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En casa como en el spa: reparar en modo baño & ducha

Ducharse o bañarse pueden transformarse en un auténtico ritual con efecto reparador tanto para la piel como para el ánimo.

por Redacción Consejos

Convertir la ducha y/o baño diario en un ritual de bienestar es un estupendo propósito para empezar el “nuevo curso” y volver a la rutina con la piel en buen estado y un estado de energía óptimo, emulando así los efectos que se consiguen en los balnearios y SPAS “de verdad”.

Además de un hábito de higiene, el momento diario de ducharse y/o bañarse puede transformarse, con tan sólo añadir un par de minutos más, en un auténtico ritual con efecto reparador tanto para la piel como para el ánimo. Para ello, basta con incorporar algunos gestos, técnicas y productos que se emplean en los tratamientos que se aplican en los SPAS, balnearios y centros de cuidado corporal, y adaptarlos al “ámbito casero”. Con ello, además de autocuidado, se obtienen beneficios (sobre todo relajantes) a nivel mental. 

Tres razones para ducharse en modo relax

Laura Mira, psicóloga sanitaria, experta en mindfulness y portavoz de Planet Skin explica que los rituales de belleza, tanto facial como corporal, favorecen la producción de tres neurotransmisores esenciales para la felicidad y el bienestar: la dopamina, la oxitocina y la serotonina. “Según un estudio publicado en el Journal of Behavioral Medicine, los rituales de autocuidado pueden reducir significativamente los niveles de estrés y ansiedad ya que, al dedicar tiempo y atención a nuestro bienestar personal, cultivamos un sentido de cuidado propio que promueve la autoestima y la autoaceptación”, dice la experta, quien apunta que hay que buscar en el cerebro (y concretamente en estos tres neurotransmisores que se activan durante estas rutinas) la razón de la relación causa-efecto entre ritual beauty y bienestar:

  1. Dopamina: “Conocida como la hormona del placer y la motivación, es la encargada de la sensación de recompensa, y se libera cuando hacemos algo que nos produce placer. Estudios realizados en este sentido han demostrado cómo rituales regulares de autocuidado pueden aumentar sus niveles, ya que el cerebro asimila estos momentos a pequeñas recompensas”, comenta la terapeuta. Este efecto se puede potenciar utilizando productos (hidratantes corporales, por ejemplo) con texturas sensoriales y aromas relajantes.
  2. Serotonina: Es la hormona de la felicidad y la calma. “Se trata del neurotransmisor que regula el estado de ánimo y la sensación de bienestar. Se ve potenciada por actividades que generan placer y relajación, como un buen baño caliente o una sesión de SPA casera, ya que promueven la sensación de tranquilidad y felicidad”.
  3. Oxitocina: “Llamado el ‘químico del amor’, es una hormona que se libera en los momentos de contacto físico y cuidado, promoviendo una sensación de calma y bienestar. Así, y de acuerdo con un artículo de Psychoneuroendocrinology, los masajes (faciales y corporales) pueden fomentar la liberación de oxitocina, ayudando a reducir el estrés y fortaleciendo las conexiones emocionales”.

Un ritual healthy & happy: así se consigue

Para maximizar el potencial de los rituales beauty en general y los de baño & ducha en particular, Laura Mira ofrece los siguientes tips: 

  1. “Agendarlo” en la rutina diaria. “La regularidad crea hábito, y el hábito refuerza la sensación de logro. Es buena idea seguir la secuencia de limpieza, hidratación y tratamiento para empezar o acabar el día con energía positiva”.
  2. Mejor, con aromaterapia. Ya sea formando parte de la formulación de los productos como añadiendo unas gotitas al agua del baño, es una aliada con grandes beneficios. La experta recomienda los aceites esenciales de lavanda o rosa, ya que potencian la relajación y el placer sensorial.
  3. Siempre, con masaje. El masaje corporal (aprovechando el momento de la aplicación de los productos tras el baño o ducha) se debe hacer siempre de abajo a arriba, en dirección al corazón. En cuanto a los que se hacen en el rostro (ideales cuando estamos sumergidos en la bañera, por ejemplo), Laura Mira aconseja el yoga facial, “que mejora la circulación y tonifica la piel. Lo mejor es usar un rodillo para potenciar sus efectos”.
  4. En tándem con la respiración. Un gesto muy útil y que se nos suele olvidar (sobre todo con las prisas diarias) es respirar profundamente mientras se aplican los productos. “La respiración consciente reduce el estrés y mejora la experiencia de autocuidado. Hay que tomarse un minuto para inhalar profundamente durante la aplicación y luego exhalar”.
  5. El entorno también cuenta. La psicóloga recuerda la importancia de adaptar el ambiente a esa “atmósfera SPA” del ritual: “Pon música relajante, enciende una vela y disfruta cada paso de tu plan de cuidado. La felicidad está en los pequeños detalles”.  

Cómo hacerse una experta en cepillado corporal

La rutina de SPA casero puede ser más completa y estimulante si se introducen técnicas hasta poco tiempo limitadas a los centros de estética y cosmética y de las que cada vez hay más versiones domésticas (en forma de gadgets de autocuidado). Una de ellas es el cepillado en seco de la piel, especialmente recomendada para activar la circulación, reducir las retenciones de todo tipo y, sobre todo, combatir la celulitis

Miren García-Chazarra, co-fundadora de la firma Glo, explica que “el cepillado en seco, al mejorar la circulación sanguínea y linfática, reduce la acumulación de líquido en el tejido, ayudando a prevenir y tratar la celulitis. También tiene un efecto cosmético, suavizando estéticamente el aspecto de la piel de naranja”.

Una de las ventajas de este gesto cosmético es que permite hacer a la vez una exfoliación, “una técnica básica para lucir una piel sin imperfecciones, y si la hacemos mediante un cepillado en seco, además de eliminar las células muertas, se optimiza la eficacia de la cosmética corporal que se aplique posteriormente, ayudando a la penetración de los activos”, apunta la experta. 

Dos razones más para incluir el cepillado en seco a la rutina corporal: “Por un lado, combate la flacidez, ya que esta técnica también estimula la producción de colágeno, ayudando a mejorar la elasticidad y firmeza de la piel. Y, por otro, tiene una acción drenante. De hecho, es uno de los tratamientos estrella en la lucha contra la retención y la celulitis porque activa la circulación, ayudando a drenar las toxinas acumuladas. Su efecto detox ayuda además a aliviar la sensación de pesadez en las piernas”. Cómo hacerlo adecuadamente? Miren García-Chazarra ofrece las siguientes pautas para “no iniciadas” en esta técnica:

  • El cepillado siempre debe realizarse sobre la piel seca y con un cepillo de cerdas naturales, realizando movimientos en el sentido de la circulación de la sangre.
  • “Es algo tan sencillo como coger el cepillo y empezar a frotarlo desde los pies hacia arriba, recorriendo el cuerpo con gestos firmes y uniformes, siempre cepillando hacia el corazón, comenzando en los pies y subiendo hacia el torso y los brazos”.
  • Aunque es una técnica que se puede hacer en cualquier momento del día, la experta señala que lo más recomendable es realizarla antes de la ducha o baño, para así favorecer la eliminación de las células muertas de la piel y dejarla aún más suave.
  • Una de las claves de un cepillado de piel eficaz (y relajante) es que no resulte doloroso ni produzca daño o irritación. “Para ello, los movimientos tienen que ser suaves, pero enérgicos. No por hacer más presión se van a conseguir más ni mejores resultados. Es mejor hacer muchas repeticiones que ejercer presión”.

Aceites: es el momento de que “entren en acción”

En el marco del “SPA doméstico”, los aceites juegan un papel esencial. No en vano, tal y como nos recuerdan desde Marnys, en civilizaciones como la egipcia o la romana eran considerados unos “imprescindibles” en los cuidados cosméticos. Sin embargo, a día de hoy, siguen siendo unos “grandes desconocidos” para muchas personas. 

La clave para optimizar los beneficios de estos productos la da la farmacéutica María Esther García, colaboradora de este laboratorio: “El secreto no está sólo en el aceite que se elige, sino en cuándo y cómo se aplica”.

  1. Los más reparadores. Para la farmacéutica, hay tres aceites imprescindibles que se deben tener siempre a mano en el baño/ducha: el de almendras dulces (un auténtico “todoterreno”), el de coco y el de zanahoria. La colaboradora de Marnys comenta los beneficios de cada uno de ellos: “El de almendras dulces proporciona elasticidad y deja la piel suave al tacto; el de coco ofrece una nutrición intensa y favorece la reparación de la barrera cutánea (especialmente tras la exposición solar); y el aceite de zanahoria, rico en betacarotenos, es perfecto para el periodo post-verano, ya que mantiene la tonificación y resguarda del daño oxidativo”.
  2. Misiones “especiales”. Asimismo, cada uno de estos aceites están especialmente recomendados en situaciones específicas: “El de almendras dulces es un básico que aporta beneficios especialmente en las zonas secas, sensibles o irritables. El de coco va muy bien en los casos de sequedad intensa o áreas rugosas (codos, rodillas); mientras que el de zanahoria es indispensable si lo que se busca es mantener y favorecer el bronceado durante más tiempo”.
  3. El momento adecuado. Para aprovechar todas las ventajas que ofrecen estos productos, lo ideal es aplicarlos siempre después de la ducha, cuando la piel está limpia y con los poros abiertos. En este sentido, desde Bio Oil aconsejan no ducharse con agua muy caliente o muy fría, y frotar suavemente la piel para eliminar las células que se desprenden a diario como consecuencia del proceso natural de regeneración cutánea. “Al finalizar, y siempre sobre la piel todavía algo húmeda es el momento ideal para aplicar los aceites, realizando un ligero movimiento de masaje hasta que la piel haya absorbido el producto”, comentan estos expertos, quienes hacen hincapié en que la aplicación de aceites a diario asegura una piel equilibrada, aportando una hidratación que se refleja en una mayor luminosidad, además de reforzar las defensas cutáneas frente a los cambios de temperatura propios del final del verano-principio del otoño.
  4. Solos o en compañía. Como señala María Esther García, otra de las ventajas de los aceites es que se pueden aplicar directamente o combinarlos. “Por ejemplo, el aceite de almendras dulces con el de coco supone una mezcla ideal para las pieles muy secas o que se han expuesto demasiado al sol, ya que contienen ingredientes eficaces que favorecen la regeneración y mejoran la cantidad de lípidos en las células que reparan la dermis”. 

Y el pelo, también (la tendencia hair oiling)

El “momento higiene corporal” también implica al cabello que, además, en esta época del año, suele estar en modo “sos reparación”. En estos casos, los aceites también son una buena opción y, en este sentido, el hair oiling es actualmente una tendencia en las redes sociales, que consiste en aplicar aceites en el pelo para nutrir y fortalecer la fibra capilar a modo de mascarilla, aplicándolos sobre todo el cabello antes del lavado habitual. Para este “cometido”, María Esther García recomienda el aceite de jojoba y el aceite de coco, ya que ambos tienen un efecto positivo a nivel del folículo piloso, mejorando la fibra capilar y favoreciendo el estado general del cabello (más suavidad, flexibilidad e hidratación)”. Concretamente el aceite de jojoba es ideal para quienes tienen el cabello graso o fino, ya que equilibra la grasa del cuero cabelludo y mantiene la hidratación, al reducir la pérdida de agua sin obstruir los poros. Se puede aplicar de medios a puntas, dejándolo actuar unos minutos antes de aclarar, o bien depositar unas gotitas sobre el cabello seco en las puntas en los casos de cabellos con raíz grasa y puntas secas”. “Por el contrario -continúa la experta- para los cabellos más secos o dañados, el aceite de coco es una opción más reparadora. Su textura forma una película protectora que facilita el mantenimiento de la estructura capilar y ayuda a recuperar su flexibilidad. Para utilizarlo como mascarilla es recomendable dejarlo actuar entre 15 y 20 minutos antes del lavar el cabello con el champú habitual. En ambos casos, este ritual de mascarilla con aceites es sencillo pero efectivo, y se recomienda hacerlo al menos una vez a la semana”. 

La toalla: mucho más protagonista de lo que parece

Es importante, muy importante, ¡importantísimo! usar una toalla exclusivamente para el cuerpo y que ésta esté limpia y en perfectas condiciones. La farmacéutica Belén Acero, titular de la Farmacia Avenida América y experta en dermofarmacia, comenta que “usar una misma toalla para la cara y el resto del cuerpo puede parecer un gesto inofensivo, pero a largo plazo puede tener consecuencias negativas para la salud cutánea”. La experta explica cómo hacer para que este “elemento auxiliar” contribuya al buen resultado del ritual de baño o ducha:

  1. “Anular el “imán de bacterias. “La principal razón por la que se desaconseja usar la misma toalla para cuerpo y cara es la transferencia de agentes patógenos. Una toalla que se ha utilizado en el cuerpo puede contener bacterias, sebo y células muertas de la piel que pueden transferirse fácilmente al rostro, aumentando el riesgo de erupciones, brotes de acné, irritaciones e incluso infecciones”, dice Belén Acero, quien en base a esta evidencia, recomienda utilizar siempre una toalla limpia destinada a cada zona (rostro, cuerpo, cabello) para reducir estos riesgos, “y más aún en determinadas situaciones, como cuando se tiene tendencia al acné u otras afecciones cutáneas, como la psoriasis y el eczema”.
  2. Respetar el “timing”. “Lo mejor es cambiarla regularmente, cada tres días. Las toallas absorben mucha agua y permanecen húmedas durante horas, lo que puede ser un caldo de cultivo para las bacterias. Además, es importante que sea de buena calidad: cuanto más grueso sea el tejido, más absorbente será la toalla. En cuanto a los materiales, yo recomiendo el algodón o el bambú. Las toallas de microfibra es mejor reservarlas para el cabello”.
  3. Toques ligeros versus arrastre. Igual de importante es el “manual de uso” de la toalla, esto es, no frotar la piel directamente con ella sino darle ligeros golpecitos: “Este pequeño ajuste puede además potenciar el momento de autocuidado, ya que es un gesto que no solo previene irritaciones, sino que también aporta una sensación placentera. Y si después de aplica un producto hidratante (crema, loción, aceite) cuando la piel está aun ligeramente húmeda, se mejora la penetración de los activos”, señala Belén Acero. 

Productos

1- Bio Oil Aceite Original, de Bio Oil. Un auténtico todoterreno (mejora la piel, reduce imperfecciones, proporciona efecto glow), imprescindible para un ritual de autocuidado.

2-Aceite de Almendras Dulces, de Marnys. Formulación 100% natural y vegetal, con alto contenido en Omega 9 que ayuda a mejorar el aspecto de la piel, proporcionando una hidratación intensa. 

3-Replenish Tiaré Cleansing Oil, de Apoem. Producto de limpieza corporal que al entrar en contacto con el agua se transforma en una delicada leche limpiadora, con efecto duradero más allá del aclarado. 

4-Aceite Espumoso Relajante, de Patyka. Formulación espumosa que nutre en profundidad y con aceites esenciales de alta sensorialidad que relajan cuerpo y mente.

5-Balm to Oil, línea corporal Oil Care, de Babé.  Innovadora fórmula que se transforma en aceite, con poder nutritivo y reparador y potente efecto calmante.

6-Atoderm Aceite de Ducha, de Bioderma. Especialmente indicado para las pieles muy secas y atópicas, proporciona hidratación 24 horas y confort inmediato. Para toda la familia. 

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