La apnea del sueño, cada vez más frecuente entre niños obesos

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Entre los principales factores del desarrollo de la apnea infantil, la hipertrofia adenoamigdalar es una de las más importantes. A pesar de ello, la obesidad también juega un papel importante en la fisiopatología de la apnea y sus consecuencias.

“El estudio NANOS tiene como objetivo determinar la contribución de la obesidad y la hipertrofia adenoamigdalar en la apnea. Para ello, se han evaluado los factores de prevalencia y riesgo de apnea del sueño en los niños obesos reclutados en la comunidad”, explica la doctora María Luz Alonso, neumóloga y miembro del Grupo Español de Sueño de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). “Asimismo, también evalúa y delimita mejor los efectos potenciales del sueño perturbado en un panel de citoquinas inflamatorias y adipoquinas, en una gran cohorte de niños obesos”, añade.

Este estudio, que se ha realizado en dos fases, y titulado “Obstructive Sleep Apnea in Obese Community-Dwelling Children: The NANOS study” se ha publicado en la revista Sleep, que cuenta con un 5,10 de factor de impacto. NANOS es un estudio multicéntrico en el que han participado neumólogos, neurofisiólogos y pediatras del Hospital Universitario de Burgos, Hospital Vall D´Hebron, Hospital Universitario de Santander, Hospital San Pedro de Alcantara de Caceres, Hospital Universitario de Alava y el Hospital de Chicago, con la colaboración del doctor David Gozal, del Corner Children´s Hospital de Chicago.

Según los resultados del estudio NANOS, la elevada prevalencia de la apnea obstructiva del sueño en la población infantil obesa hace imprescindible implementar programas de detección de este tipo de enfermedades del sueño en pacientes con estos perfiles. “La elevada prevalencia registrada de niños obesos que sufren este trastorno del sueño pone en relieve la necesidad de realizar exámenes para la detección de apnea en los niños de la población española con obesidad”, explica la doctora Mª Luz Alonso-Alvarez, Investigadora Principal del estudio. “Es necesario mejorar los cuestionarios de evaluación existentes y adaptarlos específicamente a la población infantil obesa con la finalidad de lograr mejores resultados de detección”, añade.

El estudio también destaca que la obesidad ha sido reconocida como una condición inflamatoria indolente y persistente que promueve la aparición de resistencia a la insulina y la disfunción vascular. Esta inflamación sistémica contribuye negativamente en el sueño y en la alteración del intercambio de gases durante la respiración. “Los resultados obtenidos evidencian que la presencia de la apnea opera como colaborador independiente para el aumento de la inflamación sistémica que se produce en los niños obesos. Los niños obesos con apnea presentan los marcadores inflamatorios IL-6, MCP-1 y PAI 1 alterados”, asegura la doctora Alonso.

“Curiosamente, también existe una asociación entre el índice de masa corporal y el tiempo total y la eficiencia del sueño, así como con la duración de la hipercapnia”, añade. Ante la prevalencia de la apnea del sueño en la población infantil española a día de hoy es clave desarrollar programas de concienciación de esta enfermedad en los pacientes pediátricos obesos sanos. “La concienciación sobre el impacto de la obesidad en los trastornos del sueño en niños es una de las estrategias clave para prevenir la aparición de sus efectos negativos. Asimismo, es también necesario diseñar herramientas de diagnóstico eficaces que permitan mejorar el abordaje y la salud respiratoria en la población infantil obesa”, explica la doctora Alonso, de la Unidad Multidisciplinar de Sueño, del Hospital Universitario de Burgos.

Los trastornos respiratorios del sueño son un gran grupo de enfermedades asociadas que incluyen ronquido habitual, síndrome de resistencia de la vía aérea superior, hipoventilación y síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS). Estas alteraciones respiratorias producidas durante el sueño pueden conllevar hipoxia intermitente, hipercapnia (aumento de la cantidad de dióxido de carbono en la sangre) y sueño interrumpido. En este sentido, la apnea obstructiva del sueño se asocia con un amplio espectro de consecuencias neurocognitivas, de comportamiento, cardiovasculares y metabólicas adversas, que son particularmente destacables en niños obesos.

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