Algunos nutrientes, como el DHA (ácido docosahexaenoico) tienen un papel fundamental en 4 áreas del desarrollo cerebral: cognitiva, motriz, comunicación y social. Para analizar el impacto de la nutrición en el desarrollo cerebral infantil, más de 120 pediatras y especialistas se han dado cita en Madrid en el seminario ‘NutriNeuro Workshop’ organizada por Mead Johnson Nutrition.
El desarrollo infantil se evalúa mediante la consecución de hitos infantiles en las cuatro áreas del desarrollo: cognitiva, motriz, comunicativa y destrezas sociales. Cada una de ellas está implicada en el aprendizaje de ciertas habilidades. En este sentido el área cognitiva se refiere al procesamiento de la información y a la exploración de su entorno, reconocimiento de objetos y resolución de problemas. Por su parte el área motriz estaría implicada en la iniciación de los movimientos que el bebé realiza en los primeros meses de vida (gatear, darse la vuelta, caminar o dibujar). Mientras tanto, en el área de comunicación se encuadrarían funciones como gesticular, balbucear y el habla; y en los aspectos sociales tendrían cabida acciones como sonreír, imitar, compartir y reconocer emociones.
Durante el seminario, los expertos han señalado la importancia de la nutrición en el neurodesarrollo del niño. La doctora Nítida Pastor, Director de Medical Affairs de Mead Johnson Nutrition en Europa, apunta “el neurodesarrollo es el equilibrio entre factores genéticos y factores ambientales, dentro de los cuales la nutrición y la estimulación resultan esenciales. De hecho, se ha comprobado que diferentes nutrientes, como el DHA, tienen un papel fundamental en el desarrollo del sistema nervioso favoreciendo el desarrollo cognitivo y la adquisición simultánea de las habilidades motoras, comunicativas y sociales del pequeño”.
En este sentido, entre el 60 y el 65% de los lípidos totales del cerebro son ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFA) y de ellos más del 85% son DHA y ARA (Ácido araquidónico). Por esta razón un cerebro bien nutrido es fundamental para apoyar el desarrollo cerebral del niño. Se ha demostrado que una formula infantil con una concentración del DHA del 0,3%, similar a la concentración de la leche materna, favorece el desarrollo visual y cerebral durante la infancia. Asimismo la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha refrendado la importancia del DHA emitiendo opiniones positivas sobre su contribución al desarrollo visual normaly al desarrollo cerebral normal en lactantes entre 6 y 12 meses.
“Sin un cerebro bien nutrido no es posible una adecuado desarrollo mental. Los niveles de DHA de los niños en los primeros años de vida se correlacionan con el nivel de lenguaje y desarrollo visual. Ambas áreas son críticas en el desarrollo social, comunicativo y motriz. De manera que, hablar de mejor índice de desarrollo en los primeros años de vida es hablar de mejor capacidad intelectual en la infancia y en la edad adulta”, aclara el doctor Ramón Cancho, Unidad Neurológica Pediátrica del Hospital Universitario Río Hortega (Valladolid).
Beneficios del DHA en las diferentes áreas de desarrollo
El doctor Peter Willatts, Unidad de Psicología Clínica de la Universidad de Dundee (Escocia), señala que “el DHA está presente en altos niveles tanto en la retina como en el sistema nervioso central; y es un elemento clave en el desarrollo visual y cerebral del bebé. Concretamente, el cerebro del recién nacido es un tercio del tamaño del cerebro del adulto; sin embargo su crecimiento es tan rápido que a los 3 meses de vida ya alcanza la mitad del tamaño del cerebro adulto. Por ello, los bebés necesitan un suministro óptimo de DHA para apoyar su desarrollo cerebral y mantener óptima la función del cerebro”.
En el área cognitiva, el DHA (un tipo específico de omega-3) ha demostrado que contribuye a un mayor éxito en la resolución de problemas, un hecho vinculado a un mejor desarrollo de coeficiente intelectual. La visión es una de las medidas más importantes para el control motor y juega un papel esencial en el desarrollo cognitivo y motriz. Al respecto, la alimentación con una fórmula que contenga DHA al 0,3% contribuye al desarrollo normal de la agudeza visual y contribuye a asegurar un mayor control motor.
Las habilidades del lenguaje son el mejor indicador de la capacidad intelectual y existe evidencia de que están relacionadas con habilidades de lectura del niño en el futuro.En este aspecto, nuevos datos en niños de cinco años a los que se les administró una fórmula infantil con DHA al 0,3% muestran una mejora de la comprensión verbal en comparación con niños que no recibieron una fórmula con DHA.
En el área social, una mayor atención sostenida puede aumentar la familiarización e interacción social en el niño. La atención sostenida permite al niño entablar interacciones sociales y mantener estados de alerta en asuntos emocionales o sociales. En los estudios realizados se ha demostrado que un grupo de lactantes alimentados con una fórmula con 0,3% de DHA alcanzaron un 21% más de tiempo de atención sostenida (cognición en desarrollo, atención infantil y habituación visual) frente al grupo alimentado con una fórmula sin DHA.
El doctor Alberto Fernández, Responsable de la Unidad de Neurología Infantil del Hospital Quirón de Madrid y Director Médico de CADE (Centro de Atención a la Diversidad Educativa), clausuró la jornada con una exposición sobre los Trastornos del Neurodesarrollo (TND) más frecuentes. “Los TND son un grupo complejo y heterogéneo de trastornos, caracterizados por un desarrollo anormal o retrasado, global o parcial. Su origen es eminentemente genético; sin embargo, la nutrición es un factor epigenético conocido, y necesario para la buena constitución y funcionamiento del SNC (Sistema Nervioso Central). Son varios los estudios que han demostrado la atenuación sintomática de estos trastornos bajo el soporte dietético con DHA”, añade el experto.




