dolor por reflujo y acidez de estomago

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Este me de mayo se celebra el Día Mundial de la Salud Digestiva. Ante tal efeméride, nuestro nutricionista Eric Iges saca a la palestra tres grandes problemas digestivos que a menudo nos llevan a pasar malos ratos y con los que seguro que nos identificamos en mayor o menor medida: el ardor o acidez de estómago, el reflujo gastroesofágico y las complicaciones derivadas de la hernia de hiato.

El aparato digestivo, cuya función global es introducir nutrientes y agua en el torrente circulatorio y eliminar los productos de desecho, está formado por una serie de estructuras principales, que incluyen: boca y faringe, esófago, estómago, duodeno, yeyuno, íleon, colon, recto y ano. El duodeno, junto con el yeyuno y el íleon forman el intestino delgado, mientras que el colon a menudo recibe el nombre de intestino grueso. Asociados, existen otros órganos como el páncreas y el hígado y distintas glándulas como las salivales que liberan distintas secreciones que facilitan el proceso de digestión.

Cuando ingerimos un alimento este se mueve a lo largo del tubo digestivo gracias a los músculos que hay en sus paredes. Otras estructuras musculares presentes en el tubo digestivo son los esfínteres, que tienen como misión aislar una región de la siguiente y así retener el alimento en la región que corresponde.

Tres titanes

  1. Acidez de estómago, muy común.

La acidez es una sensación de ardor dolorosa en el pecho o en la garganta. Esto ocurre cuando el ácido del estómago regresa hacia el esófago debido a la debilitación del esfínter esofágico inferior, llamado cardias. Este dolor suele empeorar después de comer, en las últimas horas del día, o cuando uno está en posición tumbada. Existen algunos factores dietéticos y de salud general que suelen asociarse con una mayor acidez en personas propensas como, por ejemplo:

  • Comidas picantes.
  • Cebolla.
  • Productos a base de tomate.
  • Productos cítricos.
  • Alimentos fritos o muy grasos.
  • Chocolate.
  • Bebidas alcohólicas, carbonatadas, café o bebidas con cafeína.
  • Comidas muy copiosas.
  • Padecer sobrepeso u obesidad.
  • El embarazo también puede aumentar el riesgo de acidez estomacal.

Es importante tener claro que la acidez estomacal ocasional es común y no debe ser motivo de preocupación. La mayoría de los pacientes que padecen acidez la pueden controlar con cambios en el estilo de vida o con diferentes medicamentos puntuales. Sin embargo, cuando la acidez es más recurrente o empieza a interferir en la rutina diaria puede ser síntoma de un trastorno más importante como es la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE). En definitiva, podríamos decir que la acidez estomacal es “el síntoma”, y el reflujo gastroesofágico es “la causa”.

  • Reflujo gastroesofágico o ERGE: palabras mayores.

El reflujo gastroesofágico se produce cuando el cardias no cumple su función, permitiendo que el contenido gástrico pueda ascender hacia el esófago y la boca y produciendo una serie de molestias como irritación, inflamación y dolor y que puede asociarse a complicaciones como esofagitis o úlceras. El ERGE es una lesión de la mucosa derivada de esa regurgitación proveniente del estómago de manera repetida. Cuando este reflujo gastroesofágico se prolonga en el tiempo hablamos de “síndrome o esófago de Barret”, una condición que expone la mucosa del esófago al ácido y la bilis y que se asocia al cáncer de esófago, aunque los enfermos bajo control y tratamiento adecuado pueden minimizar este riesgo.

  • Hernia de hiato.

En condiciones saludables, el cardias solo se abre con los movimientos producidos por el esófago para empujar el alimento desde el inicio del esófago hasta el inicio del estómago. Las causas que pueden provocar que el cardias no realice correctamente su función son diversas, como la obesidad, el embarazo, ciertos medicamentos, una inmadurez del cardias en niños, diferentes cirugías de esófago y estómago, así como una hernia de hiato.

La hernia de hiato es una anomalía que se produce cuando la parte superior del estómago se introduce en el tórax a través de un orificio del diafragma (este es un músculo que separa el abdomen del tórax) llamado hiato esofágico. En condiciones normales, por este hiato solo pasa el esófago. Cuando el estómago se desplaza hacia arriba, quiere decir que la función de la barrera del hiato no es efectiva y el contenido del estómago puede pasar con facilidad al esófago.

No se conocen las posibles causas que puedan desencadenar una hernia de hiato, pero sí existen ciertos factores que pueden suponer un riesgo para su desarrollo: la edad (mayores de 50 años), el sobrepeso y obesidad, el tabaquismo, un aumento de la presión intraabdominal a raíz de esfuerzos (tos, estreñimiento), y/o un embarazo.

En muchos casos, la hernia de hiato puede ser asintomática. Sin embargo, cuando aparecen síntomas estaríamos hablando de nuevo de esos ardores, además de dolor en el centro del pecho y/o a nivel abdominal, sabor amargo en boca y garganta, dificultades a la hora de evacuar…

Para poder diagnosticar una hernia de hiato, se requiere de la realización de diferentes técnicas complejas como una endoscopia digestiva, manometría esofágica para medir la presión delcardias, phmetría para medir la cantidad de ácido que pasa del estómago al esófago durante 24h, o radiografías del tracto digestivo.

Recomendaciones comunes

  1. Evita comidas muy copiosas.
  2. No te tumbes ni te agaches justo después de comer.
  3. Espacia 2-3 horas el momento de irte a dormir tras comer.
  4. Deja de fumar y evita el alcohol en la medida de lo posible.
  5. Reduce el peso.
  6. Fracciona las comidas e ingiérelas en pequeña cantidad a lo largo del día, incluyendo en ellas alimentos fácilmente digeribles y no irritantes.

El tratamiento médico para aliviar los síntomas debidos al reflujo se realiza mediante fármacos que neutralizan la secreción ácida (antisecretores, antiácidos) y mediante fármacos que mejoran la motilidad gastrointestinal (procinéticos).

El tratamiento quirúrgico se reserva para pacientes con hernias de gran tamaño, que provocan mucha molestia, y en algunos casos se realiza de forma preventiva para evitar que la hernia se estrangule. El tratamiento quirúrgico también puede ser necesario cuando existe un reflujo gastroesofágico que no se controla con fármacos, cuando éste provoca lesiones en el esófago o cuando el tratamiento médico tiene que ser crónico.

MENÚ EJEMPLO VS ARDORES / REFLUJO

Menú realizado con alimentos que en principio no deberían producir problemática en relación a ardores y reflujo. El tratamiento nutricional siempre deberá ser individualizado y valorar el caso concreto de cada persona para asegurar una ingesta suficiente de nutrientes y adecuarse al objetivo individual de cada persona, así como para valorar su sintomatología concreta en relación a su alimentación.

Día 1:

Desayuno:  Tostada de pan integral con pavo. Pera.

Comida: Habas salteadas, filete de pollo a la plancha y patata asada. Manzana.

Cena:  Menestra de verduras. Tortilla francesa. Kiwi.

Día 2:

Desayuno: Tortitas de avena con plátano y huevo. Yogur.

Comida: Merluza al horno con rodajas de calabacín y zanahoria y patata panadera. Pera.

Cena: Ensalada de cuscús con bocados de heura, aguacate y uvas.

Día 3:

Desayuno: Yogur natural con pera y copos de avena.

Comida: Crema de calabaza y zanahoria. Pollo asado con boniato. Kiwi.

Cena: Acelgas rehogadas con piñones. Gallo a la plancha. Pan integral. Fresas.

Día 4:

Desayuno: Porridge de avena con manzana y almendras.

Comida: Berenjena rellena de pollo con queso gratinado. Pera.

Cena: Puré de verduras. Lubina a la sal. Uvas.

Día 5:

Desayuno: Tostadas de pan integral con huevos revueltos. Mango.

Comida: Tallarines integrales con wok de verduras con tiras de ternera. Pera.

Cena: Crema de champiñones. Alitas de pollo al horno. Uvas.

Día 6:

Desayuno: Yogur natural con avena y plátano.

Comida: Salmón en papillote sobre cama de verduras y chips de boniato. Kiwi

Cena: Espárragos trigueros a la plancha. Chuletas de conejo a la plancha. Fresa.

Día 7:

Desayuno: Tortitas de avena con plátano y huevo.

Comida:  Arroz con pollo y verduras. Plátano.

Cena: Judías verdes rehogadas con patata y sepia a la plancha. Fresa.

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Eric Iges Iglesias

Nací en Madrid a mediados de los noventa, justo en el año que Brasil ganó su cuarto mundial en los Estados Unidos. Me gradué en Nutrición Humana y Dietética en la UAM, especializándome en nutrición...