A quien te dijera que lavarte los dientes con frecuencia es una medicina para el cerebro y previene los ictus isquémicos y el Alzheimer, ¿le darías crédito? Pues por extraño que parezca, así es… las bacterias viajan de la boca al corazón a través del torrente sanguíneo, provocando una inflamación crónica y persistente de bajo grado que deteriora la salud de muchos órganos como el cerebro, los pulmones o el sistema vascular. La mejor prevención: higiene y vigilancia constante en casa y el dentista.
Ya es un clásico conocido que las enfermedades de las encías como la gingivitis o la periodontitis son un factor de riesgo que puede provocar enfermedades cardiovasculares y complicaciones en el control de la glucemia, diabetes y diabetes gestacional. Ello se debe a que las bacterias presentes en las encías inflamadas pueden ingresar al torrente sanguíneo y afectar el corazón y al sistema vascular, siendo esta una relación bidireccional, puesto que las enfermedades cardiovasculares y la diabetes también facilitan la aparición de la enfermedad de las encías. Estas bacterias también pueden provocar problemas respiratorios cuando alcanzan los pulmones, causando infecciones.
Pero, además, en los últimos años se han llevado a cabo nuevos estudios que vinculan la periodontitis con algunas enfermedades neurológicas como el ictus isquémico y la demencia de tipo Alzheimer. Así lo ha demostrado un informe de consenso llevado a cabo por el grupo de trabajo conjunto de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA) y la Sociedad Española de Neurología (SEN), que fundamentan esta vinculación sobre el efecto que produce la periodontitis: “una inflamación crónica y de bajo grado pero persistente en el organismo y que desencadena una cascada inflamatoria, que termina no sólo provocando consecuencias negativas a nivel neurológico sino también en otros órganos diana, lo que explicaría su incidencia también en la salud cardiovascular o la diabetes”.
Cómo reconocerla
La enfermedad de las encías tiene un patrón inflamatorio que afecta a los tejidos que rodean y soportan los dientes. Comienza con la acumulación de placa bacteriana en la línea de las encías y, si no se trata, puede progresar hasta convertirse en una infección más grave que daña los tejidos blandos y óseos que sostienen los dientes, pudiendo provocar incluso su caída. Los síntomas que nos deben alertar de su presencia son: encías rojas e inflamadas; sangrado con el cepillado o al usar hilo dental; mal aliento persistente debida a la acumulación de bacterias en las encías infectadas; retracción de las encías, lo que hace que los dientes parezcan más largos de lo normal a medida que la enfermedad progresa y los tejidos blandos y óseos se destruyen; y dientes sensibles o flojos debido a la pérdida de soporte óseo.
Qué hacer para detener achaques
- Evitar el azúcar y cepillarse dos veces al día con pasta fluorada. Es el primer requisito para mantener alejadas estas bacterias. Al reforzar el esmalte y sanear el diente, evita la proliferación de bacterias en la boca.
- Mejorar la técnica de cepillado y usar hilo dental y/o cepillos interproximales para eliminar la placa y los restos de alimentos de manera efectiva.
- En ocasiones puede ser necesario usar un enjuague bucal antimicrobiano recomendado por el dentista que ayude a controlar la placa bacteriana.
- Adoptar un estilo de vida saludable, que incluya una dieta equilibrada y antiinflamatoria.
- Evitar el tabaco y reducir el estrés.
- “Darle” a la melatonina. Entre los “méritos” menos conocidos de la melatonina destacan sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y neuroprotectoras, que podrían proteger la salud de las encías. De ahí que se esté probando su utilización de manera tópica o en forma de suplemento como recurso adicional al tratamiento periodontal, con unos resultados positivos en la reducción de la inflamación. Alimentos ricos en melatonina son las manzanas y los huevos, estos últimos ricos en triptófano, precursor de distintos metabolitos como la melatonina.
- Programar una cita con el dentista para revisión y limpieza profesional.
Dieta libre de azúcares y grasas
El tabaco, el estrés y una alimentación rica en hidratos de carbono refinados y en grasas saturadas son ejemplos de sustancias que producen una elevación de los radicales libres, provocando estrés oxidativo e inflamación. También, estudios recientes han demostrado que una dieta rica en azúcares y grasas saturadas no sólo puede estar relacionada con un aumento del riesgo de aparición de caries, sino también con una mayor presencia de inflamación gingival. De hecho, a igual técnica de cepillado, las personas que siguen este tipo de alimentación tienen mayores índices de sangrado y de inflamación gingival, mientras que aquellas personas que ingieren al menos cinco porciones de frutas y vegetales al día (con gran capacidad antioxidante), presentan menor grado de inflamación gingival, a pesar de emplear técnicas similares de cepillado.
No a los enjuagues “fake”
Desde la SEPA nos recuerdan no hacer caso de los mensajes confusos relacionados con distintos tipos de remedios caseros y que no tienen una base científica, como son los enjuagues con agua salada, “que aunque puede proporcionar alivio temporal al reducir la acumulación de bacterias en la boca, no es una solución a largo plazo y podría irritar las encías sensibles, empeorando la situación”, explican los expertos de la SEPA; enjuagues con bicarbonato de sodio “cuyo uso frecuente puede ser demasiado agresivo para los tejidos blandos de la boca, como las encías y erosiona el esmalte dental”; enjuagues con infusiones de hierbas como el té de manzanilla o la salvia, que “aunque poseen compuestos antiinflamatorios y antimicrobianos que, en teoría, podrían ayudar a reducir la inflamación de las encías, no solucionan el problema subyacente producido por la presencia de placa y el sarro”; enjuagues con aloe vera, “que aunque puede tener un efecto positivo en la reducción de la inflamación gingival y calmar las encías irritadas, no es una solución completa; así como enjuagues con aceite de coco o sésamo, técnica conocida como oil pulling, ya que aunque “esos aceites tienen propiedades antibacterianas y antiinflamatorias, no existe suficiente evidencia científica sólida que respalde su uso como un tratamiento eficaz para el sangrado de encías”, explican desde la SEPA.





