en las actividades cotidianas”, explica la doctora Teresa Dordal, presidenta del Comité de Rinoconjuntivitis de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Además, “estudios epidemiológicos han demostrado con claridad que la rinitis y el asma coexisten frecuentemente. La rinitis aparece asociada al asma en el 80% de los casos y condiciona su control, lo que implica la necesidad de un abordaje integral de la enfermedad respiratoria alérgica”, comenta el doctor Julio Delgado, presidente del Comité de Asma de la SEAIC.

Con objeto de conocer la realidad de esta patología, la SEAIC se ha unido por quinto año consecutivo a la celebración de la Semana Mundial de la Alergia celebrada el pasado mes de abril, y que en esta ocasión ha abordado el impacto de la alergia respiratoria en la calidad de vida de los pacientes.

Si quieres conocer los niveles de pólenes de tu ciudad, entra en www.polenes.com

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