¿Qué es el ‘corazón al revés’, la cardiopatía que sufría Carme Chacón?

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Carme Chacón

La ex ministra socialista, Carme Chacón, que falleció el domingo en Madrid a los 46 años de edad, sufría una cardiopatía congénita, a la que ella calificaba como “un corazón que está al revés” y que se denomina transposición de los grandes vasos. Las cardiopatías congénitas son malformaciones estructurales del corazón que se producen en el período embrionario. Esta enfermedad no amilanó nunca a Carme Chacón, primera mujer en ocupar la cartera de Defensa, ni le impidió ser madre. Su imagen, embarazada de siete meses, pasando revista a las tropas como ministra de Defensa, dio la vuelta al mundo y fue un símbolo en la lucha por la igualdad entre mujeres y hombres. En febrero de 2011, Chacón participaba en una campaña informativa para sensibilizar a la sociedad sobre la cardiopatía congénita: “Tengo un ventrículo obturado en un corazón que está al revés, pero hago una vida totalmente normal”, dijo en aquella ocasión.

Las cardiopatías congénitas aparecen en 8 de cada 1.000 recién nacidos vivos, y debido a que existe un número casi incontable de ellas,  la sintomatología es muy variable y va desde las que son asintomáticas y no requieren de tratamiento específico, hasta aquellas que ocasionan síntomas severos y precisan corrección quirúrgica durante las primeras semanas de vida, señala la web de la Fundación Española del Corazón (FEC).

¿Qué es la transposición de los grandes vasos?

Normalmente, la sangre pobre en oxígeno circula desde el cuerpo hacia el corazón (ventrículo derecho), y luego, a través de la arteria pulmonar, se dirige hacia los pulmones donde recibe oxígeno. La sangre ya oxigenada regresa desde los pulmones hacia el corazón (ventrículo izquierdo), y a través de la aorta, se dirige hacia todo el cuerpo. En la transposición de grandes vasos, explica la FEC, la arteria pulmonar sale del ventrículo izquierdo y la aorta del derecho, alterándose por tanto la circulación normal de la sangre de forma muy importante. Así, la sangre pobre en oxígeno que llega al ventrículo derecho circula por todo el cuerpo y la sangre recién oxigenada en los pulmones que llega al ventrículo izquierdo vuelve de nuevo a los pulmones, formándose dos circuitos separados.

Con frecuencia, aparecen otros defectos cardiacos asociados (ductus arterioso persistente, comunicaciones o aberturas en el tabique que hay entre las aurículas o el que existe entre los ventrículos) que son, paradójicamente, los que permiten que sobreviva el niño con transposición de los grandes vasos. Estos defectos cardiacos hacen que la sangre de un circuito se mezcle con el otro, permitiendo así que logre oxigenarse.

La transposición de los grandes vasos es el segundo defecto cardiaco congénito más frecuente que ocasiona problemas en la infancia temprana. Entre el 5 y 7 por ciento de todos los defectos cardiacos congénitos son por esta causa, y afecta principalmente a varones. Su origen es desconocido, al igual que la mayoría de defectos cardiacos congénitos, aunque hay algunos factores relativos a la madre que se asocian a una mayor frecuencia de aparición de estas alteraciones (rubeola durante el embarazo, malnutrición, diabetes…)

Los síntomas de la malformación aparecen en el momento de nacer o muy poco después, y la gravedad depende de los defectos cardiacos asociados (que son los que permiten la oxigenación de la sangre del recién nacido). Los niveles bajos de oxígeno hacen que el bebé se vuelva cianótico (azul) y que aparezca dificultad respiratoria. La transposición de grandes vasos tiene mal pronóstico si no se realiza la cirugía correctiva. Después de esta hay una mejoría de los síntomas y los niños crecen y se desarrollan normalmente.

Fotografía ‘Ministerio de Defensa de España’

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