Amianto, un material carcinógeno muy extendido

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Amianto
Amianto

Asbesto o amianto es el término utilizado para nombrar un conjunto de silicatos minerales que suelen romperse en fibras. Su uso ha comportado  la aparición de numerosas enfermedades, especialmente pleuropulmonares, caracterizadas por su prolongada latencia. El asbesto es, además, un carcinógeno reconocido por la OMS desde 1987 y en España está prohibido desde 2002. “La publicación de la tercera edición del protocolo de vigilancia sanitaria específica del amianto, junto con la aparición de nuevas técnicas diagnósticas”, explica la Dra. Carmen Diego Roza, neumóloga y miembro del Área de Enfermedades Respiratorias de Origen Ocupacional y Medioambiental (EROM) de SEPAR, “nos motivó a promover la elaboración de una normativa que revisase aspectos clínicos, radiológicos y funcionales de las diferentes enfermedades relacionadas con el mismo. Y también que estableciese recomendaciones para el diagnóstico y el seguimiento de los pacientes expuestos”.

El resultado de dicha revisión acaba de publicarse bajo el título “Recomendaciones sobre el diagnóstico y el manejo de la patología pleural y pulmonar por asbesto”, con el número 72 de la colección Normativas SEPAR. El trabajo, coordinado por la Dra. Diego, se presentó en el 50º Congreso SEPAR recientemente celebrado en Madrid. La normativa hace una llamada urgente a considerar el cribado de cáncer de pulmón entre los trabajadores expuestos al amianto, por lo que se requiere un estudio amplio y aleatorizado que permita establecer unas recomendaciones consistentes basadas en evidencia científica de alta calidad. El cribado de cáncer de pulmón en trabajadores expuestos al asbesto podría ser efectivo para detectar cáncer de pulmón asintomático, en estados precoces, con lo que se podría reducir su mortalidad.

El desarrollo de enfermedad pulmonar tras exposición al asbesto depende de la intensidad de esa exposición y del tamaño y características de las fibras que lo componen. Una vez en los alveolos, las fibras interactúan con las células del sistema inmunitario y alteran su función. La interacción con las células natural killer altera su función citotóxica y permite que las células tumorales puedan escapar al control del sistema inmunitario. “Otros autores han detectado además”, explica la Dra. Diego, “la capacidad de las fibras de asbesto para producir un daño directo en el ADN de las células inmunocompetentes relacionadas con la defensa antitumoral”.

El amianto pues, está asociado a la aparición de enfermedades malignas. La exposición a asbesto constituye un factor de riesgo bien establecido para desarrollar cáncer de pulmón. En un reciente estudio en trabajadores de aislamientos, el asbesto aumentó el riesgo de cáncer de pulmón. La coincidencia de tabaquismo y exposición a asbesto supuso un riesgo aditivo, y si además existía asbestosis, el efecto fue supraaditivo. La mayoría de los estudios se centran, así, en dos hipótesis: una considera el efecto de la combinación de exposición a asbesto aditivo al tabaquismo, y la otra, multiplicativo.

La incidencia del mesotelioma pleural, otro tumor maligno, aumenta con una mayor exposición al amianto. Solo en cinco años, los que transcurrieron entre 2007 y 2011, el Ministerio de Sanidad registró en España 1.297 muertes producidas por mesotelioma pleural causado en el 98% de los casos por la exposición al asbesto. Todas las fibras de asbesto se han asociado a este tumor que se caracteriza por un tiempo de latencia muy prolongado, de más de 20 años, pero que puede llegar a ser de más de 50.

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