Home Bienestar Reacciones paradójicas de los medicamentos: ¿son siempre peligrosas?

Reacciones paradójicas de los medicamentos: ¿son siempre peligrosas?

En qué cosisten y por qué ocurren estos efectos no deseados tras tomar un fármaco.

por Redacción Consejos

Por Violeta Cepeda Vidal (co-titular de Farmacia Cepeda Vidal en O Burgo- A Coruña).

Los fármacos están diseñados específicamente para actuar en la diana y tratar justo aquello que nos está afectando, y que por tanto, nos hace sentirnos mejor… Pero a veces ocurre justo lo contrario: tomamos algo para descansar y acabamos en vela, damos un jarabe para la tos y el niño se pone nervioso, o usamos un calmante y notamos más agitación. A estos efectos adversos, en el mundo farmacéutico, los llamamos “reacciones paradójicas”.

Puede sonar raro, pero existen. Y aunque no es lo habitual, conviene conocerlas para no asustarnos… y también para saber cuándo consultar.

¿Qué es exactamente una reacción paradójica?

Una reacción paradójica es un efecto contrario al que se espera del medicamento. No es una alergia, no es una intoxicación y no significa que el fármaco sea “malo”. Simplemente, en esa persona concreta, por sus características genéticas, el cuerpo responde de forma diferente a lo esperado (y que normalmente ocurre en la gran mayoría de las personas). Algunos ejemplos conocidos son:

  1. Nerviosismo e hiperactividad, con la toma de algunos antihistamínicos (en lugar de producir somnolencia).
  2. Ansiedad e irritación, con la toma de benzodiazepinas (en lugar de producir relajación).
  3. Bronco-constricción, con la toma de algunos broncodilatadores (que empeoran la respiración).
  4. Reacciones cutáneas o inflamación, con la ingesta de medicamentos inmunomoduladores (que empeoran el eczema en vez de mejorarlo).
  5. Aumento de tensión arterial con la toma de sildenafilo (que es vasodilatador).

¿Por qué pasa esto?

Esto es algo que nos gusta mucho recalcar en mostrador: cada organismo es único. Y aunque los medicamentos están estudiados para producir un efecto concreto en la mayoría de las personas, existen varios factores que explican por qué a veces ocurre lo contrario, por eso siempre insistimos tanto en no automedicarse “a lo loco” y en consultar siempre a tu farmacéutico de confianza: 

  • La edad: niños y personas mayores son más sensibles a este tipo de reacciones.
  • El sistema nervioso: algunas personas tienen una respuesta más excitable a ciertos fármacos.
  • La genética: no todos metabolizamos los medicamentos igual. En algunos casos, nuestro cuerpo puede “transformar y utilizar” estos medicamentos de forma diferente.
  • Las interacciones: combinar medicamentos puede modificar su efecto.
  • La dosis: una dosis inapropiada también puede desencadenar respuestas inesperadas.

¿Son reacciones peligrosas?

En la gran mayoría de los casos no son reacciones graves, pero sí pueden ser muy molestas y desconcertantes. Lo importante es detectarlas a tiempo y consultar lo antes posible con tu profesional sanitario más cercano.

Farmacovigilancia: cuando tu voz protege a otros pacientes

Lo primero que queremos aclarar es que estas reacciones son muy muy infrecuentes. Sin embargo, muchas de las reacciones paradójicas, y en general muchos efectos adversos, se detectan gracias a algo tan sencillo como que un paciente lo cuente. Eso es la farmacovigilancia: un sistema que vigila la seguridad de los medicamentos una vez ya están en la calle… y del que tú también formas parte. Por eso, cuando comentas en tu farmacia que un medicamento te ha hecho sentir algo extraño, estás contribuyendo a mejorar el uso seguro de ese fármaco. Esa información puede ayudar a ajustar tratamientos, prevenir riesgos en otras personas y seguir aumentando el conocimiento sobre cómo actúan realmente los medicamentos en la vida real.

Por eso, ante cualquier efecto inesperado (aunque te parezca algo “sin importancia”), no lo guardes para ti. Consúltalo. Cuéntalo. Pregunta. La seguridad de los medicamentos no depende solo de los laboratorios o de los estudios clínicos: también se construye cada día, en la farmacia, entre todos.

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