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Hemorroides anales: el calor hace estragos

Las horroides pueden der de dos tipos: internas y externas, estas últimas más dolorosas.

por Redacción Consejos
hemorroides

“Desde que empezó el verano y empecé a trabajar en un bar, noto molestias en la zona anal: ¿podría tratarse de hemorroides? ¿sería recomendable que me tomara algo?” Nos escribe… Cayetana P. (Valladolid)

Las hemorroides son venas situadas en el ano o el recto que, por distintos factores, pueden dilatarse o inflamarse. Esto puede causar síntomas como: picor o escozor, sensación de ardor o quemazón, dolor o molestias al estar sentado, sangrado leve al limpiarse tras ir al baño y/o sensación de presión o bulto, que se agravan con el calor. Ello se debe a que el verano es una época en la que las hemorroides pueden empeorar o reaparecer, especialmente si se suman otros factores como el estreñimiento, una alimentación irregular o una menor ingesta de agua. Otros factores hacen que las hemorroides se agraven o reaparezcan:

  1. El calor, que dilata los vasos sanguíneos, aumentando la congestión en la zona anal.
  2. La deshidratación, que favorece el estreñimiento.
  3. El cambio de hábitos alimenticios propios del verano (más comidas fuera, menos fibra).
  4. El sudor y la fricción en la zona, que aumenta la irritación local.
  5. El permanecer más tiempo de pie o caminando, lo que dificulta el retorno venoso.

Dentro y fuera del ano

Las hemorroides se pueden clasificar en dos tipos: las internas y las externas. Las internas suelen ser indoloras y se producen dentro del recto, mientras que las hemorroides externas son más dolorosas y se producen fuera del ano. En cualquier caso, aparecen cuando hay un aumento de presión en la zona del recto, lo que puede estar provocado por esfuerzos al defecar (estreñimiento); por estar mucho tiempo de pie o sentado (como en el trabajo o en el inodoro); por una dieta pobre en fibra; por deshidratación y/o diarrea crónica; por el embarazo o la obesidad; por el mantenimiento de relaciones sexuales anales y/o por levantar peso frecuentemente. En caso de sangrado frecuente o abundante o dolor muy intenso que no mejora tras unos días de tratamiento, hay que acudir al médico para que haga una valoración médica.

Guía farmacéutica

Entre los tratamientos recomendados están los medicamento venotónicos orales, que mejoran la circulación venosa y reducen la inflamación, aliviando la presión, el picor y el ardor. También la aplicación de cremas o pomadas locales, que calman el picor, la sensación de quemazón y la inflamación; algunos corticoides suaves, anestésicos locales o ingredientes naturales como hamamelis. En cuanto a la dieta, es fundamental incrementar el consumo de frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, tomar suplementos de fibra (como plantago) y beber al menos de 1,5 a 2 litros de agua al día para que la fibra haga efecto. Por último, los baños de asiento con agua tibia durante 10-15 minutos, una o dos veces al día, son muy recomendables, ya que ayudan a desinflamar las venas, calman el picor y relajan la zona.

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