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Aves en casa: el riesgo está en las heces

por Paula Rivero

Si te gustan las aves, tienes suerte. Está entre las mascotas más fáciles de mantener y que mayor autonomía permiten. Pero los amantes de los pájaros deben saber que la desparasitación y limpieza de la jaula periódica es esencial. No son inocuas y pueden dejar esporas de agentes infecciosos en las heces secas y en las plumas, que se pueden transmitir al organismo de los humanos a través de las vías respiratorias.

Una de las mascotas más independientes y que menos cuidados requieren son las aves: son tan demandadas, que algunas exóticas como las cotorras incluso han terminado colonizado parques y jardines después de 

Las heces, un nido de microbios

Aunque son muy independientes y no demandan muchos cuidados, las aves pueden padecer enfermedades y transmitirlas como vector a los humanos, lo que se conoce como zoonosis. De ahí que la limpieza y desinfección habitual de la jaula con guantes y mascarilla sea obligatoria, ya que es precisamente en las heces secas donde está el nido de infecciones posibles. 

La jaula debe constituir un sitio agradable, cómodo y amplio para que pueda extender, batir y mover sus alas sin que lleguen a tocar los barrotes. También es bueno incorporar barras de extremo a extremo para que puedan moverse, saltar y apoyarse, además de añadir accesorios que estimulen su entretenimiento, como por ejemplo escaleras, columpios o elementos para masticar. Y recuerda que las aves son animales muy limpios a los que les gusta bañarse y jugar con el agua. Comprueba que tiene agua limpia y fresca en su bebedero y cámbiala cada día para evitar la aparición de insectos. Pon también a diario en la bandeja de la jaula un papel de periódico, cambiándolo a diario si es posible. Ubícala en un lugar tranquilo y bien iluminado, donde no haya corrientes de aire ni temperaturas extremas. A ser posible con vistas al exterior, sin ruidos y donde tenga luz natural. 

Otras recomendaciones de los expertos son comprar las aves en tiendas autorizadas y a criadores de confianza, no ponerlas directamente en la misma jaula que el resto de aves, a ser posible dejarlas 15 días en una habitación aparte; y no hacer alimentación boca-pico, ya que es un foco de infección de muchas enfermedades.

Por especie, las enfermedades que pueden transmitir

  • “Fiebre del loro”: loros, cotorras, periquitos y agapornis pueden transmitir la psitacosis, una enfermedad bacteriana conocida como fiebre del loro y que se contagia por medio del polvo contaminado con esporas del agente infeccioso (Chlamydia psittaci), presente en las heces secas. Si se transmite al ser humano, los síntomas son fiebre, dolor de cabeza, escalofríos y dolor articular. En personas predispuestas, puede provocar neumonía. Además de estas aves psitácidas, las aves de corral también pueden participar en el mantenimiento de la infección, así como las palomas urbanas. Los niños, ancianos e inmunodeprimidos pueden presentar un cuadro más grave. Las palomas pueden contagiar parásitos y ornitosis, enfermedad simular a la que producen los loros.
  • La tuberculosis también puede ser transmitida por las palomas a personas inmunodeprimidas, y sus síntomas en humanos producen un cuadro respiratorio leve pero crónico, así como también problemas digestivos (dolor abdominal, diarrea). Es una enfermedad no muy frecuente que suele estar asociada a alimentación boca-pico. 
  • La histoplasmosis, una enfermedad micótica que afectan más a personas inmunodeprimidas, tiene fundamentalmente a la paloma como vector, y suele producir procesos neumónicos y dérmicos. Tanto en aves como humanos, la enfermedad puede evolucionar sin síntomas produciendo pequeñas lesiones en los pulmones. 
  • También la fiebre Q, que suele tener a una garrapata como vector, produce picos de fiebre y procesos neumónicos en humanos. Solamente se ha descrito la transmisión a humanos a través de palomas
  • Gripe aviar: la produce el virus de la influenza, causante de la peste aviar típica en aves de corral y que se transmite por vía respiratoria y por contacto con heces infectadas. El cuadro que produce es respiratorio, pero la gravedad depende en gran medida por la cepa que lo origina. En humanos, esta enfermedad puede causar desde una simple conjuntivitis hasta una neumonía grave y la muerte. En aves, suele ser asintomática.
  • Aunque la salmonelosis tiene un origen mayoritariamente alimentario, no se puede descartar el riesgo de transmisión de salmonelas a humanos por contacto con las heces, sobre todo cuando se mezclan con restos de agua que cae de los bebederos y no se respetan las normas higiénicas necesarias. En humanos produce cuadros gastrointestinales (diarrea, vómitos y fiebre moderada). 
  • Por último, las aves pueden transmitir al ser humano enfermedades cutáneas como la pasteurelosis, a través del picotazo o arañazo de un ave. Provocan heridas infectadas eritematosas y bastante dolorosas; la erisipeloide, que se transmite al ser humano por contacto con aves de corral o domésticas y provoca infecciones localizadas en la piel, dolorosas y que producen picor; la criptococosis y dermatitis por ácaros aviarios y la micobacteriosis no tuberculosa, esta última provocada por hongos que suelen estar en los picos y patas de las aves. 

La alimentación más adecuada debe incluir hidratos, proteínas, grasas y vitaminas. Se pueden complementar las semillas y granos con frutas y verduras frescas y naturales.

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