Las abundantes lluvias de este invierno prevén concentraciones de polen de gramíneas de hasta 6.500 ? 7.000 granos por metro cúbico de aire, cifras que nos hablan de una «primavera intensa» para los alérgicos
Mientras que años atrás el grueso de los pacientes alérgicos tenía edades comprendidas entre los 14 y los 30 años, en la actualidad asistimos a un aumento considerable de niños y ancianos alérgicos al polen, lo que indica que el sesgo de edad es cada vez más amplio, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC). Pero no sólo hay más alérgicos al polen, sino que cada vez lo son más a 4 o 5 tipos diferentes de polen, lo que desencadena en algunos casos rinitis perennes o alarga el tiempo de duración de las alergias hasta los 3 ó 5 meses, frente a los «felices» 20 ó 30 días de antaño.
Polinosis o alergia respiratoria al polen
La alergia es una respuesta exagerada del organismo a determinadas sustancias que están presentes en el medio ambiente, o a algún alimento o medicamento. Todas estas sustancias son conocidas como alergenos. En la polinosis, el alergeno es el polen presente en la atmósfera, que penetra en el organismo a través de las mucosas expuestas al aire (ojos, nariz y boca). Este proceso alérgico se manifiesta con síntomas como picor de ojos, enrojecimiento, lagrimeo, estornudos, congestión y picor de nariz, lo que se conoce como rinoconjuntivitis alérgica. El asma bronquial afecta a un 35 % de la población alérgica al polen en España.
Más lluvia en otoño, más alergia en primavera
La pluviosidad entre los meses de octubre a diciembre es la que determina el grado de polinización que se alcanzará en primavera. Cifrado para este año en los 6.500 y 7.000 granos por m3 de aire para las gramíneas (un tipo de polen que afecta a casi el 100 % de los alérgicos afectados por polinosis), los peores meses serán mayo y junio, fechas en que se concentran el 80 % de los pólenes de gramíneas que se captan a lo largo de todo el año. Según el Dr. Javier Subiza, presidente del Comité de Alergología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), en Madrid coexisten hasta 44 tipos de pólenes, aunque fundamentalmente son cuatro los que producen con más frecuencia la polinosis: las cupreáceas (enero y febrero), el polen de plátano de sombra (abril y marzo), y las gramíneas y el polen de olivo (mayo y junio).
Las razones de tanta alergia
La tarta, muy mal repartida
Seis millones de alérgicos al polen en España tendrán que conformarse con los 450 alergólogos que existen en nuestro país: a razón de un especialista por cada 150.000 habitantes, lo que contraviene el número recomendado por la OMS de un especialista por cada 50.000 habitantes. Si a estas cifras añadimos el problema que supone la inexistencia de la alergología entre el cuadro de especialistas de los centros de especialidades, no es de extrañar que ésta posea una de las mayores listas de espera de pacientes. Además, por comunidades autónomas la repartición de especialistas aparece desigual, siendo las zonas más desatendidas las Islas Baleares y Huesca, donde no existe ningún alergólogo público.
Cuándo vacunarse
Hay dos tipos de vacunación contra la alergia al polen: la preestacional, previa a la época de polinización, y la coestacional, que aunque no se recomienda iniciarla en estos meses, se administra durante todo el año.
Según explica el doctor Chivato, alergólogo del Hospital Central de la Defensa, en Madrid, en las pautas convencionales se administra la inmunoterapia en un período de iniciación de 10-14 semanas (con administraciones semanales) y un periodo de mantenimiento de 3-5 años (con administración mensual). En las pautas ultrarrápidas se alcanzan las dosis de mantenimiento de unas horas o pocos días, como las utilizadas en el veneno de himenópteros. Existe otra manera de administrar las vacunas, en pautas agrupadas. «Éstas se caracterizan por administrar varias dosis, con intervalos de 30 o más minutos entre ellas, en visitas semanales», aclara.
La inmunoterapia contra la alergia consiste en la administración de cantidades gradualmente crecientes de un extracto alergénico a un paciente para mejorar la sintomatología causada por la exposición al alergeno responsable. Los pacientes experimentan una mejoría en el control de sus síntomas desde los primeros meses, aunque los resultados óptimos se obtienen a partir del primer año.
Según el Dr. Antonio Peláez, presidente de la SEAIC, la importancia de la inmunoterapia radica en que es el único tratamiento que puede modificar el curso natural de las enfermedades alérgicas y también puede impedir el desarrollo de asma en los pacientes con rinitis alérgica. Este tratamiento debe ir acompañado de otras medidas, como la evitación del alérgeno y el control de los síntomas.
Medidas generales contra la alergia al polen
Alergia a picaduras
Cerca de 600.000 españoles sufren reacciones alérgicas por picaduras de himenópteros (abejas y avispas), y se estima que entre 10 y 20 personas fallecen cada año por esta causa. Una sola picadura es suficiente, en muchos casos, para que se produzca una reacción alérgica que puede ser fatal, debido a un shock anafiláctico. También pueden producirse reacciones como mareo, vértigo, náuseas, debilidad, hipotensión, broncoespasmo, vómitos e inconsciencia, u otros más leves y comunes como prurito, urticaria e hinchazón. Si has sufrido una hinchazón y el enrojecimiento de la piel abarca una superficie de más de 10 cm y perdura más de 48 horas, es conveniente que acudas a un alergólogo para que realice un diagnóstico rápido y aplique un tratamiento lo antes posible. Aunque la vacuna puede aplicarse en cualquier época del año, lo ideal es vacunarse después del verano. Si tienes alergia a las picaduras de insectos, recuerda que la vacunación tiene una eficacia del 95 % frente a picaduras de avispas y un porcentaje algo menor para las de abejas.
Teléfono del alérgico: 650 777 676
pacientes@seaic.es

