Las principales barreras son sociopolíticas y organizativas
Aunque cerca de la mitad de los hombres y las mujeres entrevistadas gozan en su empresa de políticas de conciliación, el acceso a las mismas no está al alcance de todos, ni está bien visto en algunas ocasiones. Un tercio de las mujeres y un 25% de los hombres perciben que el uso de estas medidas puede tener consecuencias negativas para su carrera profesional.
El Estudio IESE-Ordesa pone de relieve que uno de los obstáculos que más denuncian los hombres y las mujeres encuestadas para poder conciliar mejor vida familiar y laboral es la falta de flexibilidad en las empresas (91%), también destacan una cultura de la empresa poco sensible a la maternidad o paternidad (85%). Una amplia mayoría reclama una racionalización de los horarios y considera que existe un desajuste entre el calendario escolar y laboral.
Un 97% de las mujeres encuestadas consideran que es muy escasa la ayuda que se otorga a la maternidad. Mientras que los países de la Unión Europea destinan una media del 2,2% del PIB para ayudas a las familias, España destina como máximo el 1,4%.
Siguen cobrando menos
El sueldo sigue siendo uno de los aspectos que presenta una mayor desigualdad entre hombres y mujeres. Los hombres se sitúan en los tramos de salario más altos, mientras que las mujeres se concentran en los más bajos. Sólo el 33% de las participantes cobran más de 1.400€, mientras que un 48% de ellos superan esta cifra. En la mayoría de parejas es la mujer quién tiene el salario más bajo.
Horarios más racionales y poner en valor a la familia
A raíz de las conclusiones del Estudio IESE-Ordesa, los autores proponen una serie de recomendaciones para mejorar la situación de las familias españolas. Entre ellas, volver al huso horario que nos corresponde, adelantar el prime time de las televisiones, promover horarios comerciales que permitan a los empleados disfrutar de su familia, el teletrabajo o la posibilidad de trabajar a tiempo parcial.
Los expertos añaden también la importancia de la ampliación del periodo de baja por maternidad hasta un año, y promover cambios legislativos como, por ejemplo, regular los contratos a tiempo parcial, para que no resulten más caros; cubrir la cotización en los periodos de maternidad o paternidad; introducir en las cuentas públicas el valor del trabajo doméstico no remunerado o reformar el contrato blindado por acogerse a la jornada parcial.





