-¡Uf, qué mareo más grande!
-Será
una calorada. Viene sudando.
-¡No!
Es la tensión.
-¿Hipotenso?
-Todo
lo contrario. Mire usted estas recetas.
-Es
verdad. Hipertenso…y por lo que veo diabético.
-Soy
un cuadro de Valdés Leal. ¡Hija, qué triste!
-No
se ponga usted así porque son enfermedades muy ordinarias.
-Tan
ordinarias que me insultan.
-¡Qué
cosas tiene! ¿Cómo es que le insultan?
-Me
dicen viejo.
-Pues
parece usted un chaval, con tan buen color.
-Un
angelote de Murillo. De Valdés Leal a Murillo.
-Veo
que es usted un gran entendido en pintura.
-Es
que he sido pintor.
-¿Y
ya no lo es? Pintor se es siempre.
-Pero
hija, si viera cómo me tiembla el pulso. ¿Será la tensión o la vejez?
-¡Olvídese
de la vejez y voy a tomarle la tensión!
-Pues
se lo agradezco porque este mareo no es normal.
-Tiene
150/100.
-La
tengo baja.
-No
se alarme, pero la tiene descompensada.
-Si
yo he llegado a tener hasta 21 de máxima.
-Pero
lo importante es la diferencia entre mínima y máxima y además en los diabéticos
la meta arterial está en 130/80.
-Pues
fíjese que yo creía que la importante era la máxima.
-Las
arterias son como gomas flexibles que pulsan con el paso de la sangre y el pulso
ha de ser distante y distinto…
-Eso
me suena a frase de político.
-Es
que si la diferencia entre máxima y mínima es corta puede ser síntoma de un
endurecimiento vascular.
-O
sea que a los viejos lo único que se nos pone duro son las arterias.
-No
se lo tome a broma. ¿Cómo tiene el colesterol?
-Aquí
tiene los últimos análisis que me he hecho.
-La
serie grasa la tiene normal. Sólo aparece hiperglucemia.
-Y
eso, ¿en qué se traduce?
-Creo
que su hipertensión es debida a la diabetes. Aquí tengo un estudio,
precisamente, que dice que la hipertensión afecta hasta a un 60% de los
diabéticos. De todas formas debe ser revisado por su médico.
-¿Sabe
qué me pasa? Que cuando voy a un hospital y veo tanto enfermo y tanta bata
blanca me pongo nervioso y usted me relaja.
-Eso
es tan normal que hasta le dicen el ?síndrome de las batas blancas?, por ello
conviene tomarse la tensión estando siempre relajado y a la misma hora
aproximadamente.
-Y
las pastillas que me han recetado, ¿son buenas?
-Cuando
se las ha prescrito su médico, es que lo son.
-Pero
usted, como farmacéutica, me puede dar su opinión.
–
Estas son antagonistas del calcio.
-Eso
me suena a fútbol italiano.
-Observo
que está usted muy preparado. ¡Sabe hasta de fútbol!
-Es
que voy por la vida con los ojos muy abiertos, por eso la voy a nombrar mi
farmacéutica de cabecera. ¡Es usted tan joven, tan bonita y tan amable!
-¡Por
Dios, que me voy a ruborizar!
-Pero
no se olvide que también valoro sus conocimientos, porque si no, se me echan
encima las feministas.
-Eso
me gusta y demuestra que es usted joven de espíritu. Así que cuídese pero no se
obsesione con los achaques.
-Es
que soy un bohemio y eso de las horas queda bien para los boleros. Yo como
cuando me apetece.
-Pues
si sigue viniendo por aquí, le regalaré un cuadro dosificador de medicamentos.
-Cuadro
el que le voy a pintar si me baja la tensión y se me levanta….el ánimo.
