En tu blog atiendes dudas sobre anticonceptivos, niños, tabaco, hipertensión, etc. ¿Te has encontrado alguna vez con alguna anécdota que sea digna de contarse?
En las farmacias siempre nos ocurren multitud de anécdotas, y la farmacia online no se queda atrás tampoco. Os contaré una personal. Principios de octubre de 2014, había aparecido un caso de contagio de Ébola en EEUU y el miedo hacía de las suyas por redes sociales, así que aprovechando el fin de semana preparé un post sobre el virus del Ébola y su transmisión intentando tranquilizar y hacer ver en perspectiva que no era sencillo que el virus llegase a España y que incluso en África, siendo una enfermedad gravísima, sus datos estaban muy lejos de parecerse a los de otras infecciones a las que se les daba actualmente menos importancia. Por aquella época, mis posts salían publicados los lunes, así que al terminar de escribirlo lo programe para ese lunes, día 6 de octubre. ¿Os suena la fecha? Fue el mismo día que salió a la luz el caso de contagio de Ébola en España. Ni que decir tiene que el post recibió multitud de visitas, pero mis previsiones de que “raramente” llegaría a España me dejaron con dos palmos de narices.
Hoy en día el paciente es cada vez más protagonista de su salud, hasta el punto de que ya podemos hasta monitorizar, controlar y comprender mejor nuestras enfermedades y trastornos. Pero… ¿no es esto un poco peligroso?
Puede llegar a serlo, sí, dependiendo del uso que les demos y de nuestra capacidad para utilizar la información que los diferentes dispositivos nos pueden aportar.
Claramente si tenemos una patología que puede verse aliviada o mejorada gracias a un mayor control de nuestra medicación o de nuestras actividades del día a día, el hecho de controlarlas y monitorizarlas será una ventaja. Pero esa ventaja desaparece si esa ayuda nos causa algún otro inconveniente como puede ser el caso de ciertos pacientes con tendencia a la “obsesión” o la “hipocondría”. Por ejemplo, si para controlar nuestra diabetes utilizamos un dispositivo que nos ayuda a monitorizar los niveles de glucosa en sangre, pero consigue que estemos todo el día pendiente de esos valores, que nos estresemos, que lleguemos a dejar de disfrutar del día a día por su causa, la ventaja inicial se convierte en un problema.
En tu e-book hablas de la falta de seguridad, rigor y fiabilidad que puede existir en más de una App, y de lo confiados que son los usuarios respecto a las condiciones de acceso y la falta de seguridad en los permisos y los datos que se facilitan. Qué criterios aplicarías a la hora de calificar una APP como segura, fiable y útil.
La verdad es que la seguridad es el punto que resulta más complicado de valorar, desde mi punto de vista al menos. Como sanitaria, valorar la fiabilidad de una App en principio no supone un reto tan grande, es suficiente con comprobar las fuentes en las que se basa y determinar si la información que aporta es rigurosa y se basa en la evidencia existente. Para valorar la utilidad necesitamos contar con la experiencia de varios pacientes y la consecución o no de los objetivos marcados. Pero cuando entramos en el terreno de la seguridad, lo único que podemos hacer es fiarnos de los avisos legales (sí, hay que leerlos, es la única manera), comprobar que se cumplen los requisitos legales en materia de información sobre protección de datos y procurar que los permisos y el acceso sean los mínimos imprescindibles para el uso correcto de la App.
Europa tiene un directorio con información sobre 200 Apps de salud útiles y fiables, pero en España no hay de momento una regulación específica. ¿Qué iniciativas se han puesto en marcha para solventar estas lagunas?
En la actualidad, como comento en La FarmAPPedia, está en marcha el distintivo AppSaludable de la Agencia de Calidad Sanitaria de la Junta de Andalucía y el Proyecto de Apps y Movilidad de la Fundación TIC Salut (agencia del departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña). También hay algunas asociaciones y sociedades científicas que han creado guías o directorios con el fin de ayudar a sus miembros a la hora de elegir Apps de calidad. En mi opinión no es suficiente y se hace necesario contar con algún sello o certificación de calidad que nos ayude a todos, profesionales y usuarios, a distinguir las aplicaciones fiables y seguras de aquellas que no lo son. Pero no es fácil, y aunque desde AIES hemos estado trabajando en ello, hasta el momento no hemos obtenido los apoyos necesarios.
En La FarmAPPedia hablas de la prescripción o indicación de aplicaciones, como un valor añadido para el farmacéutico en su trabajo diario, y que, además, permite fidelizar a los pacientes. Cuál debe ser el papel del farmacéutico respecto a estas Apps.
Yo propongo que comencemos a ofrecer un servicio de asesoramiento en salud digital. Que podamos recomendar una App a un paciente concreto, explicarle el funcionamiento y ayudarle a sacarle el máximo partido de ella. Igual que cuando nos llega un paciente con un resfriado le recomendamos el producto y los cuidados adecuados para aliviar sus síntomas, que incorporemos a nuestra recomendación habitual ciertas aplicaciones que conozcamos bien y nos aporten seguridad y confianza. No es si no otra manera de aportar valor añadido a nuestros consejos.
¿Por qué crees que le pueden ser útiles a las farmacias las APPs propias? Cómo convencerías a un farmacéutico reticente.
Claro que pueden ser útiles, lo único que no a todos nos van a ser útiles las mismas, tendremos que buscar cuales nos aportan más. Cada uno en su trabajo diario se encuentra con situaciones que, aun siendo muy similares a las de un compañero, en sus circunstancias y características son diferentes. La zona de influencia, la edad de los usuarios, el tipo de farmacia, la destreza digital, etc. determinarán la utilidad que podamos obtener de las diferentes Apps que propongo, pero estoy segura de que en la mayoría de los casos les podremos sacar alguna utilidad. En mi caso concreto, la App Valores de Referencia me resultaba muy útil, porque tenía bastantes pacientes mayores que se ponían nerviosos cuando el médico les explicaba la analítica y no le entendían y se pasaban luego por la farmacia a que nosotros se la explicásemos. Hay determinaciones que tienes muy claras, pero para otras, poder hacer una consulta rápida en la App facilitaba mucho la respuesta. Nadie duda hoy en día de la utilidad de WhatsApp para comunicarnos con amigos y familiares ¿verdad? Pues también puede servirnos para hacerlo con compañeros y consultarles una duda (eso sí, ojo con la información que intercambiamos). ¿Y qué pasa si hay una tormenta y tienes un corte de luz? ¿Cómo compruebas el pvp o las condiciones de dispensación de un medicamento? Pues si dispones de la App BotPlus o de Vademécum Mobile podrías solucionarlo sin hacer esperar al paciente. Y estos son solo tres ejemplos de situaciones en las que una App puede ayudarnos en nuestro trabajo.
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