LA VOZ La otra huella digital

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La voz forma parte fundamental de uno de los cinco sentidos del ser humano, el del oído. Sin embargo, a menudo la vapuleamos y descuidamos sin darnos cuenta de que un maltrato a largo plazo puede tener consecuencias muy negativas, llegando a generar pólipos, nódulos e incluso tumores de garganta.

Según los expertos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología (SEORL), podemos hacer muchas cosas que dañen la voz: gritar, despejar la garganta constantemente o fumar, pueden provocar ronquera e incluso nódulos, pólipos y llagas en las cuerdas vocales. Entre las patologías mas destacadas se encuentran las afonías y las disfonías. Las disfonías se pueden clasificar en orgánicas, funcionales, psicogénicas, traumáticas y audiógenas. Aunque la mayoría de los trastornos de la voz (disfonías) se achacan a infecciones víricas o a un uso deficiente, casi nunca se señala al estrés como culpable, cuando lo es, y mucho. Otras causas de trastornos de la voz incluyen infecciones de las vías respiratorias superiores, inflamación provocada por el reflujo (movimiento ascendente de los ácidos gástricos hacia la garganta), crecimientos por un virus, cáncer y enfermedades neuromusculares (como la disfonía espasmódica o la parálisis de las cuerdas vocales) y condiciones psicogénicas como resultado de un traumatismo psicológico.

Voz para qué te quiero
La voz es el sonido que se produce cuando el aire pasa desde los pulmones a través de la laringe, donde se encuentran las cuerdas vocales, dos bandas musculares que vibran para emitir los sonidos. Según las diferencias de velocidad y presión con que se emite, se produce un movimiento vibratorio de las cuerdas vocales, de características diferentes. En cualquier caso, de la forma en que la voz nos conecta al mundo da cuenta la impotencia que alguna vez hemos experimentado quedándonos afónicos. Esto, que puede ser anecdótico para la mayoría, se convierte en un infierno en muchas profesiones para las que la voz constituye un medio de vida, un instrumento con el que ganarse el pan: hablamos de profesores, cantantes, locutores de radio, televisión, actores, etc., colectivo sobre los que la Sociedad Española de Otorrinolaringología quiere dirigir especialmente su atención con motivo del Día Mundial de la Voz que celebramos el 16 de abril.

Los otorrinolaringólogos establecen cuatro niveles según el riesgo que tienen estos colectivos de padecer problemas de la voz:
1. En el primer nivel estarían los profesionales que empeñan la voz de forma básica, como dependientes de establecimientos y comercios.
2. En el segundo grado estarían las personas que trabajan con la voz que necesitan que ésta sea eficaz, como los médicos, abogados, profesores y sacerdotes.
3. En un tercer nivel ese encuentran los que requieren que su voz sea eficaz y además tenga calidad, como los locutores de radio y los actores.
4. En el escalón más alto estarían los cantantes, cuya voz tienen que tener calidad, eficacia; y además debe transmitir.

En la piel de un profesor
Más del 22% de los profesores españoles padece afonía o algún trastorno de la voz, llegando a ser la  segunda causa de baja laboral en este colectivo. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) considera al profesorado como la primera categoría profesional bajo riesgo de contraer enfermedades profesionales de la voz. Aunque estas patologías pueden estar provocadas por una infección bacteriana, en el caso de los docentes suelen estar ligadas a una excesiva carga vocal. Además, hábitos como fumar o la exposición al frío hacen que se acentúe aún más estos problemas. En este colectivo, los trastornos más frecuentes de la voz son: laringitis (inflamación de las cuerdas vocales debido a una infección,y cuyo tratamiento consiste en el reposo de la voz y una buena hidratación); lesiones de las cuerdas vocales (tumoraciones benignas, pólipos y quistes provocados por el mal uso de la voz, que se curan con reposo y con rehabilitación y algunas veces requieren tratamiento quirúrgico); reflujo del ácido del estómago; afonías; molestias por hiperfunción; y/o parálisis de las cuerdas vocales (que se manifiesta por una respiración ruidosa o por la dificultad para inspirar suficiente aire, cuyo tratamiento suele incluir la cirugía).

Estos son los consejos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Patología Cervicofacial (SEORL):
1. Limita el consumo de bebidas alcohólicas o con cafeína. Estos actúan como diuréticos (sustancias que aumentan la necesidad de orinar) y provocan que el cuerpo pierda agua. El alcohol irrita las mucosas que revisten la garganta. El alcohol también irrita las mucosas que revisten la garganta.
2. Limita el consumo de alimentos que puedan provocar que el ácido del estómago se desplace hacia el esófago y la garganta (reflujo), como las comidas picantes.
3. Incluye en tu dieta alimentos que contengan vitaminas A, E y C (granos enteros, frutas y hortalizas), que ayudan a mantener las mucosas que mantienen la garganta saludable.
4. No fumes y evita el humo alrededor tuyo.
5. Bebe mucha agua para ayudar a mantener la humedad en las vías respiratorias. La pérdida de líquido seca la voz.
6. Evita la exposición directa al aire frío.
7. Evita ambientes secos con mala climatización.
8. No uses la voz durante mucho tiempo y/o gran volumen. En el caso de los profesionales que utilizan mucho la voz (locutores, cantantes, profesores…) puede ser conveniente recibir entrenamiento y el apoyo de un especialista de la voz (foniatra).
9. Si vas a realizar esfuerzos intensos y de larga duración, puedes utilizar medicamentos homeopáticos de forma preventiva para ayudar a proteger sus cuerdas vocales.

El estrés, un enemigo a batir
Los problemas de la voz relacionados con el estrés se denominan disfonías psicógenas y son más frecuentes en mujeres de 30 a 45 años. La mayoría de estas disfonías responden a situaciones estresantes que provocan una tensión generalizada en cabeza, cuello, garganta y mandíbula, así como en la parte superior del pecho, la espalda y los hombros, que fluye a través de todo el mecanismo de la voz. Cuando la presión es demasiado grande, las cuerdas vocales dejan de trabajar de forma eficiente. Esto conduce a cambios en la calidad de la voz, sobre todo, respecto al tono, el volumen y la resonancia.Se desarrollan en pacientes con alteraciones emocionales, que somatizan sus problemas familiares, laborales, económicos, afectivos, etc. a nivel laríngeo. Por lo general, esta disfonía provoca la pérdida de la voz de manera repentina, durante la noche o después de un resfriado. Para su tratamiento, es importante identificar y eliminar la causa de tensión subyacente.

Atención a las alergias
También los cuadros alérgicos y algunas infecciones víricas pueden provocar disfonías. Las infecciones que afectan a las vías respiratorias superiores, se centran en la garganta. Si además, el sistema inmunológico, responsable de combatir estas agresiones, está deteriorado por culpa del estrés, la capacidad de hacer frente a estas infecciones queda también reducida. Venga de donde venga el problema, ante una afonía o disfonía, los expertos recomiendan acudir a un especialista para que señale la causa primera: infección vírica, mal uso de la voz o estrés. Solo así se podrá prescribir el tratamiento más adecuado. Es importante tener en cuenta que medicaciones habituales para alergias estacionales pueden arriesgar el buen estado de la voz, como algunos antihistamínicos y fármacos para la tos y los resfriados, que pueden resecar la garganta. Por lo tanto, hay que tomarlos siempre bajo prescripción médica y con suficiente agua.

Nódulos y pólipos
Consecuencias de no hacer bien las cosas

Los nódulos y los pólipos son otro tipo de disfonías llamadas orgánicas, que conllevan la existencia de una lesión en los órganos fonatorios.

1. Los nódulos de las cuerdas vocales son crecimientos benignos (no cancerosos) en ambas cuerdas vocales causados por el abuso continuado de la voz, cuyo resultado es un tejido suave e inflamado en cada una de ellas. Estos tejidos pueden endurecerse y convertirse en lesiones similares a un callo llamados nódulos. Mientras más se prolongue el abuso de la voz más se agrandarán y endurecerán los nódulos. “La patología benigna más diagnosticada en relación a las cuerdas vocales es la presencia de nódulos, que se sitúa entre un 17 y un 24 por ciento y se producen de forma habitual entre la segunda y quinta década de la vida y de forma predominante en las mujeres. En los varones, sin embargo, es más frecuente la existencia de pólipos, en una proporción de cuatro a uno con respecto a las mujeres y se producen generalmente entre los treinta y los sesenta años”, explica Fernández Liesa.

2. Los pólipos pueden tomar distintas formas, y algunos de ellos también pueden ser causados por el mal uso de la voz. Pueden hallarse en una o en ambas cuerdas vocales y pueden tener la apariencia de una inflamación o protuberancia (similar al nódulo), o de una lesión similar a una ampolla. La mayoría de los pólipos son más grandes que los nódulos, y se les puede también denominar edemas de Reinke o degeneración polipoide. La mejor manera de entender la diferencia entre los nódulos y los pólipos es imaginar que un nódulo es un callo y un pólipo es una ampolla.

Ambos cursan con síntomas similares: ronquera, voz entrecortada, voz “áspera”, dolor que corre de oreja a oreja, sensación de tener algo atorado en la garganta, dolor en el cuello, disminución de la escala tonal y fatiga corporal y de la voz. Ante una ronquera de más de dos o tres semanas, siempre se debe consultar a un médico otorrinolaringólogo, quien realizará un examen médico y encargará una una evaluación de la voz efectuada por un patólogo del habla y el lenguaje (también llamado en español logopeda, fonoaudiólogo, terapeuta del habla o foniatra), y posiblemente una evaluación neurológica. En cuanto al tratamiento, se puede tratar los pólipos y nódulos de manera quirúrgica, médica, o mediante reeducación del comportamiento. La intervención quirúrgica consiste en extirpar el nódulo o pólipo de la cuerda vocal. Este tipo de tratamiento sólo ocurre cuando los nódulos o pólipos son muy grandes o han estado presentes durante largo tiempo.

La cirugía es un tratamiento poco común para los niños. Puede ser necesario tratamiento para reducir el impacto de los problemas médicos en las cuerdas vocales. Esto incluye tratamiento del reflujo gastroesofágico, las alergias y los problemas de la tiroides. A veces puede ser necesaria la intervención médica para dejar de fumar o controlar la tensión. Muchos pacientes reciben tratamiento de reeducación de comportamiento o terapia de voz proporcionados por un patólogo del habla y el lenguaje. La terapia de la voz incluye el aprendizaje de la buena higiene vocal, la reducción/eliminación de los abusos de la voz y el tratamiento directo de la voz con el fin de alterar el tono, el volumen o la integración de la función respiratoria para la buena producción de la voz. Con frecuencia se imparten también técnicas de reducción de la tensión y ejercicios de relajamiento.

Dietoterapia contra la afonía
El objetivo principal de la dietoterapia en la afonía, la ronquera y la irritación de garganta es la selección de alimentos que reúnan propiedades antiinflamatorias, antisépticas y mucilaginosas.
1. Efecto antiinflamatorio. Hay alimentos y plantas que, por su particular composición nutritiva (vitamina A, ácidos grasos omega-3, antocianinas…), reducen los procesos inflamatorios, como el que cursa durante una afonía o ronquera. A partir de los ácidos grasos omega-3, presentes en los pescados azules (DHA) y en las nueces (alfa-linolénico), se forman prostaglandinas de acción antiinflamatoria. Por ello, el consumo de estos alimentos, con cocciones suaves y blandas (en el caso de las nueces, trituradas o bien masticadas para que no empeoren la situación), resulta interesante en caso de irritación de garganta. Las hortalizas y frutas de color naranja, como la zanahoria, la calabaza, mandarinas y naranjas, son ricas en beta-caroteno que el organismo transforma en vitamina A. Ésta favorece la nutrición y la regeneración de las mucosas, mientras que, como antioxidante, se suma a la vitamina C (frutas tropicales, cítricos, kiwi) y a las antocianinas (frutas de colores rojos oscuros y granates como cerezas, ciruelas, uvas) en la nutrición y refuerzo del sistema inmunitario.
2. Poder antiséptico. Los alimentos que tienen cualidad demostrada para eliminar los gérmenes causantes de la infección y la irritación son la cebolla y los ajos. Ambos destacan por su acción antibacteriana, a la que se añade una cualidad expectorante y mucolítica. Ambos contienen compuestos azufrados, que aportan un olor y un sabor marcado, y son responsables de que su consumo facilite la eliminación de la mucosidad.
3. Propiedades mucilaginosas, suavizantes y regeneradoras de la zona irritada. Los mucílagos, un tipo de fibra soluble que tienen algunas verduras, también destacan por su acción emoliente (suavizante) y reparadora de las mucosas. Las semillas de lino son muy ricas en mucílagos, las sustancias que dan la textura gelatinosa y resbaladiza cuando están horas en remojo. Entre las verduras, destacan la borraja, el calabacín, la okra, el apio y las judías verdes. La ingesta de éstas cocidas, sus cremas y sus caldos resulta beneficiosa.

Fitoterapia: plantas calmantes
La fitoterapia para esta irritación de garganta debe tener los mismos propósitos que la dietoterapia: utilizar plantas antiinflamatorias y antibacterianas e, incluso, con poder antitusígeno, para la tos seca e irritante que degeneraría en ronquera y afonía o las agravaría.
El jengibre, además de sus cualidades como planta digestiva, destaca por su poder antiséptico y expectorante. Este rizoma tiene un sabor característico de picor intenso que se atribuye a la presencia de una sustancia oleosa llamada gingerol. Una infusión caliente de jengibre estimula la sudoración y ayuda a eliminar mucosidades y toxinas. Se puede hacer a partir de jengibre deshidratado, que se deja cocer en agua a fuego medio unos 3 ó 4 minutos, o fresco, si se añade una cucharada de jugo o ralladura de jengibre fresco en un vaso de agua templada.

Es un remedio eficaz para resolver enfriamientos y afecciones respiratorias, así como irritaciones de garganta y tos, antes de que deriven en pérdida de voz. El exceso de jengibre puede afectar a la coagulación sanguínea, por lo que el consumo ha de ser prudente en caso de tomar anticoagulantes.

La malva y el malvavisco (ambas de la misma familia), el llantén o el aloe vera son plantas ricas en mucílagos, por lo que su consumo suaviza las mucosas y reduce la inflamación. Se pueden tomar en infusión o hacer gárgaras con ellas.

Entre los remedios caseros, tomar varias veces al día un vaso de agua templada con limón y miel es un clásico. La miel, si es natural y no está procesada (se reconoce porque está espesa a temperatura ambiente), ejerce una acción antiséptica y suavizante de las mucosas de las vías respiratorias. El ácido cítrico del limón potencia la acción de la vitamina C y tiene un efecto antiséptico y antibacteriano. De igual modo, las gárgaras con agua y sal o con zumo de limón y sal, alivian y mejoran la irritación de garganta. Un remedio muy efectivo para calmar la tos es inhalar esencia de cebolla.

El própolis es una sustancia elaborada por las abejas para proteger sus colmenas y que, según recientes estudios, actúa como un antibiótico y antiviral natural, por lo que se utiliza en faringitis y otras afecciones de garganta, además de ayudar a prevenir infecciones respiratorias, que se incrementan estas fechas con los cambios de temperatura. “El própolis puede actuar como antiséptico, antiviral y antiinflamatorio, por lo que está indicado para prevenir y tratar infecciones relacionadas con las vías respiratorias”, explica Lucía Sáenz, consultora de INFITO en Andalucía. Otro de sus usos es el cuidado de las cuerdas vocales, por lo que es muy utilizado por los profesionales que usan la voz como herramienta de trabajo, como profesores, locutores o cantantes, añade. Esta experta en plantas medicinales recomienda “adquirirlo en una farmacia, donde se controla su conservación y propiedades, reflejadas en un prospecto. El uso de preparados farmacéuticos, en cápsulas o jarabe,  garantiza su calidad y permite una correcta administración”, señala.