España, a la cola de Europa en el acceso a anticoagulantes orales de acción directa

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anticoagulantes orales

La fibrilación auricular (FA) constituye la arritmia cardíaca más común. Según datos de la Sociedad Española de Cardiología, afecta al 4,4% de la población española mayor de 40 años, es decir, más de un millón de pacientes, de los cuales más de 90.000 están sin diagnosticar. Su principal riesgo es el ictus, que supone la primera causa de muerte en las mujeres y la segunda en hombres en España, así como la embolia sistémica o episodios graves de sangrado; en ambos casos pueden llegar a producir la muerte o invalidez total de quienes los sufren. Para su prevención, los pacientes son tratados con antivitamina K (AvK) o ACODs.

Con el objetivo de tratar el correcto abordaje de los pacientes anticoagulados y analizar la prescripción de tratamientos en España y el resto de países europeos, se ha celebrado recientemente el I Foro Científico de Anticoagulación en Zaragoza, dirigido a inspectores de los Servicios Provinciales de Sanidad de Aragón. Este foro, impulsado por la alianza BMS-Pfizer, se suma a las jornadas ya celebradas en Valencia, Alicante y Extremadura. Como ponentes, han participado los doctores Luis Lample, coordinador del Centro de Salud de Atención Primaria María de Huerva, y José Ramón Laperal, cardiólogo del Centro Médico de Especialidades San José.

Uno de los temas tratados ha sido el alto índice de pacientes anticoagulados mal controlados, cifra que alcanza el 40% de los pacientes. Asimismo, se han resaltado las barreras de acceso a los ACODs y las diferencias en la prescripción por países. Tal y como ha explicado el doctor Luis Lample: “Resulta fundamental la puesta al día de la terapia anticoagulante, sobre todo tras la aparición hace más de nueve años de los ACODs, que aportan mayor seguridad y eficacia al tratamiento si se comparan con los anticoagulantes clásicos como los antivitamina K o la warfarina. En la mayoría de los países se prescriben con normalidad, pero en España no siempre resulta fácil”. En esta línea, ha mostrado las diferencias muy representativas entre países, como Bélgica o Noruega, con los porcentajes más altos de utilización de ACODs (69% y 63% respectivamente) y España: “Somos el tercer país europeo por la cola en utilización, con un 24% sobre el total anticoagulados. Solo por debajo están Finlandia, con un 20%, y Holanda, con un 17%”.

Para el doctor José Ramón Laperal, las barreras de acceso a los ACODs se deben, entre otros factores, a la falta de conocimiento específico respecto a los riesgos de no tener un correcto tratamiento. En este sentido, ha resaltado el rol de los inspectores médicos que “son los actuales encargados de supervisar, mediante el visado correspondiente, la prescripción de los nuevos anticoagulantes, por lo que su formación e información de la patología resulta fundamental”.

Entre las conclusiones de la jornada, se ha subrayado la importancia de mejorar el control de los pacientes anticoagulados, con el objetivo de evitar tanto el ictus tanto isquémico como hemorrágico, así como la hemorragia cerebral. Sus consecuencias directas para las personas y sus familiares, así como indirectas para el sistema sanitario, exigen la necesaria colaboración entre las diferentes especialidades médicas y la Administración, a través de medidas como el control y supervisión que llevan a cabo los inspectores médicos.



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