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Carne roja: mayor riesgo de cáncer colorrectal, de páncreas, esófago y pulmón

por María José Merino

El cáncer de tiroides, un tumor sobrediagnosticado

Este tipo de cáncer tiene a su vez varias clasificaciones: carcinoma papilar, folicular, medular y anaplásico. Tal y como explicar el doctor Juan Carlos Galofré, coordinador de área de Tiroides de la SEEN: “En el caso de los papilares, el pronóstico es muy bueno, en cambio, en los anaplásicos el paciente suele fallecer en los meses siguientes al diagnóstico”.

Así, durante el Congreso, se han presentado los aspectos más destacados en cáncer de tiroides en el último año, haciendo especial hincapié en el sobrediagnóstico de los carcinomas papilares. El doctor Galofré señala que el cribado mediante ecografías tiroideas para el diagnóstico de tumores de muy pequeño tamaño (los microcarcinomas) es polémico porque se pueden detectar muchos cánceres, “y la experiencia enseña que en torno a un 98% de los casos son poco activos, apenas son agresivos, no van presentar complicaciones, y no van desarrollar metástasis”.  En este sentido, el profesional comenta que su diagnóstico muchas veces puede repercutir de manera negativa en el paciente: «Y no por la agresividad del tumor, sino por la ansiedad e incertidumbre que puede acarrear el propio término y las connotaciones de esta enfermedad”

De hecho, una de las principales cuestiones que se plantean los profesionales es: ¿Qué podemos y debemos hacer para no sobrediagnosticar los microcarcinomas papilares de tiroides? La respuesta del Dr. Galofré es: “No realizar biopsias en nódulos tiroideos más pequeños de un centímetro y, en el caso de su identificación, llevar un seguimiento para ver su evolución y si crece estaría indicada la biopsia”.

Este sobrediagnóstico afecta en gran mediad a la incidencia del cáncer de tiroides en nuestro país. “Estudios realizados en Navarra, Galicia y Murcia aseguran que la incidencia ha ido creciendo en los últimos años y actualmente es en torno a 14 mujeres y 6 varones por 100.000 personas al año”, comenta.

En cuanto al tipo de tratamiento, difiere del de otros cánceres, tanto es así, que no se emplea quimioterapia. El procedimiento más habitual es la extracción de la glándula tiroidea y, posteriormente el tratamiento con yodo raioactivo. “Si la operación es exitosa, la comorbilidad es prácticamente nula. En algunas ocasiones pueden tocarse los nervios de las cuerdas vocales, pero es muy extraño en manos de un cirujano con experiencia”, explica el doctor Galofré.

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