Mientras millones de jugadores de Pokémon Go daban vuelta al mundo para atrapar a las criaturas, en el hospital infantil CS Mott Children’s Hospital, de la Universidad de Michigan, lo han utilizado como un medio para ayudar a los niños a relacionarse entre si y a hacer más ejercicio al margen de las enfermedades.
El juego utiliza la tecnología GPS del del móvil y la cámara para que la ficción aparezca en pantalla como si estuvieran presentes en la vida real y los jugadores deben salir y explorar su entorno para localizar y capturar a los Pokémon. En este hospital el juego se utilizó como medio para aumentar la actividad física y aliviar la ansiedad y la depresión. Así, en el C.S. Mott es común ver a niños y médicos buscar por el hospital las criaturas virtuales lo que «ha permitido a unos y otros interactuar de una manera que no he visto en mucho tiempo.» dice J. J. Bouchard, gerente de medios digitales del hospital.
Aunque la mayoría de los usuarios pueden ver los Pokémon Go como una actividad de ocio, incluso con aspectos negativos, el juego «podría tener un impacto positivo en pacientes jóvenes«, señala el doctor Nicholas Helmstetter. También ha sido una herramienta para que los terapeutas ocupacionales consigan que sus pacientes más jóvenes se mantengan en movimiento y para que se relacionen entre sí. Bouchard cuenta la historia de una niña que era reacia a salir de su cuarto. En el camino a la terapia física se encontró con otro pequeño que acababa de descubrir Pokémon Go. Rápidamente, y gracias a la tecnología, se unieron. «Se creó una amistad entre dos pacientes que probablemente no se hubieran conocido de otra manera» -dice Bouchard- «Fue genial ver eso».





