5 sociedades médicas elaboran un consenso sobre la polipíldora para la prevención cardiovascular

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Sufrir un infarto multiplica hasta 10 veces el riesgo de muerte, nuevo infarto o insuficiencia cardiaca respecto a la población que no ha padecido ningún evento cardiovascular”. Con estas palabras, el presidente anterior de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), el Dr. José Ramón González-Juanatey, refleja el pronóstico de un paciente en prevención secundaria tras un primer evento cardiovascular. Aunque un paciente óptimamente tratado con la triple terapia que recomiendan las guías (antiagregante+antihipertensivo IECA+estatina) puede reducir su riesgo considerablemente, lo cierto es que solo la mitad de los pacientes cumple correctamente el tratamiento. En este contexto, en el que la enfermedad cardiovascular perdura como la primera causa de muerte en nuestro país según las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), la polipíldora o polypill cardiovascular (desarrollada conjuntamente por Ferrer y el CNIC) ha cumplido su primer año en España, pero esta estrategia innovadora aún tiene un largo camino por recorrer. Para protocolizar el uso de esta opción terapéutica que, en una sola cápsula, incluye tres fármacos recomendados para la prevención cardiovascular secundaria, las cinco principales sociedades científicas implicadas en el manejo del paciente crónico polimedicado y con riesgo cardiovascular han sumado esfuerzos para elaborar el I Documento de Consenso del Uso Clínico de la Polypill. En concreto, la polypill CV contiene ácido acetilsalicílico (AAS) para prevenir la formación de trombos; ramipril (un antihipertensivo de la familia de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, IECA), para controlar la hipertensión y evitar la hipertrofia del miocardio tras un evento isquémico coronario, y atorvastatina, para los niveles de colesterol.

La Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFYC) y la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) han redactado este documento que constituirá un referente en el abordaje del paciente con alto riesgo cardiovascular, tal y como se ha presentado en la II Reunión de Expertos en Enfermedad Cardiovascular organizada por Ferrer el 13 y 14 de mayo en Madrid bajo el lema Less is More.

Recomendaciones para un amplio rango de pacientes
El Dr. José Luis Llisterri, presidente de SEMERGEN, afirma que “este documento de consenso aborda de manera clara y sencilla, sobre la base de la mejor evidencia disponible hasta el momento, las situaciones clínicas que condicionan la selección de la polipíldora”. A lo que el presidente anterior de la SEMG, Benjamín Abarca, añade que: “ante el bajo progreso que se está obteniendo en prevención cardiovascular y la baja tasa de adherencia al tratamiento en España, este documento permitirá definir claramente la aplicación de la polipíldora e identificar a los pacientes que pueden beneficiarse de su prescripción”.

Por su parte, el Dr. González-Juanatey señala que “desde España era una obligación posicionar el valor y el papel clínico de esta estrategia terapéutica que supone la polipíldora. Está claro que, a nivel de prevención secundaria de la cardiopatía isquémica, la polipíldora está totalmente refrendada por las guías, pero en el nuevo documento de consenso también se recomienda su uso en pacientes en  prevención secundaria del ictus aterotrombótico y de la arteriopatía periférica y, como más novedoso, en prevención primaria, en aquellos casos con hipertensión de alto riesgo vascular, en pacientes con enfermedad aterosclerótica subclínica, con cierto grado de insuficiencia renal, y especialmente en pacientes con diabetes”.


Un nuevo pilar en cumplimentación terapéutica
Uno de los principales problemas que presenta el paciente crónico que debe tomar diferentes tipos de medicación, es precisamente la cumplimentación correcta de todos los tratamientos, debido a la complejidad de los regímenes terapéuticos y el elevado número de pastillas. De ahí que la polipíldora, al ofrecer tres fármacos en una sola cápsula con un claro beneficio pronóstico, “resulta de mucha ayuda para los pacientes, sobre todo en malos cumplidores de la terapéutica, y también para los médicos, como estrategia que simplifica la prescripción”, añade el Dr. González-Juanatey.

Basta un dato para reflejar las consecuencias de un mal cumplimiento de la medicación en prevención cardiovascular tras un primer evento: “Hay estudios que confirman que un paciente completamente adherente al tratamiento tiene una tasa significativamente menor de acontecimientos cardiovasculares mayores y una supervivencia libre de eventos cardiovasculares mayores (muerte, hospitalización por IAM, ACV, revascularización coronaria) a 2 años un 28% mayor3 que los no adherentes”, apunta el Dr. Benjamín Abarca. Además, el incumplimiento terapéutico implica peores resultados clínicos y un aumento de utilización de los recursos sanitarios, incrementando el coste de la asistencia.

Como señala el Dr. José Mª Lobos, coordinador del Grupo de Trabajo de Enfermedades Cardiovasculares de la semFYC, el médico debe adoptar un papel clave en la educación sanitaria. “Hay muchas formas de incumplimiento, pero en la base siempre está la escasa motivación del paciente, quizás porque no se le ha informado bien sobre su enfermedad o nivel de riesgo”, y añade que: “debe abordarse el tema de la adherencia en los controles rutinarios y no dar por hecho un cumplimiento apropiado del tratamiento; sin embargo, los médicos sobreestimamos en gran medida la adherencia de nuestros pacientes”.

A juicio del Dr. José M. Mostaza, coordinador del grupo vascular de la SEMI, “la polypill es una oportunidad única para el abordaje global del riesgo cardiovascular, ayudando al médico a no omitir ningún tratamiento con evidencia sobre la prevención cardiovascular que pueden beneficiar a sus pacientes de riesgo elevado. Se ha demostrado que la administración de combinaciones fijas de fármacos en una única pastilla mejora el cumplimiento y, por tanto, el control de los factores de riesgo cardiovascular”. El Dr. Lobos concluye que: “los médicos que atendemos cada día pacientes con riesgo cardiovascular elevado debemos tener muy presentes los escenarios en los que la polipíldora aporta valor, simplificando el tratamiento, a menudo complejo, y siendo capaces de mejorar el cumplimiento en los pacientes que presentan mayores dificultades”.

En la clausura de la reunión de expertos en la que se han asentado las bases de la nueva era en prevención cardiovascular, el Profesor Dr. Valentín Fuster, director general del CNIC y director del Mount Sinai Heart ha pronunciado una conferencia sobre el potencial de las nuevas tecnologías en la mejora del diagnóstico de imagen en el paciente con patología cardiovascular.

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