Hasta el 60% de los españoles reconoce padecer estrés postvacacional, un cuadro que cursa con ansiedad e irritabilidad, y que de prolongarse en el tiempo puede desencadenar cefaleas tensionales, migrañas y trastornos del sueño. Un dato curioso, a los niños también les afecta.
Se estima que en España sufre estrés postvacacional alrededor del 35 por ciento de los trabajadores de entre 25 y 40 años, aunque este porcentaje puede ser mayor entre aquellos cuya actividad sea muy intensa, principalmente entre las personas que residen en entornos urbanos, y entre aquellos que están descontentos con el trabajo. En estos casos, volver a la rutina conlleva una sensación de malestar genérico, con síntomas tanto físicos como emocionales, que afectan a nuestro organismo y a nuestro estado de ánimo: ansiedad, insomnio, irritabilidad, sensación de ahogo, taquicardias o problemas digestivos, pueden ser dolencias asociadas a la finalización del periodo vacacional. Como explica el doctor Guillermo Basauri, médico homeópata y profesor del Centro de Enseñanza y Desarrollo de la Homeopatía (CEDH), “es muy habitual padecer estrés post-vacacional tras las vacaciones y suele durar alrededor de diez días. Esto se debe principalmente al desajuste del horario, el cambio brusco del ritmo diario y la actividad social, así como al regreso a un entorno que implica mayores cargas y exigencias. En general, se trata de un trastorno leve y transitorio, por lo que se recomiendan llevar hábitos de vida saludables para que la vuelta a la rutina no suponga un problema”, aclara.
También en la vuelta al cole
Pero el estrés post-vacacional no solo afecta a los adultos, sino que también es frecuente entre los más pequeños. De hecho, hasta un 8% de los niños puede presentar algún síntoma relacionado con este síndrome siendo más frecuente en septiembre. Madrugar, volver a los horarios y tareas escolares, así como las relaciones con los propios compañeros del colegio pueden originar en el menor síntomas asociados con el estrés post-vacacional”, explica el doctor Basauri. “Por eso, es recomendable que los padres fomenten los aspectos positivos de la vuelta al cole y ayuden a sus hijos a recuperar la rutina escolar, por lo menos una semana antes de empezar el colegio, para adaptarse al nuevo horario de manera gradual y que el retorno no sea tan duro”. Del mismo modo que en los adultos, si los síntomas perduran más de dos semanas es recomendable que se acuda a un especialista.
El estrés: cómo nos afecta
Existen diversos estudios que muestran la incidencia del estrés en el origen o empeoramiento de ciertas enfermedades y dolencias neurológicas tales como cefaleas, epilepsia o trastornos del sueño. Según afirma el doctor Carlos Tejero Juste, de la Sociedad Española de Neurología (SEN), “aunque el estrés postvacacional se relaciona más con aspectos emocionales, que generalmente no suelen prolongarse más de 15 días, no hay que olvidar que nuestro cerebro también sufre, por lo que es importante llevar a cabo medidas para prevenirlo”.
1. Las emociones asociadas al estrés, como preocupación, ansiedad, cansancio, excitación, etc., producen un aumento de la tensión muscular que puede generar cefaleas tensionales o desencadenar crisis de migraña. La cefalea tensional es el tipo de cefalea más frecuente, aproximadamente supone el 90 por ciento de los casos de dolor de cabeza, y el estrés es el principal factor desencadenante. “Aunque la gran mayoría de los dolores de cabeza no son especialmente graves, resulta clave diagnosticarlos adecuadamente, puesto que un remedio inadecuado podría llegar a cronificar el problema”, asegura el experto.
2. Las alteraciones del sueño afectan a un 30 por ciento de la población, siendo el insomnio y la hipersomnia, los trastornos más habituales entre la población adulta. Se estima que un 15,5 por ciento de la población sufre hipersomnia por estrés, entre las que se incluyen personas con apneas del sueño o narcolepsia que ven incrementadas sus alteraciones en esta época. La somnolencia diurna puede llegar a ser muy incapacitante, afecta a las relaciones sociales y personales, y en los últimos años los especialistas han visto cómo el estrés ha incrementado considerablemente el número de pacientes con trastornos del sueño.
3. En los casos más graves de estrés, la tensión emocional también puede facilitar la aparición de las crisis de epilepsia y el estrés es un factor de riesgo de los accidentes cerebrovasculares.
Para dormir como un niño
*Por la Sociedad Española de Neurología (SEN)
1. Aumenta progresivamente el ritmo de las obligaciones.
2. Mantén un horario regular de sueño. Para una buena higiene de sueño es necesario llevar un ritmo de vida regular manteniendo estables los horarios de sueño y comidas y aprovechar los ciclos de luz para ajustar los horarios.
3. Evita agentes externos que puedan importunar nuestro descanso, como el ruido o los estímulos externos (televisión, móviles…).
4. Realiza actividades que ayuden a despejar la mente y llevar un estilo de vida activo.
5. Mantén una dieta equilibrada para afrontar el día con la energía necesario. Evitar las comidas copiosas y las bebidas estimulantes, sobre todo antes de dormir.
6. Acude al médico o farmacéutico si los síntomas son muy intensos o si se prolongan demasiado en el tiempo.
7. No tomes medicamentos para dormir sin consultar antes con un especialista.
8. Practica técnicas de relajación que te ayuden a reducir la ansiedad y estrés.
La homeopatía ¡funciona!
Según el doctor Basauri, en los casos de ansiedad o insomnio muy intensos o que se prolongan excesivamente en el tiempo, el tratamiento homeopático debe ser personalizado, siempre observando cómo se manifiesta esa ansiedad y cómo reacciona nuestro organismo, si con inquietud, dificultad de concentración o bloqueo mental, ya que su abordaje será diferente. “En estos casos se debe escoger el medicamento de forma individualizada en función de los síntomas de cada persona”, aclara. Además, los medicamentos homeopáticos no provocan somnolencia, disminución de la concentración o dependencia, permitiendo así sentirse en plena forma para retomar el ritmo de actividad laboral y ser compatible con otros tratamientos.
Jalea real, rhodiola y melisa para superar la vuelta
Según el doctor Alberto Sacristán, especialista en medicina familiar y miembro de la junta directiva de INFITO, la jalea real es rica en vitaminas del grupo B (B1,B2, B, B6 y ácido fólico), C, E y A, minerales como el fósforo, hierro, calcio, cobre y selenio y ácidos grasos insaturados y aminoácidos como la lisina, leucina, metionina, fenilalanina, treonina, triptófano y valina, por lo que es un producto natural ideal para aumentar la resistencia del organismo a la fatiga y el esfuerzo. En la farmacia también se pueden encontrar otras plantas medicinales que ayudan a reducir los síntomas de ansiedad y fatiga física que aparecen con la vuelta a la rutina, como la rhodiola. Por otro lado, la melisa ayuda tanto a reducir la ansiedad como a conciliar el sueño.





