Con la llegada del calor, el sudor se torna una pesadilla para muchas personas. Se calcula que en España más de 1.200.000 sufren hiperhidrosis o sudoración excesiva, un trastorno que puede llegar a condicionar su vida laboral y social y afectar seriamente a su autoestima. La llegada del botox ha supuesto una revolución en el tratamiento de la hiperhidrosis.
¿Por qué sudamos? ¿Qué misión cumple el sudor en nuestro organismo?
El sudor se produce por una secreción de las glándulas ecrinas que se distribuyen por la superficie corporal, siendo más numerosas en palmas, plantas y axilas. El sudor permite que controlemos y regulemos la temperatura corporal. Es un mecanismo de termorregulación fisiológico del organismo para mantener la temperatura corporal constante independientemente de la temperatura ambiental y de alteraciones metabólicas.
¿Existe alguna causa o hábitos de vida por los que unas personas suden más que otras?
Existe un componente genético que hace que unas personas suden más que otras, que tengan hiperhidrosis. También existen medicamentos y ciertas enfermedades que pueden provocar un exceso de sudoración sintomática como la diabetes, enfermedades del tiroides o ciertas enfermedades neurológicas.
¿Cuándo podemos decir que nuestra sudoración es anormal y estamos ante un problema de hiperhidrosis?
Cuando el exceso de sudoración interfiere con las actividades cotidianas y altera la calidad de vida podemos hablar de hiperhidrosis (exceso de sudoración anómala). Cuando se produce un exceso de sudoración en situaciones donde no se debería producir un exceso de sudoración (sin existir un exceso de temperatura ambiental, incluso en invierno, ni estrés emocional…)
La sudoración excesiva afecta más que nada a la calidad de vida de quien la padece. ¿Se ha encontrado con casos en que este problema se haya convertido en un trauma?
Sin duda el exceso de sudoración afecta a la calidad de vida de las personas que la padecen. Afecta en las relaciones personales y sociales. Hace que las personas eviten muchas veces de dar la mano o usar prendas que delaten un exceso de sudoración por las zonas afectas (como por ejemplo las axilas).
Además, el exceso de humedad local que provoca el sudor excesivo puede producir maceración e irritación local e infecciones bacterianas secundarias.
¿A qué edad puede comenzar a manifestarse la hiperhidrosis?
La hiperhidrosis axilar idiopática, la no asociada a otras enfermedades, puede manifestarse ya desde la infancia o pubertad.
¿Existen desodorantes o productos de uso tópico que pueden resultar ser eficaces para controlar la sudoración?
Los desodorantes no son útiles para la sudoración, lo único que realizan es evitar el olor que puede producirse por degradación de detritus celulares o sobreinfecciones secundarias al exceso de sudoración.
¿Es cierto que el uso de los llamados desodorantes “antitranspirantes” puede ser nocivo?
Los antitranspirantes o antiperspirantes son sustancias que bloquean generalmente los conductos excretores de las glándulas sudoríparas. Tienen su regulación sanitaria y no han demostrado ser perjudiciales para la salud. No obstante, en algunas personas pueden provocar reacciones irritativas locales según la composición de los mismos.
Desde hace ya algunos años se está empleando la toxina botulínica para controlar la hiperhidrosis, con resultados muy satisfactorios. ¿Cómo se aplica este tratamiento y cómo actúa?
La toxina botulínica es un tratamiento muy eficaz en el control de la hiperhidrosis. Se aplica a nivel local donde existe el exceso de sudoración y actúa bloqueando el exceso de estimulación de las glándulas ecrinas por las terminaciones nerviosas del sistema simpático. Bloquea la liberación de un neurotransmisor, la acetilcolina, que estimula las glándulas sudoríparas.
¿Se puede emplear en cualquier parte del cuerpo?
Se utiliza en la hiperhidrosis localizada a nivel axilar, en las palmas de manos y en las plantas de los pies. También se puede utilizar en formas localizadas de hiperhidrosis corporal por nevus ecrinos (aumento localizado de glándulas ecrinas).
No es una solución definitiva, ¿no es así?
Los efectos de la toxina botulínica duran en torno a los 6 meses cuando los aplicamos en palmas y plantas y pueden llegar hasta 9-12 meses en axilas. Pasado ese tiempo hay que reaplicar el tratamiento. Se ha visto también que con tratamientos sucesivos se logra prolongar algo el efecto de la toxina.
¿Tiene algún efecto secundario o alguna contraindicación?
Este tratamiento no se puede aplicar en personas que sufren miastenia gravis ni otras enfermedades neurológicas (Síndrome de Eaton Lambert) ni en personas alérgicas a la albumina por ser uno de los componentes en los que va preparada la toxina botulínica.
¿En algún caso está financiado el tratamiento por el Sistema Nacional de Salud?
El SNS tiene aprobado la financiación de la hiperhidrosis axilar idiopática severa.

