Por su parte, PEDRO SORIANO, el que algunos han llamado el enfermero 2.0. Escuela Madrileña de Salud en la Comunidad de Madrid, nos habla de lo más difícil: cómo conseguir profesionalidad, humanidad y dignidad por parte de los especialistas.
• Jovell decía que “no basta ser un buen médico, también hay que ser un médico bueno”. ¿Pero cree que esto es algo con lo que se nace o se hace?
Hay mucha gente que nace con ello, pero también es necesario desarrollarlo. Tiene que haber una parte de vocación, pero hay que potenciarlo. La gente cuando va al centro de salud o al hospital no va por que quiere visitarnos, sino porque nos necesita. Y tenemos que ser capaces de generar esa corriente empáticas.
• Acompañar además de curar, ¿cree que debería impartirse una asignatura en las universidades que lo enseñe?
Sí, por supuesto. Debería haber más formación vinculada con lo afectivo y emocional. Se dan por hecho, pero eso conduce a un error. Cada uno somos una persona diferente con sus vivencias, preocupaciones… ni sufriendo la misma enfermedad dos pacientes son iguales. Tenemos que personalizar el cuidado y para ello debemos mejorar las herramientas de comunicación con el paciente, la escucha activa, la empatía, para que se sienta atendido y comprendido.
• ¿Cuáles son las nuevas líneas de actuación que conducen a un sistema sanitario más humano y eficaz?
Primero dejarles entrar al sistema de una forma activa. Para eso hay que acompañarles y entrenarles es algo que me enorgullece decir que ya se está realizando en la escuela madrileña de salud. Hacemos continuamente talleres para que el paciente exprese cómo se siente con la enfermedad y nosotros, los médicos, simplemente moderamos. Hay gente que quiere cambiar las cosas de este un prisma muy positivo, quejándose, pero muy educadamente y que lo que quieren es “construir”. Y, ¿por qué este tipo de personas no pueden estar en nuestras reuniones de equipo..? ¿por qué no se va a permitir a pacientes expertos y con testimonios y vivencias que aportar y aprenderlo nosotros? Porque al final, la vivencia con una enfermedad no está en ningún libro y eso también tenemos que aprenderlo…
